Debes pensar en 4 dimensiones; cambia tu realidad

Prepárate para confrontar una verdad que quizá cambie todo lo que crees sobre la realidad. Y si el tiempo que sientes escurrirse entre los dedos fuera solo una ilusión cuidadosamente programada y si todo lo que llamas pasado, presente y futuro fuera solo un campo de posibilidades al que puedes acceder y moldear con la mente. No estás atrapado en un ciclo de repeticiones por casualidad.

Hay algo detrás de esa sensación de vacío, de la ansiedad constante, del cansancio existencial que tantos cargan. El problema no está en tu rutina ni en tu falta de enfoque, está en la forma en que te enseñaron a pensar. Fuimos condicionados a vivir en una dimensión limitada, reducidos a engranajes de un sistema que alimenta distracciones y nos aleja de una verdad ancestral. Tú eres un ser multidimensional.

Desde hace milenios, culturas antiguas, chamanes y místicos sabían que el tiempo no es lineal, que el ahora es solo una rendija en un campo infinito de realidades, pero ese conocimiento fue silenciado, etiquetado como fantasía. Mientras tanto, seguimos operando desde una conciencia aplanada, atrapados en la materia, en lo inmediato, en la supervivencia. Pero ha llegado el momento de revertir eso. Hoy vas a redescubrir un poder olvidado.

Vamos a activar algo que está dormido dentro de ti. Una forma de pensar que conecta espiritualidad ciencia y ancestralidad. Un mapa para escapar de la Matrix y vivir con un propósito real, pero debes saberlo. Una vez que lo veas, ya no podrás dejar de verlo. ¿Estás listo para eso?

Antes de comenzar, pon mucha atención. Existe una técnica que une la espiritualidad y la ciencia de una forma sorprendente. Fue extraída de textos antiguos y, hasta hace poco, considerada solo una leyenda, hasta que investigaciones recientes comprobaron su efecto en el ser cerebro humano. Este conocimiento estuvo oculto durante siglos, pero ahora está disponible. Más adelante te voy a contar cómo tú también puedes acceder a este conocimiento exclusivo.

Ahora, volvamos al contenido. Desde niños nos enseñaron que el tiempo es un río que fluye en una sola dirección. El pasado quedó atrás. El futuro aún no existe y el presente es todo lo que tenemos. Esta narrativa, repetida como un mantra, no es inocente. Nos mantiene atrapados, nos obliga a aceptar las limitaciones de una vida fragmentada, donde somos solo el resultado de decisiones pasadas y rehenes de un destino incierto, pero y si todo eso fuera una construcción y si el tiempo no fuera una línea, sino un campo.

La ciencia moderna ya empieza a tocar ese velo. Físicos teóricos hablan del tiempo cuántico, donde todas las posibilidades coexisten. Estudios en física cuántica, como los experimentos de la doble rendija y el entrelazamiento sugieren que el observador influye en lo observado, es decir, tu conciencia moldea la realidad. Esta idea, que ya era vivida por culturas ancestrales, está regresando con fuerza. Los antiguos mayas, por ejemplo, veían el tiempo como una espiral. Para ellos, cada momento contenía a todos los demás. No existía el ayer o el mañana, solo diferentes frecuencias de la misma danza cósmica. Por su parte, los egipcios hablaban de la eternidad como un estado de conciencia. El Duat, donde el tiempo era solo una capa entre muchas. En ambos casos, el tiempo era fluido y el ser humano, un viajero entre realidades. El problema es que a lo largo de los siglos fuimos desconectados de esa percepción.

La industrialización nos enseñó que la productividad vale más que la presencia. La religión institucionalizada cambió el éxtasis por la culpa. La ciencia redujo todo a átomos y fórmulas, ignorando lo invisible. Y así empezamos a ir en piloto automático, repitiendo patrones, reviviendo traumas, perdiendo el hilo de nuestra verdadera naturaleza, pero aquí es donde las cosas se vuelven aún más extrañas.

Cada vez que tienes un deja-vú, una intuición repentina o un sueño que parece demasiado real, es como si una parte de ti, que vive en otra capa del tiempo, intentara comunicarse, como si el tú del futuro, que ya superó dolores y encontró respuestas, estuviera susurrando señales a tu ahora. ¿Alguna vez has sentido eso?

La mentira del tiempo sirve a un sistema que se beneficia de tu desconexión, que prefiere que vivas con miedo al mañana y culpa por el ayer, en lugar de acceder al campo total de tu ser, porque cuando accedes despiertas y cuando despiertas ya no puedes ser controlado. Pero atención, esta comprensión no es solo filosófica, tiene implicaciones prácticas. La neurociencia ya ha demostrado que el cerebro no distingue entre lo imaginado y lo real.

Las emociones profundas activan áreas cerebrales como si estuviéramos viviendo esa experiencia. Las emociones no procesadas afectan al ADN, alteran tu fisiología. Esto significa que tu pasado no está a allá atrás, vibra ahora en cada célula de tu cuerpo y el futuro ya existe como potencial esperando por una decisión tuya en el presente.

Entonces, la pregunta que queda es, ¿qué estás alimentando con tus pensamientos? ¿Estás reafirmando dolores antiguos o creando nuevas posibilidades?, porque pensar es mucho más que reflexionar, es generar realidad. ¿Estás listo para ir más allá de la ilusión del tiempo y reescribir tu historia con una conciencia expandida?

Ahora respira e imagina que cada pensamiento que has tenido sigue existiendo como un eco vibrando en el tejido invisible del universo. Nada de lo que piensas, sientes o crees desaparece. Todo deja una huella. No solo en tu mente, sino en la realidad que te rodea. Y ahí es donde comienza el pensamiento cuatridimensional. Una forma de conciencia que no se limita al ahora, sino que atraviesa el tiempo como un viajero silencioso moldeando el ayer, el hoy y el mañana.

Pensar en 4D no se trata de visualizar sueños color de rosa ni de repetir mantras vacíos frente al espejo. Es un regreso a la manera en que los sabios antiguos entendían el mundo. Ellos sabían que la mente no era solo una herramienta para razonar, sino un portal energético. Los chamanes, por ejemplo, no usaban la mente solo para recordar, sino para viajar. Accedían a memorias que no vivieron en esta vida, tocaban lo que estaba por venir, alterado lo que fue.

La física moderna empieza a alcanzar ese conocimiento ancestral, la teoría de cuerdas, los multiversos, el tiempo como dimensión. Todo eso apunta hacia una verdad profunda. La realidad es maleable. El tiempo no es un flujo rígido, sino un campo cuántico donde todas las posibilidades coexisten.

¿Y qué determina qué realidad experimentas? Tu frecuencia, tus pensamientos, emociones, intenciones. Ahora piensa en una herida emocional que has cargado durante 20 años, un dolor de infancia, una culpa, una pérdida. ¿Crees que eso está en el pasado? Pero tu cuerpo todavía lo siente, tu inconsciente todavía reacciona. Con el pensamiento lineal, crees que solo puedes aceptarlo y seguir, pero con el pensamiento 4D, te das cuenta de que puedes volver a ese punto, no para revivirlo, sino para reescribirlo, no los hechos, sino la vibración que aún late. Empieza a saber que tus acciones no son eventos aislados. Cada elección es un eslabón, cada palabra un hechizo, cada intención una semilla y cuando te mueves con esa conciencia algo cambia.

Comienzas a vivir como un alquimista, no reaccionas, creas; no repites, reinventas. Pero atención, pensar en 4D exige vigilancia, porque lo que piensas sin darte cuenta también crea, el miedo, la duda, el resentimiento, todo eso siembra realidades, por eso el primer paso es observar. La práctica de la autoobservación consciente es el inicio del camino, no como un juez, sino como un guardián. Observa tus pensamientos como quien contempla un río sin ahogarte en ellos. Es en ese estado de presencia donde surge el segundo pilar, la intención. Pregúntate con honestidad, ¿qué es lo que realmente quiero? Y esa pregunta no se trata de metas externas, se trata de frecuencia interna. Quieres paz, conexión, libertad. Entonces, tus pensamientos deben resonar con eso. Porque la realidad responde a la coherencia, no al deseo, pero aquí es donde todo se vuelve aún más profundo.

Tus intenciones no solo afectan al futuro, también reverberan en el pasado. ¿Te has imaginado que una decisión consciente tomada hoy puede sanar una versión tuya que aún sufre dentro de ti? Esto no es una metáfora, es energía. Cuando eliges actuar con amor donde antes reaccionabas con ira, alteras la línea vibracional de tu campo y ese campo, amigos míos, no conoce el tiempo. ¿Quieres un ejemplo práctico? Personas que practican meditación compasiva han reportado sanaciones emocionales ligadas a recuerdos antiguos. La ciencia ha demostrado que estas prácticas alteran patrones neuronales e incluso la expresión genética. Es decir, literalmente resignificas tu biología con la mente y cuando empiezas a vivir de esta forma, pensando más allá del tiempo, tu vida cambia. Las coincidencias se multiplican. Piensas en alguien y esa persona aparece; una idea surge en el momento exacto; las soluciones llegan antes que el problema. ¿Por qué? Porque saliste de la línea del tiempo y entraste al campo cuántico, dejaste de ser espectador de la realidad y te convertiste en co-creador, pero cuidado, esto no es una fórmula mágica, es práctica, es disciplina energética. Pensar en 4D exige valor para mirar hacia adentro, para romper con una identidad basada en el dolor, en el pasado, en el miedo, porque para acceder tu versión más elevada, necesitas soltar la versión herida; eso duele, pero también libera.

Entonces, la pregunta ahora ya no es si puedes cambiar tu realidad, la pregunta es ¿estás dispuesto a asumir esa responsabilidad? Porque cuando piensas en 4D, ya no puedes culpar a los demás, ni al destino, ni al pasado. Todo pasa a hacer una elección. ¿Alguna vez te has preguntado en quién te convertirías si pensaras más allá del dolor, más allá del miedo, más allá del ahora?

Ahora hay algo que necesito contarte. Existe una práctica mental milenaria extraída de textos antiguos relacionados con la Biblia que permite desbloquear partes del cerebro con la intuición, la claridad y la manifestación. Recientemente, investigadores analizaron los efectos de esta técnica y confirmaron que sus resultados sí pueden ser explicados y medidos por la ciencia. Durante mucho tiempo, este conocimiento fue ocultado y no es el tipo de tema que suele ser bien recibido en las redes sociales.

Entender el pensamiento cuatridimensional es solo el inicio. La verdadera transformación ocurre cuando aplicas ese conocimiento y para lograrlo existen cinco llaves, cinco prácticas que activan tu campo de poder y liberan tu conciencia de la programación limitante.

La primera llave es la meditación consciente, pero olvídate de la idea tradicional de la meditación como una técnica exótica o un ritual obligatorio. Meditación consciente es presencia sin juicio, es sentarte con tus pensamientos como quien se sienta frente a un espejo y decide, por primera vez, no apartar la mirada. No se trata de la mente, sino de ver con claridad lo que hay dentro de ella, porque aquello que no observas te controla. Científicos como el neurocientífico Dr. Joe Dispenza y estudiosos de la mente como Daniel Goleman ya han demostrado que las prácticas meditativas cambian la estructura del cerebro, fortalecen la corteza prefrontal relacionada con la toma de decisiones y debilitan los centros de reacción automática ligados al miedo. Esto es más que espiritualidad, es neuroplasticidad es transformación real.

La segunda llave es sembrar intención y no, no se trata de hacer una lista de deseos en año nuevo. Una intención verdadera nace de la alineación entre pensamiento, emoción y acción. El universo no responde a lo que quieres. Responde a lo que vibras. Pregúntate, ¿qué elijo manifestar todos los días con mis hábitos, palabras y pensamientos? Porque esa es tu oración real. Esa es tu creación. Pero y si tu intención está siendo saboteada, ahí entra la tercera llave. Romper cadenas invisibles.

Esas cadenas son las creencias que heredaste de padres, maestros religiones, medios, tales como “No eres lo suficientemente bueno”, “el dinero es sucio”, “el mundo es peligroso”. Cada una de esas frases no es solo una idea. Es una programación energética y necesitas cuestionarte, ¿esto es mío o fue implantado en mí?  No se construye un templo sobre ruinas. Antes de crear una nueva realidad, necesitas desprogramar las narrativas que te mantienen pequeño y eso requiere valentía. Valentía para decir, "No" a los viejos patrones; valentía para soltar la identidad de víctima; valentía para asumir, yo soy responsable de lo que acepto como verdad.

La cuarta llave es alinearte con almas despiertas; nadie evoluciona solo, la mente se moldea por el entorno. Si vives rodeado de personas que se burlan de tu búsqueda, que alimentan el miedo, que vibran en la escasez, eso contamina tu campo. Necesitas elegir con quién compartes tu energía, busca a quienes también están en camino, que no fingen tener todas las respuestas, pero tienen el valor de hacer preguntas verdaderas. Hay un viejo dicho que dice: "Si quieres ir rápido, ve solo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado". Y eso nunca ha sido tan cierto como en el despertar espiritual. Tu frecuencia influye y es influenciada. Estar cerca de quienes también están despertando crea un campo de resonancia que amplifica tu fuerza y tu claridad ahora.

La quinta llave es la más desafiante y también la más transformadora: actuar con coherencia en el presente y visión del eterno. Esto significa no actuar solo por impulso o conveniencia, sino con conciencia. Cada decisión es un hechizo lanzado al universo. Cada “sí” y cada “no” moldean realidades. Pensar en 4D es vivir como un alquimista. Tus palabras son fórmulas, tus actos son rituales. Vivir con coherencia es actuar de tal manera que tu versión del futuro, esa que ya sanó, ya creó, ya trascendió, te conozca como parte del mismo camino. Es mirar cada pequeño gesto, cada elección diaria como parte de una obra sagrada, porque eso es tu vida, una obra divina en constante creación.

Pero atención, estas cinco llaves no son etapas fijas, son frecuencias, puertas que activas no con esfuerzo, sino con conciencia. No se trata de perfección, sino de intención. Vas a fallar, claro, vas a olvidar, vas a caer, pero cada vez que recuerdes, cada vez que regreses a la presencia refuerzas el puente entre el ahora y tu yo superior y cuando empiezas a vivir así, sucede algo mágico, dejas de buscar milagros y pasas a hacer el milagro, dejas de esperar señales y te conviertes en la señal, las sincronicidades aumentan, las respuestas llegan antes que las preguntas, porque el universo responde a la coherencia. Así que ahora te pregunto, ¿con cuál de estas llaves necesitas comenzar? ¿Cuál de estas prácticas está llamando más fuerte dentro de ti?

Cierra los ojos por un instante, escucha ese silencio entre las palabras, hay algo ahí, un susurro que no viene de la mente, sino de una parte de ti que tal vez hayas olvidado, ese punto de luz que siempre ha estado presente incluso en los momentos más oscuros, esa es tu esencia y está intentando despertar. Tú no eres solo un cuerpo ni solamente un conjunto de recuerdos o heridas, eres conciencia viajando por múltiples dimensiones, pero ¿por qué lo olvidaste? ¿Por qué vives como si fueras solo uno más en el mundo intentando sobrevivir entre cuentas y distracciones? La respuesta es simple y aterradora al mismo tiempo, porque te hicieron creer que esa era la única forma posible de existir. El despertar no es un momento mágico donde todo se resuelve. Es un proceso profundo de deconstrucción. Es cuando empiezas a mirar tu vida con los ojos de quien ha regresado de un sueño extraño y se da cuenta de que todo era más simbólico de lo que parecía, que los conflictos, las pérdidas, los silencios, eran todos portales y el dolor, el dolor no era castigo, era señal, llamado, dirección y aquí viene el giro más sorprendente.

Tú elegiste estar aquí, sí, en algún nivel tu alma aceptó cada paso de este camino, incluso los desafíos, incluso los abismos, no como castigo, sino como un plan de expansión. Antes de nacer sabías que ibas a olvidar quién eras, pero también sabías que en algún punto ibas a recordar Y este es el punto. Empiezas a darte cuenta de que todo está conectado, que lo que piensas no solo afecta lo que sucede, sino también lo que ya sucedió. Que tus palabras no solo describen el mundo, lo construyen porque el lenguaje es energía. Cada frase que repites es un hechizo como: “Nunca puedo”, “esto es demasiado difícil”, “no lo merezco”. Esas frases son decretos, programaciones y resuenan como comandos sutiles para el universo. Las tradiciones antiguas siempre lo supieron. En Egipto, el verbo era considerado divino y Dios dijo: "Hágase la luz". No lo pensó, lo dijo, porque el sonido lleva a creación. Y si esto suena demasiado místico, recuerda: la ciencia ya demostró que las emociones y las palabras cambian incluso la estructura molecular del agua. Imagina entonces lo que hacen con tu cuerpo que está compuesto en un 70% de ella, pero no termina ahí.

El enfoque es otro portal. Aquello que alimentas con atención crece. Pensar demasiado en lo que te falta, en lo que te duele, en lo que te asusta es nutrir esas realidades. Pensar en 4D es elegir con responsabilidad hacia dónde va tu energía. Es un acto espiritual diario y entonces en medio de ese camino surge una pregunta como un rayo, ¿en quién me estoy convirtiendo con cada pensamiento que tengo? Esta pregunta no busca respuestas rápidas, abre un sendero, porque cuando entiendes que cada pensamiento es una escultura energética, dejas de desperdiciar tu mente con basura emocional, empiezas a pulir tu alma con propósito y es ahí donde lo imposible empieza a suceder. Las coincidencias dejan de ser aleatorias, personas que parecieran lejanas aparecen de la nada, puertas que parecían cerradas desde hace años se abren como si siempre hubieran estado esperando que recordaras la llave, porque así era y la llave nunca estuvo afuera. Siempre fuiste tú, tu frecuencia, tu decisión de mirar con los ojos del alma, pero hay algo aún más grandioso. Tú ya accediste a ese estado antes, cuando seguiste tu intuición y todo fluyó, cuando sentiste que algo era correcto sin poder explicarlo, cuando soñaste con algo y eso se manifestó. Esos fueron destellos de tu yo cuatridimensional.

La diferencia ahora es que puedes vivir eso conscientemente, ya no como una excepción, sino como un estado natural, porque, al final de cuentas, el despertar no se trata de añadir más conocimiento, se trata de recordar lo que siempre ha estado ahí, debajo de las capas de miedo, de dolor, de condicionamiento. Se trata de reencontrarte con tu origen. Ese tú que sabía cómo transitar entre los mundos, que entendía la vida como un rito, no como una carrera. Y si ahora sientes un nudo en la garganta o un calor en el pecho, eso no es solo emoción, es vibración. Es tu alma diciendo: "Sí, estás recordando". Así que deja de buscar afuera. La respuesta no está en otro gurú, otro libro, otro video. Está en ti, en el silencio entre los ruidos, en el vacío fértil entre los pensamientos y es en ese punto donde comienza el verdadero poder.

Porque cuando vives desde tu yo cuatridimensional, ya no importa lo que diga el mundo allá afuera. Lo que importa es lo que tú eliges crear y eso, mi amigo, mi amiga, nadie te lo puede quitar. Si llegaste hasta aquí, eso ya dice mucho, porque este texto no es para cualquiera. Es para quien siente, aunque no sepa explicar que hay algo más grande latiendo detrás de la realidad visible y quiero agradecerte por permitir que este mensaje entrara en tu campo. Eso no es poca cosa. Es una señal de que algo dentro de ti está despertando.

(Fuente: canal de Youtube OJO DEL SER).


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