La tierra roja de África y la arquitectura del futuro
Viajamos a África occidental para descubrir una arquitectura hecha con tierra roja: innovadora, sostenible y profundamente respetuosa con el medio ambiente. Allí, en medio del crecimiento vertiginoso de las grandes ciudades africanas, arquitectos, ingenieros y urbanistas intentan recuperar conocimientos ancestrales para responder a uno de los mayores desafíos contemporáneos: cómo construir ciudades más humanas y ecológicas. Esta nueva modalidad de material de construcción y estilo arquitectónico han surgido a finales de la última década.
El continente africano se encuentra en el centro de una transformación histórica. Sus megaciudades crecen aceleradamente y podrían albergar, en las próximas décadas, a una parte enorme de la población mundial. Sin embargo, esa expansión suele avanzar entre extensos paisajes de hormigón, urbanización desordenada y crecientes emisiones contaminantes.
Frente a ese escenario surge una alternativa inesperada: la tierra roja africana, abundante, económica y ambientalmente sustentable.
Francis
Kéré y la búsqueda de una nueva arquitectura
En Senegal, el arquitecto Diébédo Francis Kéré trabaja junto a su equipo en un proyecto que simboliza esta nueva visión: la futura sede del Instituto Goethe en Dakar.
Kéré nació en Burkina Faso y desarrolla actualmente proyectos entre Alemania, Estados Unidos y distintos países africanos. Su obra intenta combinar identidad cultural africana, sostenibilidad y diseño contemporáneo.
Mientras en Berlín los bocetos toman forma, en Dakar el proyecto busca materializar una idea clara: construir un espacio cultural utilizando materiales locales y técnicas adaptadas al clima africano.
El futuro edificio del Instituto Goethe utilizará ladrillos de tierra comprimida reforzada, elaborados a partir de arcilla. Para Kéré, esta elección representa mucho más que una decisión técnica: constituye una declaración sobre el valor de la sostenibilidad y sobre la posibilidad de construir instituciones modernas utilizando materiales tradicionales africanos.
Dakar: expansión urbana y desafíos sociales
Dakar, capital de Senegal, crece sin pausa desde la costa atlántica hacia el interior. Millones de personas habitan una ciudad donde la planificación urbana resulta insuficiente frente al aumento demográfico.
Las infraestructuras escasean, los espacios verdes disminuyen y el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más complejo. Muchas familias construyen sus casas lentamente, agregando cemento a medida que consiguen recursos. La ciudad entera parece una obra en construcción permanente.
En medio de ese paisaje gris aparece una construcción diferente: un edificio de varios pisos levantado con bloques de arcilla roja, diseñado para aprovechar la ventilación natural, la sombra y la circulación del aire (foto).
| El proyecto pertenece al estudio de arquitectura Worofila, dirigido por Nzinga Mboup y Nicolas Rondet. |
Mboup forma parte de una generación de jóvenes arquitectos africanos decididos a replantear el modelo constructivo dominante. Su propuesta apuesta por una arquitectura bioclimática basada en materiales locales, conocimientos tradicionales y soluciones adaptadas a las realidades climáticas y económicas del continente.
La laterita: el valor de la tierra roja
La tierra utilizada en estas construcciones se conoce como laterita, un suelo rojizo rico en hierro y aluminio que abunda en África Occidental.
En
las afueras de Dakar, el ingeniero civil Amadou Doudou Deme produce ladrillos
de tierra comprimida utilizando materiales de origen local. La mezcla incluye
laterita, arena y pequeñas cantidades de cemento, que luego son prensadas y
secadas hasta formar bloques resistentes.
Deme intenta combatir la idea de que el barro es un material asociado a la pobreza. Recuerda que muchas de las construcciones más antiguas y duraderas del mundo fueron realizadas con tierra.
Además, sostiene que estos materiales poseen ventajas ambientales y térmicas muy superiores a las del hormigón moderno, especialmente en regiones cálidas donde el uso masivo de aire acondicionado incrementa el consumo energético.
Su empresa, Elementerre, se ha convertido en una referencia dentro de este movimiento arquitectónico emergente.
Construir de otra manera
Uno
de los proyectos desarrollados junto al estudio Worofila es una vivienda
ubicada al sur de Dakar, diseñada según principios de arquitectura pasiva. La
casa incorpora ventilación cruzada, iluminación natural y revestimientos
exteriores de tierra capaces de regular la temperatura interior sin depender
excesivamente de sistemas artificiales de refrigeración.
"La idea era hacer una vivienda compacta de tres dormitorios", comenta Mboup. "Queríamos asegurarnos de seguir los principios arquitectónicos de la casqa pasiva, algo muy importante para nosotros. consiste en incluir ventilación cruzada, iluminación natural y un recubrimiento exterior construido totalmente con tierra para generar la resistencia térmica necesaria para regular la temperatura interior. Lo que se busca es aprovechar la ventilación para que circule el aire".
Nzinga Mboup, que estudió en Sudáfrica y Londres antes de regresar a Senegal, considera que África necesita una arquitectura propia, capaz de responder tanto a las condiciones climáticas como a las necesidades culturales y sociales del continente. Aunque reconoce que aún existe escepticismo frente a estas propuestas, también cree que cada nuevo edificio ayuda a demostrar que otra forma de construir es posible.
El peso del hormigón en África
Mientras tanto, el hormigón continúa dominando el paisaje urbano africano. En Acra, capital de Ghana, la arquitecta y académica Lesley Lokko impulsa el “African Futures Institute”, un espacio de reflexión y formación dedicado al futuro urbano del continente.
Lokko sostiene que la arquitectura africana todavía se encuentra en proceso de definición y que la descolonización arquitectónica implica recuperar formas de construir que fueron desplazadas durante décadas por modelos occidentales.
El hormigón ocupa un lugar ambiguo en esa historia. Por un lado, representa modernidad, permanencia y ascenso social. Para muchas familias africanas, construir con cemento simboliza seguridad y progreso.
Pero al mismo tiempo, el impacto ambiental es enorme. La producción de cemento genera una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, mientras que la extracción intensiva de arena afecta gravemente los ecosistemas costeros.
El crecimiento urbano africano obliga a actuar con rapidez. Las decisiones tomadas hoy influirán sobre las ciudades del futuro durante generaciones.
Recuperar las raíces culturales
En Senegal, varios arquitectos investigan cómo se organizaban los espacios urbanos antes de la colonización europea. Uno de esos modelos tradicionales era el “penc”, un conjunto de viviendas organizadas alrededor de un patio central y de un árbol comunitario que funcionaba como núcleo político y social. En los barrios antiguos de Dakar todavía sobreviven rastros de esas formas de habitar.
Los llamados “árboles de la palabra”, espacios de reunión y diálogo comunitario, aparecen frecuentemente en los proyectos de Francis Kéré. Su diseño para la nueva Asamblea Nacional de Benín se inspira precisamente en esa tradición: un edificio concebido como un gran árbol bajo cuya sombra las personas pueden reunirse democráticamente.
El legado arquitectónico del Sahel
La arquitectura de tierra tiene raíces profundas en la región del Sahel, la extensa franja africana situada entre el desierto del Sahara y las sabanas tropicales. Allí surgieron algunas de las culturas constructivas más sofisticadas del continente.
Las aldeas dogón de Mali conservan viviendas centenarias de piedra y arcilla (foto). Las grandes mezquitas de adobe del estilo sahelo-sudanés continúan siendo algunas de las construcciones más impactantes de África.
También sobreviven técnicas ancestrales como las bóvedas nubias, que permiten construir techos curvos de ladrillo de arcilla capaces de mantener frescos los interiores durante el día y cálidos durante la noche.
Para muchos arquitectos contemporáneos, estas tradiciones no representan un regreso al pasado, sino una herramienta para enfrentar el futuro.
La tierra roja africana, despreciada durante décadas frente al prestigio del hormigón, vuelve así a ocupar un lugar central en el debate sobre las ciudades sostenibles del mañana.
Fuente:
(www.youtube.com/watch?v=H31MVI4FHzs)
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