Corso de 1905: del rigor del reglamento al esplendor de la batalla campal
Imagen ilustrativa. Los archivos históricos de nuestro centenario periódico El Debate nos permiten reconstruir una de las tradiciones más arraigadas en el alma de Gualeguay: sus corsos de carnaval. A través de las páginas publicadas en marzo de 1905, es posible viajar en el tiempo para descubrir cómo una fiesta que comenzó bajo el amparo de un estricto reglamento civil terminó convertida en una explosión de algarabía colectiva que marcó a toda una generación. Las reglas para el esplendor A inicios del mes de marzo, la Comisión Organizadora del Carnaval estableció una rigurosa normativa para asegurar que las festividades mantuvieran tanto el orden público como el brillo estético. El circuito oficial quedó delimitado sobre la calle San Antonio, abarcando las cuadras comprendidas entre Gualeguaychú y Suipacha, con un horario fijado desde las 20:30 horas hasta la 1:00 de la madrugada. Para evitar cualquier atisbo de desorganización, el ingreso de carruajes se limitó ...