Ambrosetti: el gualeyo que abrió caminos en la arqueología argentina
Juan Bautista Ambrosetti:
el gualeyo que descubrió las raíces profundas de la Argentina
En Gualeguay, un 22 de
agosto de 1865, nació un hombre que con el tiempo cambiaría para siempre la
manera de estudiar el pasado argentino. Su nombre era Juan Bautista Ambrosetti,
y su destino no estaría ligado únicamente a los paisajes entrerrianos de su infancia,
sino también a las montañas del noroeste argentino, donde descubriría antiguas
civilizaciones y abriría un camino inédito en el país: el de la arqueología
científica.
Naturalista, arqueólogo,
etnógrafo, folklorólogo, viajero incansable y coleccionista apasionado,
Ambrosetti es considerado hoy el padre de la arqueología argentina y uno de los
pioneros fundamentales de la ciencia folklórica nacional.
Un autodidacta apasionado por la ciencia
Aunque nació en Gualeguay, siendo aún niño su familia se trasladó a Buenos Aires. Allí cursó sus estudios primarios y secundarios, aunque abandonó la educación formal antes de finalizarla. Sin embargo, esa falta de títulos universitarios no le impidió formarse intelectualmente. Su verdadera escuela fue el contacto con grandes científicos de la época, entre ellos Florentino Ameghino y Eduardo Holmberg.
Desde muy joven mostró una curiosidad inagotable por la naturaleza, las culturas originarias y los misterios del pasado. Participó en campañas de exploración científica en distintos puntos del país, experiencia que le permitió construir una sólida formación como investigador de campo.
El descubridor de las antiguas civilizaciones del norte argentino
Ambrosetti fue uno de los primeros investigadores argentinos en comprender que las ruinas indígenas del Noroeste no eran simples restos dispersos, sino testimonios de complejas culturas prehispánicas que merecían ser estudiadas con rigor científico.
Sus trabajos en sitios arqueológicos como Ciudad Sagrada de los Quilmes y La Paya marcaron un antes y un después en la arqueología nacional. Gracias a sus excavaciones y estudios, comenzaron a valorarse las culturas calchaquíes y el enorme patrimonio histórico del norte argentino.
Pero Ambrosetti no solo se dedicó a recuperar objetos antiguos. Comprendió algo mucho más profundo: que el pasado seguía vivo en la memoria popular. Por eso también recopiló leyendas, mitos, canciones y costumbres, otorgándoles el mismo valor cultural que a las piezas arqueológicas.
Fue además uno de los primeros intelectuales argentinos en utilizar el término “folklore” en sentido moderno, definiéndolo como el conjunto de tradiciones, creencias, leyendas y costumbres populares que conforman la identidad cultural de una región.
El fundador del Museo Etnográfico
En 1904 creó el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. La institución, que hoy lleva orgullosamente su nombre, se convirtió en un centro fundamental para el estudio de la arqueología y la etnografía sudamericana.
Desde allí formó discípulos que continuarían su obra, entre ellos Salvador Debenedetti, considerado junto a Ambrosetti uno de los iniciadores de la arqueología científica y de las bases de la antropología social argentina.
Un científico argentino en el mundo
La proyección intelectual de Ambrosetti trascendió las fronteras del país. En octubre de 1902 representó a la Universidad de Buenos Aires en el Congreso Internacional de Americanistas realizado en Nueva York. Allí viajó con el propósito de debatir ante especialistas internacionales la cuestión de las migraciones prehistóricas hacia el continente americano, uno de los grandes temas científicos de la época.
Su participación consolidó el reconocimiento internacional de los estudios arqueológicos argentinos y posicionó a Ambrosetti como una referencia científica continental.
El último adiós a un pionero
Juan Bautista Ambrosetti
falleció en Buenos Aires el 28 de mayo de 1917. Al día siguiente, una multitud
integrada por científicos, docentes, intelectuales, estudiantes y
representantes de instituciones culturales acompañó sus restos hasta el
cementerio.
Participaron delegaciones de la Sociedad Científica Argentina, la Facultad de Filosofía y Letras, el Instituto Geográfico Argentino, la Junta de Historia y Numismática, la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales y otras entidades académicas de relevancia nacional.
Durante el sepelio pronunciaron discursos figuras como Ernesto Quesada, Ricardo Levene y Martín Doello Jurado, entre otros intelectuales de la época, reflejando el enorme prestigio alcanzado por el investigador entrerriano.
El hombre que enseñó a
mirar el pasado argentino
Más de un siglo después de su muerte, la figura de Ambrosetti sigue creciendo. Gualeguay lo recuerda como uno de sus hijos más ilustres, mientras que la Argentina lo reconoce como el científico que enseñó a valorar las raíces culturales del país.
Su legado excede las vitrinas de los museos y los libros especializados. Ambrosetti ayudó a construir una nueva mirada sobre la identidad nacional: una mirada capaz de reconocer la riqueza de los pueblos originarios, la memoria popular y la diversidad cultural argentina.
No solo descubrió ruinas antiguas. Descubrió, en cierto modo, una parte esencial del alma argentina.



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