Cuando Gualeguay estaba en el mapa: la historia olvidada detrás de la Ruta 136

El vecino Luis Cogorno, a principios de los años 70, se desplaza sobre el Camino al Puerto.

Durante décadas, la actual Ruta Nacional 136 fue pensada —aunque hoy cueste imaginarlo— como parte de un entramado productivo mucho más amplio que el simple vínculo entre Gualeguaychú y la frontera uruguaya. En ese diseño original, la ciudad de Gualeguay ocupaba un lugar estratégico que el tiempo y las transformaciones económicas terminaron por desdibujar.

Un territorio articulado por la producción

Entre las décadas de 1930 y 1950, el sur de Entre Ríos funcionaba como una red integrada, donde los caminos no respondían aún a la lógica moderna de rutas jerarquizadas, sino a necesidades concretas de la economía regional.

En ese esquema, Gualeguay era mucho más que una ciudad intermedia: era un nodo clave. Su vinculación con Puerto Ruiz, activo puerto sobre el río Gualeguay, la convertía en un punto de salida de la producción ganadera, especialmente en los tiempos del auge saladeril y sus derivados.

Los caminos de entonces —precarios, de tierra, cambiantes— conectaban estancias, puertos y centros urbanos. No existía aún la Ruta 136 como tal, pero sí una traza funcional que unía el mítico puerto gualeyo y el paraje Sarandi, Departamento Gualeguaychú, en cercanías a la ciudad cabecera.

El proyecto vial: de lo regional a lo estructural

Con la organización del sistema vial argentino a partir de la década de 1950, esas huellas dispersas comenzaron a ordenarse. El Estado nacional y las provincias impulsaron la jerarquización de caminos estratégicos, pensando ya no solo en la producción local, sino en la integración territorial.

En ese contexto, se delineó un corredor este-oeste en el sur entrerriano que buscaba articular: la producción ganadera del interior, los puertos fluviales, y las conexiones internacionales.

En ese esquema, Gualeguay todavía tenía peso. No necesariamente como punto de paso directo de una única ruta, sino como parte del hinterland —el área de influencia económica— del sistema que daría origen a la actual Ruta 136.

El punto de inflexión: la década de 1960

Sin embargo, el modelo territorial comenzó a cambiar. A partir de los años 60, varios procesos convergieron: la decadencia del sistema portuario sobre el río Gualeguay; la desaparición progresiva de los saladeros y economías asociadas; el avance del transporte automotor por sobre el ferroviario y fluvial; y una nueva mirada estratégica centrada en los corredores internacionales.

En ese giro, la lógica de red —con múltiples nodos productivos— fue reemplazada por una lógica lineal: rutas que conectaran puntos específicos con eficiencia creciente. Así, el eje que luego sería la Ruta 136 comenzó a redefinirse ya no en función de Gualeguay, sino de Gualeguaychú como puerta de salida hacia Uruguay. 

1976: la consolidación de un nuevo mapa

La inauguración del puente internacional y la formalización de la Ruta Nacional 136 en 1976 marcaron el cierre de ese proceso. Desde entonces, la traza quedó consolidada como un corredor de carácter internacional, orientado al tránsito entre Argentina y Uruguay.

En ese nuevo mapa, Gualeguay quedó al margen del eje principal. Su conexión pasó a ser indirecta, articulada a través de las rutas 12 y 16, y ya no como parte estructural del corredor oriental.

Una historia que explica el presente

La evolución de la Ruta 136 no es solo una cuestión de caminos: es la expresión concreta de un cambio profundo en la organización del territorio.

Antes, el sur entrerriano se estructuraba como una red donde ciudades como Gualeguay tenían un rol central, sostenido por la producción y los puertos. Después, el territorio se reorganizó en función de flujos más amplios, donde primaron los corredores internacionales y los nodos de frontera. En ese tránsito, Gualeguay pasó de ser un punto estratégico a ocupar un lugar periférico en ese esquema específico.

Epílogo

Entender esta transformación permite leer de otro modo el paisaje actual. Donde hoy vemos una ruta que conecta Gualeguaychú con el exterior, alguna vez existió un sistema más complejo, donde los caminos no solo llevaban mercancías, sino que tejían un territorio en el que Gualeguay era protagonista.

Esa historia, en gran medida olvidada, sigue latiendo en las viejas trazas, en los caminos secundarios y en la memoria productiva de la región.

 


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