"Nuestra sociedad está diseñada por un sistema que tiende a hacernos sentir frustrados si no cumplimos con ciertos "requisitos". Por ejemplo, debemos ser delgados, bellos, tener grandes lujos para que todos nos valoren y reconozcan, etcétera. Esto no tiene nada de malo si lo tomamos como cuestiones adicionales a nuestro verdadero valor. Es decir, lo que cultivamos desde nuestro ser, la aceptación propia y del mundo que nos rodea, las virtudes que descubrimos y ponemos en práctica a partir del autoconocimiento, la corrección de aquellas pautas falsas que me propone esta sociedad, al elegir de manera libre, consciente y responsable el modo en que queremos ser, es ahí donde las personas valemos y no necesitamos de la aprobación de nadie en cuanto al aspecto personal y el modo de vivir.
Ojo, no estamos alentando al individualismo; no. Un ser humano vale por su manera responsable y generosa de ser, luego por lo que puede aportar, en igual grado, hacia un grupo o comunidad".
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