Oro, plata y prestigio: El legado de José María Sanguinetti y su joyería "La Nacional"

La joyería y platería "La Nacional" encarnaba el refinamiento, el prestigio internacional y el brillo del arte gualeyo. Ubicada en la intersección de las calles San Antonio y Chacabuco (en la esquina noroeste), esta legendaria casa fue el taller de José María Sanguinetti, un virtuoso orfebre cuyo nombre caló hondo en la historia cultural de Gualeguay y del país.

Sanguinetti no fue un artesano común; fue un verdadero maestro del oro y de la plata que cinceló la historia argentina en piezas atesoradas por las figuras más influyentes del siglo XIX y principios del XX.

Un sello eterno: El cuño de "La Nacional" sobrevive hoy como una marca de altísimo valor. Aquellos objetos que llevan grabada la firma de Sanguinetti son celosamente custodiados en colecciones privadas y cotizados en las más prestigiosas casas de antigüedades del país.

Un joyero para presidentes y reinas

La destreza de Sanguinetti con el grabado y la orfebrería fina traspasó las fronteras de Entre Ríos. De sus manos salieron delicados relojes de oro grabado que terminaron en los bolsillos de los máximos referentes de la política nacional y de la cultura rioplatense, tales como: alvador María del Carril (vicepresidente de la Nación); loélebres líderes radicales Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear; los reconocidos políticos entrerrianos Celestino Marcó y Miguel Laurencena; el destacado escritor y tradicionalista Martiniano Leguizamón.

Su fama fue tal que cruzó el océano Atlántico: el gualeyo confeccionó un reloj de oro grabado para la mismísima reina consorte de Italia, Margherita de Savoia.

El catafalco de Humberto Primo

El lazo de Sanguinetti con la corona italiana no terminó ahí. Tras el asesinato del Rey Humberto Primo de Italia en 1900, la conmoción llegó a la fuerte comunidad italiana en Argentina.

En 1901, Tomasso Ambrosetti —entonces presidente del influyente Banco Italia y Río de la Plata— le encargó a Sanguinetti una obra monumental: un refinado catafalco de plata y oro, con incrustaciones de piedras preciosas. Esta imponente pieza de arte sacro fue diseñada especialmente para las honras fúnebres de cuerpo ausente que se le rindieron al monarca en la ciudad de Gualeguay.

Las armas de los gauchos de Quirós

La consagración definitiva de "La Nacional" en la historia del arte argentino llegó de la mano de un vecino ilustre de Gualeguay: el genial pintor Cesáreo Bernaldo de Quirós.

Cuando Quirós comenzó a planear su obra cumbre, la célebre serie pictórica "Los Gauchos", buscó plasmar la esencia del criollismo con una fidelidad absoluta. Para vestir a sus modelos, el pintor le encargó a José María Sanguinetti un colosal conjunto de 146 piezas de platería criolla.

Facones de cabos labrados, punteras relucientes, estribos de plata trabajados al detalle y alhajas tradicionales salieron del taller de la calle San Antonio directo a los lienzos de Quirós, quedando inmortalizados para siempre en los museos más importantes del mundo.

La esquina de San Antonio y Chacabuco ya no alberga el tintineo de los martillos sobre el metal, pero el brillo de "La Nacional" sigue encendido cada vez que un coleccionista descubre, con orgullo, el sello de José María Sanguinetti en una pieza de plata.

 

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