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Cuando los corazones y las voluntades laten al mismo ritmo

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Hay frases que la sabiduría popular y la poesía han repetido durante siglos sin que alcancemos a dimensionar su verdadero alcance. Diría la máxima: “El corazón que late al ritmo de otro corazón”. A simple vista, parece una metáfora romántica, una licencia literaria para describir la empatía. Sin embargo, cuando la vida nos coloca frente a situaciones límites —la enfermedad de un ser querido, una tensión compartida o un instante de alegría desbordante—, la experiencia nos sugiere algo más: ¿es posible que nuestro cuerpo y nuestra mente respondan físicamente a lo que le ocurre al otro? Y más aún, ¿puede el impulso invisible de un grupo de personas empujar a un individuo a realizar lo que todos anhelan? Para responder a estas preguntas, resulta fascinante tender un puente entre la metafísica, las miradas holísticas y los descubrimientos de la ciencia moderna. La sinfonía de dos pechos: La sincronía cardíaca Desde la visión holística y metafísica, el ser humano no se detiene en los...

Los pioneros del lienzo: Secundino Salinas y José María Hidalgo , la génesis de la pintura en Entre Ríos

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Obra de Salinas. «En una provincia montaraz y lejana a los grandes centros académicos, el genio autodidacta de los primeros pintores locales logró inmortalizar la vida, la épica y el rostro del litoral del siglo XIX.» Hablar de los orígenes de las artes plásticas en la provincia de Entre Ríos exige remontarse a la segunda mitad del siglo XIX, un tiempo convulso y fundacional donde la creación artística no surgía de refinados talleres académicos, sino del impulso intuitivo de creadores únicos. En ese territorio de bañados, montes y batallas, la historiografía rescatada por investigadores locales sitúa a dos figuras imprescindibles nacidas en suelo gualeyo: Secundino Salinas y  José María Hidalgo . Ambos son considerados los auténticos «primitivos» y precursores de la pintura entrerriana, hombres que lograron plasmar las primeras manifestaciones visuales con sello propio en una región que hasta entonces permanecía al margen de las grandes corrientes pictóricas porteñas y europeas. Se...

Ubuntu: La filosofía africana que redescubre nuestra humanidad

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En una época dominada por el individualismo, las pantallas y la desconexión social, una antigua enseñanza nacida en el corazón de África vuelve a cobrar fuerza. No se trata de una moda pasajera ni de un concepto abstracto, sino de una forma de habitar el mundo que desafía las bases del pensamiento occidental. El teólogo keniano que cambió la perspectiva global Para entender el alcance de esta visión, hay que remontarse a 1969. Ese año, el teólogo y filósofo keniano John S. Mbiti (1931–2019) publicó una obra que marcaría un antes y un después en el pensamiento global: African Religions and Philosophy. Mbiti logró sintetizar la cosmovisión de todo un continente en una premisa tan sencilla como profunda: "Yo soy porque nosotros somos, y dado que nosotros somos, entonces yo soy." Puntos clave de esta relación: •Prioridad de la comunidad: Para Mbiti, el ser humano no se define como un individuo aislado (rechazando el individualismo radical occidental), sino que toma...

El juego que sostiene el mundo: Una mirada a la obra cumbre de Johan Huizinga

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Lejos de ser un mero entretenimiento infantil o una pausa accesoria para recuperar fuerzas, el juego es la piedra angular sobre la que se edifican la cultura, el derecho, el arte y la filosofía de la humanidad. En la historia del pensamiento, la humanidad ha necesitado ponerse etiquetas para comprender su propia existencia. Si el Siglo de las Luces consagró al ser humano como Homo sapiens —el ser que piensa y razona—, el optimismo industrial posterior lo rebautizó como Homo faber, el artífice de herramientas y la producción. Sin embargo, estas definiciones se quedan cortas. Mucho antes de dominar la técnica o teorizar sobre el cosmos, la humanidad ya jugaba.    Esta es la tesis central y revolucionaria que el historiador y teórico cultural neerlandés Johan Huizinga plasmó en su obra fundamental, Homo Ludens. Lejos de contemplar el juego como una actividad frívola o secundaria, Huizinga sostiene una premisa fascinante: la cultura humana brota del juego, como juego, y en él ...

Pedro Curutchet, la historia desconocida del cirujano que operaba sentado

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Conocido por la casa que Le Corbusier le realizó en La Plata, el médico argentino revolucionó la intervención quirúrgica desde Lobería, sin pertenecer a la academia. Ya antes de iniciar la investigación entre ámbitos y disciplinas para una biografía social de la Casa Curutchet , el comitente me resultaba mucho más interesante que la estrella internacional. Tiempo después, ver las primeras fotos de Pedro Domingo Curutchet operando sentado a una mujer que está acostada, elevada y apenas anestesiada localmente, pienso que la razón de esa atracción por su figura estaba más en la intuición que en la sonoridad de su apellido o en el interés por el diálogo cultural entre el centro y la periferia. Comitente es alguien que encarga algo, una palabra de poco uso salvo entre los arquitectos, que identifican así a quienes les solicitan proyectos. Cuando esta solicitud es de viviendas unifamiliares, los arquitectos las nombran (y anotan en sus planos) con el apellido del o de la comitente. ...

Efecto Pigmalión

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Si alguien cree en ti, tiende a tratarte de una manera que hace que rindas mejor. Y si tú mismo crees en ti o finges creer con la suficiente convicción, comienzas a comportarte de maneras que generan resultados reales. No es magia, es retroalimentación. La confianza proyectada modifica el comportamiento de los demás, que a su vez modifica tus oportunidades, que a su vez modifica tus resultados, que a su vez refuerza tu confianza. Es un ciclo. Y el primer paso del ciclo no es el éxito, es la actitud que precede al éxito.  El Efecto Pigmalión es cuando las expectativas que otros tienen sobre vos terminan haciendo que rindas mejor o peor. Si tu jefe, tu profe o tu pareja cree que sos muy capaz, te exige más, te tiene más confianza, y vos, sin darte cuenta, empezás a actuar a la altura de esa expectativa y terminás rindiendo más. Y al revés también funciona. Si esperan poco de vos, terminás rindiendo menos. Viene del mito de Pigmalión, el escultor que se enamoró de su propia estatua ...