"Pucho" apuesta por la alegría de vivir


Timoteo Aguilar, conocido popularmente como “Pucho”, es un personaje muy querido en Gualeguay, que los últimos 30 años los ha dedicado a trabajar en el cementerio. En los primeros 20, se desempeñó como obrero albañil, restaurador de nichos y panteones, y también brindaba “servicios de escalera”. Y en la última parte, realiza el cuidado de vehículos en la playa de estacionamiento. Anteriormente, cuenta “Pucho”, tuvo una prolífica tarea en el transporte de producción, desde las extinguidas empresas locales, denominadas, “El Molino” y “La Aceitera”.


Con 80 años, “Pucho”, tiene la fuerza y el entusiasmo de un adolescente y quien se acerca a su puesto por estos días lo invita al baile que se realizará una escuela rural. Junto a su compañera Graciela, ambos se instalan diariamente en el sector de estacionamiento para cuidar los automóviles de los parroquianos y aguardar de ellos una colaboración a cambio.

“Pucho” es un personaje pintoresco, cordial, conversador, amigable. Cuenta que algunos conocidos, que concurren habitualmente a la necrópolis le piden tomarse fotos junto a él, incluso una señora dijo que encomendaría hacer un cuadro para exhibirlo en su casa.

Ojalá haya más personas con la vitalidad y alegría de vivir de don Aguilar, que no se desanima por la edad ni por las circunstancias que atraviesa. Por cierto, hace unos meses, tuvo un accidente en la vía pública, del cual aún se recupera, aunque lo hace de manera favorable.

Gracias “Pucho” y Graciela por permitirme contar un pedacito de sus vidas. ¡Saludos!

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