Muchos hombres creen que el dinero aparece gracias a la suerte, a los contactos correctos o a una oportunidad inesperada que llega de afuera. Viven esperando ese golpe de fortuna que cambie sus vidas mientras siguen atrapados en la escasez sin darse cuenta de que están confiando en factores que nunca podrán controlar. La verdad es otra. Yo, Brian Tracy , he comprobado que el dinero no sigue a la suerte, sigue la disciplina. El dinero siempre fluye hacia quienes tienen orden, claridad, hábitos firmes y constancia en la acción. No necesita que la economía cambie ni que alguien le dé permiso. Necesita cambiar usted, comprometerse con los hábitos correctos y aprender a usar su tiempo y su energía con inteligencia. Cuando lo hace, el dinero empieza a buscarlo a usted, no al revés, porque la riqueza es una consecuencia natural de la excelencia. Y esa excelencia no se logra de un día para otro. Se construye con la repetición diaria de lo correcto. La fórmula es sencilla, pero exige seriedad...