RAÚL AMARILLO, OTRO BALUARTE DEL PRIMER SEMILLERO NORTEÑO


Si bien por cuestiones personales debió emigrar a Buenos Aires siendo joven, Teófilo Raúl Amarillo, jugó en las divisiones inferiores de Barrio Norte durante unas cuatro temporadas.

Nació en la zona de chacras de Gualeguay, en cercanías precisamente de la institución deportiva, y se inició participando en torneos barriales, representando a la cooperativa “La Augusta. Luego, él y algunos de los compañeros de ese elenco se ficharon en el club norteño.

Actualmente, con 85 años, Raúl Amarillo, nos cuenta parte de la experiencia que significó alistarse en una incipiente institución, a principios de la década del 50’.

“Antes de jugar en Barrio Norte, a los 16 o 17 años, me había inscripto primeramente en Libertad, donde jugaba Oscar Bur con quien nos conocíamos, y él le dijo al presidente de Libertad: “no le des el pase a este porque juega bien”, comienza su alocución el entrevistado. “Pero, yo quería jugar en Barrio Norte porque vivo cerca del lugar y quiero al club. Y así fue, finalmente, logré que me dieran el pase, como quería. Recuerdo que, entre otros, en Barrio Norte jugaba “Yoyo” Vera. Previo a esto, con un grupo de amigos jugábamos al fútbol en un equipo de barrio, donde representábamos a la cooperativa “La Augusta”.  Por cierto, varios muchachos nos anotamos para jugar en Barrio Norte. La cooperativa tenía un predio amplio que incluía un terreno donde había una cancha”.

Sobre su participación futbolística, junto a sus compañeros de “La Augusta”, relata: “Cuando llegamos a Barrio Norte y empezamos a jugar, el club recién se iniciaba y tenía quinta, cuarta y segunda división, no había primera todavía. Yo me inicié en la cuarta, jugando de 4, después de 2. También jugué dos o tres partidos como reemplazante en la segunda. Atajaba “Cacho” Cánepa, que luego pasó a segunda y atajó en cuarta “Tito” Vescina. Jugaba también conmigo “Checha” Baldo, Eduardo Olivera, entre otros, que no recuerdo”. Después me fui a vivir a Buenos Aires y me desvinculé del fútbol. Mi hermano, Julio, jugó en primera”.

Acerca de la dirigencia y de la familia norteña en general, Amarrillo, destacó: “Se logró un buen compañerismo en Barrio Norte. Había muy buena gente en el club, trabajadora, que emprendieron bien el club. Entre los dirigentes, recuerdo a Braulio y German González, creo que también estaba “Toto” Benítez. Cuando teníamos que jugar, que lo hacíamos los días sábados, nos llevaban en camión a Sportiva o Central (que por entonces eran los únicos clubes con canchas oficiales para disputar los torneos). Eran momentos muy lindos, se pasaba bien, había muy buenos muchachos”.

Barrio Norte tenía una canchita un poco más alejada que la actual, que era un sitio que pertenecía a la municipalidad. Entonces, al parecer el club realizó gestiones ante el municipio para adquirir ese terreno. Y, poco a poco, se fue haciendo la cancha”.

Finalmente, don Raúl, comentó: “En la actualidad, a pesar que casi no concurro al club, lo veo bien, pujante. Hice amigos en el Barrio Norte, como es el caso de los hermanos Miguel y Julio Cerrudo, muy buenos muchachos”.

 

 

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