Breve historia de los medios de comunicación periodísticos de Gualeguay

Diarios que estuvieron vigentes entre 1877 y 1891.

El presente artículo es una transcripción casi total del trabajo de investigación académica, denominado "Breve Historia de los Medios de Comunicación Periodísticos de Gualeguay", realizado por Luisina M. Viviani y Sergio A. Vegas en 2012. La obra de ambos autores consta de tres capítulos: uno destinado a la gráfica, otro a lo oral y el último a la TV.

En esta publicación, la obra se refleja con omisiones de prefacios acerca de los inicios de cada actividad a nivel nacional y provincial como así también no se mencionan las fuentes que emplearon los autores, que se remiten en apartados. El propósito de las omisiones es profundizar en el propio contenido local y mantener la dinámica e interés por el surgimiento y desarrollo de las actividades periodísticas locales, con sus diferentes vicisitudes, a través del tiempo.

Cabe destacar también que se publican imágenes y menciones de periódicos que no están contemplados en la obra de Viviani y Vegas. Y, una vez concluido la transcripción del  texto, se agrega un resumen con los distintos diarios y semanarios que se han editado en la ciudad. Asimismo agrego algunos datos aleatorios en algunos párrafos para actualizar la historia.

Introducción:

Este trabajo pretende investigar los orígenes de la historia de los medios periodísticos de comunicación de la ciudad de Gualeguay a fin de lograr un registro cronológico sobre la creación y difusión de los contenidos informativos de la ciudad. La mirada investigativa considerará los medios como parte de la cultura, interpretando así su lugar en el desarrollo social de la ciudad como factor determinante en su devenir sociocultural por los distintos roles que los medios ocuparon de acuerdo al tiempo y espacio en que dieron lugar a su acción.

Esta investigación tendrá en cuenta la relación entre las tecnologías disponibles de cada época, su uso y posterior desarrollo; a partir de allí, los destacados lugares y roles sociales que fueron ocupando algunos espacios como por ejemplo "El mensajero del éter" de Radio Gualeguay.

Creemos útil el desarrollo de un trabajo de este tipo pues, como sucede en muchas ciudades del interior de nuestro país, la historia de sus medios es poco difundida o se conoce de manera aislada; la sociedad no tiene real conciencia de los sucesos que se dan en el proceso de construcción de los mensajes y muchas veces considera a los medios como meros productores de verdades reveladas o verdades que son tales porque aparecen en un determinado formato informativo. En Gualeguay no se cuenta con un estudio integral que contemple a los medios informativos, por lo que éste se torna indispensable para el desarrollo futuro de cualquier obra periodística y el conocimiento de aquellas personas que se destacaron en la concreción de un medio informativo.

El objetivo es conocer la Historia de los Medios de Comunicación Periodísticos de Gualeguay de modo general, detallando aquellas intervenciones mediáticas que propiciaron cambios y mejoras.

La investigación se basará en los registros comprobables de cada medio. Las fuentes que se consultarán serán escritas, orales y visuales, según cada acontecer. El trabajo se dividirá por capítulos, dedicados cada uno de ellos a un medio distinto.

La intervención será de tono exploratorio, debido a que no hay registro parecido alguno y pretender hacer una investigación más exhaustiva no estaría al alcance de este proyecto, que solo intenta conocer los medios y no interpelar en cuestiones profundas de forma y contenido, posibles instancias de investigaciones futuras.

Periódicos y diarios en Gualeguay

La más antigua mención de un periódico en nuestra ciudad se remonta a 1861 en la imperiosa y obligatoria "Historia de Gualeguay" de Humberto Pedro Vico pero lamentablemente no nos dice el nombre que poseía ese medio gráfico, aunque todo hace suponer que se trataría del periódico "El Progreso". Sí el profesor Vico brinda datos más certeros posteriores a esa fecha, pudiéndose mencionar el periódico "La Nueva Era”, surgido hacia 1870 y dirigido por Segundo Gianello, o "El Entre Ríos" al que se ubica hacia el año 1877. En el mismo año se menciona al periódico "El Nacionalista" que tuvo enfrentamientos políticos con la Municipalidad, bajo la intendencia en ese entonces de Francisco Barroetaveña, ante la publicación de noticias que la Comuna había considerado injuriosas. También pueden mencionarse otros periódicos de esa época como "La Unión" o "El Porvenir", éste último defensor del jordanismo, hacia 1878; y "La Reacción" y "El Municipio", periódicos que pugnaban políticamente, hacia el 1890. Pero de estos primigenios periódicos gualeyos muy poco se sabe, más que algunos nombres y fechas dispersas.

Con el comienzo del siglo XX surgirán en Gualeguay otros periódicos como "El Trabajo" y "Tribuna", fundado por Felipe García Barrera en 1902 y dirigido luego por Gregorio A. Villanueva. Este último se anunciaba desde su portada como un "periódico impersonal, azote de los bribones, dedicado a las funciones y de profilaxia social", y aparecía los martes, jueves y sábados.

También surgieron "La Época" en 1903 dirigido por Luis R. Camilión; "El Autonomista" del Partido Autonomista Nacional (PAN) en 1904; el periódico "Gualeguay" que aparecía los domingos; y "Centenario" dirigido por Peregrino Alpires.

Pero sin dudas el de mayor importancia e influencia y que continuará por mucho tiempo, incluso hasta nuestros días, será "El Debate", fundado en 1901, que sostenía "los principios del Partido Radical Intransigente", aparecía lunes, miércoles y viernes "no siendo festivos"; su redacción era “anónima” y costaba "por mes en la ciudad $ 1,00; fuera de ella $ 1,20; número del día $ 0,10; y número atrasado $ 0,20". Sobre “El Debate" seguiremos hablando más adelante.

En 1912 aparece "Diario de Gualeguay", un periódico de ideología radical pero que se anunciaba como "Independiente, comercial, noticioso y de intereses generales"; su director fue Agustín Burone (h.), destacado militante de la U.C.R. Cuenta Vico en su historia gualeya que en su primer número del 10 de enero: "...hacía un encendido elogio de la autonomía municipal, cercenada por la reforma de la Constitución de Entre Ríos llevada a cabo durante la gobernación del Dr. Enrique Carbó en 1903...", y daba a conocer su orientación: "...En política seremos independientes, lo que equivale a decir que estaremos a favor del partido que por sus actos responda mejor a los principios democráticos que nos rigen...", sin embargo dejaba entrever en el contenido su definida posición política. Su administración se ubicaba en la antigua calle Sarmiento 131 y costaba $ 0,10 centavos.

Ya en este año el periodismo gráfico local era notorio y numeroso con los ya citados periódicos "Tribuna", "El Debate" y "Diario de Gualeguay", a los que se sumaron "La Realidad" dirigido por el periodista Luis R. Camilión y que ya lo había hecho anteriormente con el desaparecido "La Época”, y "La voz del pueblo”, que se publicaba desde 1911 y un año después desapareció.

La intensa actividad política de esta década, especialmente desde 1914 en adelante y que incluye la elección como Presidente de la Nación de Hipólito Yrigoyen, se vio manifestado en el ámbito del periodismo local. Aparece así a fines de 1914 “El Horizonte", periódico "independiente y de intereses generales", publicado por la Imprenta Centenario, de calle Urquiza esquina Corrientes, que aparecía los miércoles y sábados, “no siendo festivos”. En su tapa además, donde figuraba como administrador A. D. Valiero, avisaba que el periódico tenía "redacción anónima" y "editor responsable" y aclaraba que se "hará la publicación de todas las composiciones que se reciban siempre que estén dentro de la moral del programa" y que "los manuscritos no se devuelven”, conservando para sí la fuente de las informaciones. Un número suelto de "El Horizonte" costaba $ 0,10 centavos y una suscripción mensual era de $ 0,50 centavos.

En febrero de 1915 se incorpora "El Defensor", un bisemanario "representante de los intereses gremiales". En abril de ese año aparece el periódico "La Verdad", y el 6 de mayo del mismo año lo hace "Justicia", que con interrupción en 1916, lo hará ininterrumpidamente hasta 1956. "Justicia" se anunciaba como el "diario independiente de la tarde y el 4 de mayo de 1917 reanudaba su segundo período luego de la interrupción del año anterior, anunciando en su tapa los motivos de su reaparición, adjudicándolos a "...ocupar de nuevo nuestro puesto que sin embargo de haber transcurrido más de un año desde que le abandonáramos, aún está vacío y nos aguarda". Además aclaraba no corresponder a tendencia política alguna ..ya que nuestra obra es conocida y nuestros ideales son públicos...", y que "... no seremos personalistas, ni descenderemos en polémicas inútiles, pero si guzgaremos (sic) e intervendremos en todos los asuntos de importancia pública que requieran nuestra intervención". Su administración y redacción se encontraban en la calle Sarmiento 139. Años más tarde, "Justicia" mudará su domicilio a 25 de mayo 439, y ante la llegada a la presidencia de Juan Domingo Perón, asumirá la voz del incipiente Partido Justicialista determinando así su orientación política. A su nombre agregará la leyenda

"Una palabra libre para el pueblo”. En 1946, "Justicia" fue dirigido por José Costa Comesaña, candidato peronista que en las elecciones de ese año será elegido senador provincial, utilizando al periódico como apoyo logístico en su candidatura.

El 3 de abril de 1916 aparece "La Opinión", de corte radical-intransigente y opositor al gobierno provincial del doctor Miguel Laurencena, hombre de Gualeguay. Su lema era "Por la verdad, la justicia y la cultura” y su director fue Julio Garay Díaz.

Cuenta Vico una numerosa cantidad de publicaciones periodísticas surgidas entre 1917 y 1919: en 1917 aparece el periódico "La Verdad", del Partido Demócrata Progresista y cuyo director eran Gregorio E. Beracochea, y entre los redactores se contaba además a Juan B. Spalla, Ulises Filippini, Felipe García Barrera (quien había fundado "Tribuna") y Antonio Chichizola. En marzo de 1918 deja de salir "El Gualeguay" que era dirigido por el ex sacerdote Faustino B. Rivero. En abril del mismo año sale a la venta "La Concentración", periódico conservador bajo la dirección de Peregrino Alpires, quien en 1903 también había dirigido "Centenario"; en junio deja de salir "La Opinión"; en agosto sale "El Eco Parroquial" de orden eclesiástico; en diciembre aparece "La Crónica". En 1919 surge el conservador periódico "El Provincial" dirigido por Dante Carboni. También se sumó el semanario cultural y social llamado "La Fiesta”.

Llegada la década de 1920 aparecen revistas como "Vida Nueva", y la cultural "Ideas" con la dirección de Leoncio Gianello. Se suman a esto el diario "La Verdad" que nace el 1° de enero de 1921, y el periódico "La Renovación" que "lucha por los intereses colectivos e impulsa la obra de adelanto cultural", el 2 de abril de 1923.

La década de 1930 no le fue en zaga a la década anterior: en enero de 1931, dirigido por el doctor Luis R. Mac'Kay y un año más tarde por Humberto F. Alarcón Muñiz, aparece "Voz Radical". En mayo de ese año lo hace el "Periódico Estudiantil producto de la labor del Centro de Estudiantes Normalistas que abogaban por ser "una tribuna de la juventud y nexo de unión entre los estudiantes de Gualeguay". Otro diario de la década es "La Mañana", diario independiente que funcionaba bajo la dirección de Antonio D. Arena; su domicilio estaba en las calles Cerrito y Caseros de aquella época, y los días jueves ofrecía una edición ilustrada de dieciséis páginas.

En 1934 aparece el semanario "Democracia", y el 1° de febrero de 1935 nace "El Día”, con la dirección del doctor Miguel A. Aguirrezabala¹³, en su formato de ocho páginas. El edificio de "El Día”, en las actuales calles Sarmiento y Maipú, será años más tarde el antecedente principal de la radiodifusión en Gualeguay, donde funcionará la Difusora El Día que se convertirá luego en Difusora Popular.

La década del '40 no cambiará mucho en cuanto a la aparición de diarios y periódicos producto de la acalorada actividad política de entonces, principalmente los relacionados a la U.C.R. En enero de 1942 hace su aparición el periódico radical “Lucha” que “satirizaba a los adversarios conservadores en una crítica sana y Constructiva 14; su director era Bernardo Luis "Chinano" Etcheverry, quien además supo ser locutor de Difusora El Día y concejal radical a principios de la década del '50. También surge "Atalaya", y en 1945 el diario "El Pregón" quién más tarde se uniría a "El Debate", historia que se contará a continuación.

El Debate y El Pregón

"El Debate" fue fundado el 12 de noviembre de 1901 por Don Jacinto J. Álvarez, quien también fue su director, y su esposa Pierina Vittori de Álvarez, con sede en calle 9 de Julio entre 25 de mayo y Sarmiento. A estos precursores sucedieron en la dirección de "El Debate" Cecilio M. de León, Jacinto Álvarez (h), Laureano Anaya, Celestino Irineo Marcó (quien fuera legislador nacional, ministro del presidente Alvear y gobernador de la provincia de Entre Ríos), Carlos P. Carrera, Antonio D. Arena, Benigno Sánchez, Julio Aschkar, Adán Ernesto Carbone (protagonista luego del nacimiento de Radio Gualeguay), Luis R. Mac'Kay, Enrique Lafourcade, a quien sucedió su esposa Susana Quintana de Lafourcade (que fuera uno de los miembros fundadores de la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), y Arturo J. Etchevehere. Durante un corto lapso el doctor William Aschkar adquirió y dirigió el diario en momentos duros para la prensa, no obstante consiguió mantenerlo e incluso aumentar su circulación, hasta que el 24 de abril de 1951 “El Debate" fue adquirido por una sociedad formada por los doctores Luis y Alberto Mac'Kay, el doctor Ángel Grela y Enrique Lafourcade, quedando la dirección a cargo del doctor Luis R. Mac'Kay.

Ya desde sus inicios, “El Debate" logró una influencia y aceptación en la sociedad acercando a la población los sucesos de cada época. A poco de ser fundado, por ejemplo, en noviembre de 1901 el diario reclamaba la necesidad del dragado del Río Gualeguay que permitiera un mejor funcionamiento de Puerto Ruiz, por aquella época en su apogeo.

El 26 de abril de 1907, "El Debate", todavía periódico, pedía la creación de una Escuela Normal para la ciudad, que "vendría a prestar un señalado servicio a la juventud de Gualeguay", insistiendo en mayo del mismo año sobre su iniciativa, que fue apoyada por otro diario de la época: "Gualeguay". Tanto arengó el periódico a la "población progresista" que lograría su cometido años más tarde.

"El Debate" cubrió noticias muy importantes a nivel nacional. Recordado fue el acontecimiento deportivo que significó la pelea de boxeo entre el argentino Luis Ángel Firpo, el "Toro Salvaje de las Pampas" y el norteamericano Jack Dempsey, el "Matador de Manassas", que tuvo lugar el 14 de septiembre de 1923 en New York. Cuenta Humberto Vico en su "Historia de Gualeguay', que "El Debate" anunciaría las novedades del combate por medio de bombas de estruendo y anotando en el pizarrón el nombre del vencedor y el round del desenlace. Si triunfaba Dempsey se dispararía una sola bomba y si ganaba el argentino, serían varias. Finalmente "El Debate" disparó una sola bomba y la ciudad quedó triste y enmudecida ante la derrota del púgil argentino.

El diario "El Pregón" fue fundado por Héctor Garibotti, Juan Sastre y Humberto Alarcón Muñiz en marzo de 1945 y su primera directora fue doña Francisca Arrighi de Garibotti, con talleres y administración en la esquina de calles 25 de Mayo e Islas Malvinas; su edición era vespertina.

A comienzos de la década de 1950 el Gobierno nacional se endureció con toda prensa opositora que sufriría toda clase de restricciones. Gualeguay no sería la excepción: el diario "El Pregón" será clausurado y su director Héctor Garibotti detenido y recluido en Paraná por más de un año y liberado en septiembre de 1951. Además se prohibió la difusión de las noticias informativas de índole política publicadas por “El Debate" en la Difusora Popular.

En el año 1971, doña Francisca Arrighi de Garibotti convoca al doctor Alberto Lagrenade para que desempeñe el cargo de director general del diario, hasta que en 1973, doña Francisca vende "El Pregón" a una sociedad formada por Alberto Lagrenade, Ariel López, Casiano Otaegui, Francisco Elizalde, Daniel Carbone y Alberto Arnaudín.

Antigua sede de El Debate, en calle 9 de Julio, entre 25 de Mayo y Sarmiento.

En octubre de 1975 se llevó adelante la fusión de "El Debate" y de "El Pregón”, por medio de una sociedad constituida por Arturo Etchevehere, por "El Debate" y el doctor Alberto Lagrenade, Ariel López, Casiano Otaegui, Francisco Elizalde, Daniel Carbone y Alberto Arnaudín, por "El Pregón".

Así nace el actual "El Debate Pregón", que continuó funcionando en la antigua casona de 25 de Mayo e Islas Malvinas, hasta que en 1978 se trasladó a la sede que ocupa actualmente, bajo la dirección del doctor Alberto Lagrenade. Años más tarde, ante el alejamiento de Arturo Etchevehere, se suman al diario el doctor Pedro Galante y Mario Alarcón Muñiz. Con el transcurso de los años "El Debate Pregón" pasó a ser propiedad exclusiva de Alberto Lagrenade quien continuó trabajando con sus antiguos colaboradores, manteniendo la línea editorial que lo caracterizó siempre. Actualmente "El Debate Pregón" está bajo la dirección de la profesora Silvia Lopetegui de Lagrenade.

Hoy día "El Debate Pregón", el diario de Gualeguay y decano de los diarios de la provincia, continúa su trayectoria con crítica constructiva hacia el acontecer en todos los ámbitos de la ciudad y su zona de influencia, y atendiendo además a los hechos que conmueven al país y al mundo.

Difusora El Día y Difusora Popular

La calle Sarmiento, desde Islas Malvinas hasta Maipú, es para Gualeguay la calle donde, sin miedo a exagerar, se remontan los verdaderos orígenes de los medios de comunicación de la ciudad, sean gráficos, orales o televisivos. Allí surgieron muchos de los periódicos primigenios, y también se encuentran los antecedentes de la radiodifusión local.

Fue sobre Sarmiento, en la vereda de los números pares, a fines de 1934, donde surge la propaladora Sarmiento, de Enrique Sturzenegger. En esa época las propaladoras eran frecuentes en Buenos Aires, de ellas surgieron entre otros, Antonio Carrizo, siendo una escuela para los futuros locutores radiales. En nuestra ciudad a las propaladoras se las conoció como difusoras.

El 1° de febrero de 1935 aparecía el diario “El Día", de orientación radical, que era dirigido por el doctor Miguel Aguirrezabala y luego por Adán Ernesto Carbone y Benigno Sánchez. Arriba del edificio del diario, ubicado en la esquina de Maipú y Sarmiento, esquina noroeste, se colocaron cuatro altoparlantes sobre una torre metálica, con una sirena en la cima. Los altoparlantes difundían las noticias, y así nació Difusora El Día, con la voz, entre otros, del joven Bernardo Luis "Chinano" Etcheverry, reconocido rematador de Gualeguay que supo tener su casa de remate en la actual calle Islas Malvinas, al lado del Banco de Entre Ríos, y que dirigiera años después el periódico "Lucha", de orientación radical. La sirena era algo tradicional del diario La Prensa de Buenos Aires, y sonaba para fin de año o en acontecimientos extraordinarios como lo fue la declaración de la Segunda Guerra Mundial.

Los altoparlantes de Difusora El Día chocaban con el sonido de la propaladora Sarmiento. Surge entonces una ordenanza del gobierno municipal, radical en aquel entonces, que ordenaba que las torres de toda propaladora o difusora debían estar a unos doce metros de altura; ante la inconveniencia de Sturzenegger de construir una torre más alta, optó entonces por cerrar la propaladora Sarmiento. Tiempo después, don Enrique Sturzenegger dejará Gualeguay, y Difusora El Día quedará como la única propaladora en la ciudad.

En esos inicios la difusora funcionaba de manera muy informal, hasta que con el tiempo fue tomando forma. Hacia el año 1939 se produce una fusión comercial entre el diario "El Día" y Carlos Germano, dueño de Casa Germano, comercio dedicado, entre otras cosas, a la venta de aparatos eléctricos e instrumentos musicales, y el 1° de enero de 1939, con la presencia del intendente José Surraco, algunos concejales como el doctor Atilio Daneri, el secretario del Concejo Deliberante Miguel Lescá, y gente que trabajaría en la Difusora como Aarón Jaján (quien sería el primer locutor), Jorge Alarcón, Roberto Marcó y otros más, se inician las denominadas audiciones de prueba. Otros locutores de la nueva Difusora Popular fueron Humberto Alarcón Muñiz (encargado además de las noticias), y su posterior director Roberto Marcó, quien luego de 1945 sería reemplazado en su cargo por Reynaldo "Pototo" Diorio, quien la dirigió hasta su cierre definitivo.

El 9 de enero de 1939 comienza Difusora a emitir profesionalmente, con el primer avisador publicitario que fue la Farmacia Henderson, hoy desaparecida. Tiempo después la sociedad comercial entre el diario y Germano se deshizo, y Difusora se mudó apenas unos metros sobre la misma vereda de calle Sarmiento, en una pequeña habitación alquilada, donde se transmitía con la puerta abierta hacia la calle debido a los escasos ruidos urbanos de la época, ya con el nombre de Difusora Popular.

Recuerda Aarón Jaján que el único ruido que solía escucharse además de los escasos Ford A o algún Chevrolet, era el de la única moto con sidecar de Gualeguay, perteneciente a un muchacho de apellido Bettarel que era mecánico en el Segundo Distrito, y que una o dos veces por semana venía a la ciudad a buscar repuestos en Casa Bisso.

La Difusora cumplía una función social; y funcionaba como una radio actual, aunque por supuesto que con muchos menos recursos técnicos. Se usaban equipos a válvula, de los que ya no quedan registros pues desaparecieron en el incendio de 1953. Para llegar a la población, la Difusora contaba con una red de altoparlantes que se habían ubicado en puntos estratégicos de la ciudad. Utilizando la nomenclatura actual de las calles de Gualeguay, los altoparlantes más importantes estaban ubicados: en Plaza Constitución; en la intersección de las calles San Antonio y Primer Entrerriano esquina suroeste; arriba del edificio que se encuentra frente al Banco Nación, esquina noroeste; en calles San Antonio (N) y 9 de Julio, esquina noroeste; en San Antonio (N) y Castares, esquina noroeste donde funcionó Farmacia Legna; frente al Hotel Italia; en las actuales Urquiza y Rivadavia; en 25 de Mayo y Alberdi; en Belgrano y Victoria, esquina noroeste; en Ayacucho y Alfredo Palacios; y en la esquina sureste de San Antonio (N) y Martín Fierro, frente a Plaza San Martín. Este último altoparlante poseía una llave que permitía cortarle el sonido cuando se celebraba misa en la Parroquia San José y así no interrumpir la misma.

Para poder instalar esta red de cableado, la Difusora necesitaba una autorización municipal para hacerlo. La autorización se logró a cambio de que Difusora Popular le diera un espacio al aire al boletín municipal; aunque Miguel Lescá, secretario del Concejo Deliberante también debía darle el visto bueno diariamente a la programación de la Difusora.

Este sistema de cableado tenía a veces sus inconvenientes; los días de mucho viento los cables solían enredarse, y entonces, recuerda Teresita Ritz, se recurría a los servicios de un muchacho de apellido Brutti quien, con una caña larga, se tomaba el trabajo de desenredar los cables para que la Difusora pueda seguir funcionando normalmente. También se producían descargas los días nublados, lo que marca los problemas que se suscitaban con las transmisiones.

El contenido de la Difusora era variado, no había sólo información. La música de los discos de pasta, antecesores del vinilo, también estaba representada por músicos que tocaban en vivo pudiendo ser escuchados por toda la población gracias a la red de altoparlantes instalada. Pero la debilidad de Carlos Germano era la música clásica; su colección era muy vasta, producto de sus frecuentes viajes a Buenos Aires a presenciar las óperas en el Teatro Colón.

Difusora Popular llegó incluso a transmitir los corsos de aquella época. Además, en las noches de verano, luego de las transmisiones musicales de la tarde, un día a la semana se realizaban conferencias médicas, con algún médico invitado que trataba diversos temas médicos de interés para la población. Las presentaciones estaban a cargo de Roberto Marcó o Aarón Jaján, y las locuciones se hacían de pie y tratando de no hacer ningún tipo de ruido que no sea el de la voz para que no se interfiriera en la transmisión pues los micrófonos de la época captaban cualquier sonido.

Las noticias nacionales que se difundían se obtenían por las escasas radios que había en ese entonces en la ciudad y que Germano sabía construir, y por los diarios, aunque éstos llegaban tres veces por semana por vía férrea. La gente solía juntarse a escuchar noticias y música, principalmente en ambas plazas, debajo de los altoparlantes; actualmente en Plaza Constitución, hacia la esquina sureste de San Antonio y 1° de Mayo, puede verse en la cima de una de las palmeras la marca de las grampas utilizadas para sostener los altoparlantes difusores.

Humberto Alarcón Muñiz, Roberto Marcó y Aarón Jaján. Se aprecia el equipo transmisor y la carpa de terciopelo negro que protegía la acústica.

Difusora Popular funcionaba, ya entrada la década del cuarenta, por la mañana de 12 horas; y en las tardes de invierno de 20 horas; y de 22 horas durante el verano. Desde 1939 hasta 1942 aproximadamente, Difusora Popular ocupó las instalaciones de Sarmiento, casi Maipú; desde ese año hasta 1953 se trasladó a la vuelta, sobre Maipú, donde funcionaba Casa Germano, que vendía los productos tecnológicos de avanzada para esa época: radios (de marca y caseras hechas por el mismo Carlos Germano y su hermano Rodolfo), victrolas, discos, y ya décadas más tarde los primeros televisores blanco y negro, que fueron una novedad para los pobladores que se agolpaban en las vidrieras del comercio.

Las orquestas en vivo hacían el deleite de la gente que se juntaba en la puerta de la Difusora para ver a los músicos. Incluso existía un piano que Germano había adquirido para que los músicos utilizaran en sus presentaciones o cuando se organizó una especie de concurso, con un jurado compuesto por el profesor de música de la Escuela Normal, don Fidel Díaz, un español de apellido Serra, y el maestro de piano Landazábal, que seleccionaban los números que se presentarían esos días.

En 1953 un incendio acabó con sus instalaciones y con la colección de discos de Germano, obligando a la Difusora a trasladarse a la actual calle Sarmiento 129, donde funcionó hasta el 1º de julio de 1975, año en que cerró definitivamente sus puertas.

Nace Radio Gualeguay

Serán Carlos Germano (dueño de Difusora Popular), Adán Ernesto "Nené” Carbone (dueño de Diario “El Día"), Mario Alarcón Muñiz, Reynaldo "Pototo" Diorio, y Juan Peregrino Echegaray los primeros socios fundadores de Radio Gualeguay. A comienzos de la década del '60 se había llamado a una licitación frustrada para la instalación de la radio; hubo que esperar hasta 1970-1971 para que nuevamente se llame a licitación para una emisora en Gualeguay. Gran parte del plantel de Difusora Popular se trasladó a la radio; entre otros Jorge Alarcón, Miguel Diorio, Daniel Casella, Teresita Ritz (trabajó desde 1979 al 2001), Rolando Menescardi, y Jesús Ricardo Marinelli como operador. En un principio tanto Difusora Popular como Radio Gualeguay compartieron espacio de aire aproximadamente por un año y medio, hasta que Difusora cerró definitivamente sus puertas en 1975.

La primera emisión de Radio Gualeguay fue el 18 de julio de las 18:40 horas, en forma experimental con la voz de Mario Alarcón Muñiz y una programación especial y sin publicidad, desde el mismo edificio que ocupa actualmente, en la intersección de calles San Antonio y Chacabuco (38), primer piso, donde antiguamente funcionó una confitería (en septiembre del año 2018 la emisora se trasladó a Irigoyen 322). A partir del 1º de agosto también comenzaron a emitirse otros programas, siempre de manera experimental (es decir, sin publicidad), a cargo de "Pepe" Freyre, Jorge Alarcón, el "Gordo" Carlos y Francisco "Panchi" Cosso. Pero la inauguración oficial de la radio fue el 1° de septiembre de 1973 con la presencia, entre otros, del intendente Juan María Gianello, el jefe de Policía Comisario Mayor Alberto Justet, el cura párroco, el secretario general de la CGT, y otras autoridades.

Año 1974 (relato de fútbol): Miguel Sciutto, Quique Gianello, Oscar D. Oromi (hablando), locutor de Radio Mitre; Oscar Díaz Oromí (abajo) y Panchi Cosso  y el Vicente Alfredo "Gordo" Carlos.

En un principio Radio Gualeguay utilizó la frecuencia AM 1560 hasta que por decisión de las autoridades nacionales se cambió a la actual AM inicios de la década del '80, cambio que benefició a la radio pues evitaba así las continuas interferencias; su alcance era de unos 200 kilómetros a la redonda.

Las noticias nacionales que la radio reproducía eran obtenidas a través de los mensajes de las antiguas teletipo, que recibían las novedades de la agencia Télam, quedando las noticias locales a cargo de personas que recababan información de la ciudad para los distintos boletines; entre esos primeros "noteros" de calle estaban Miguel Enrique Diorio, Roberto Romani, Jorge Alarcón y actualmente Alejandro Bustos.

Fernando Núñez y Susana Ojeda también integraron Radio Gualeguay.

Programas en el recuerdo

Mario Alarcón Muñiz, director artístico (más tarde reemplazado por Roberto Romani) junto a Reynaldo Diorio, fueron quienes comenzaron a diagramar la programación de Radio Gualeguay. De esa programación surgieron programas muy afines a los gualeyos, que quedaron en el recuerdo imborrable o que actualmente siguen en el aire.

Sin dudas, no habrá gualeyo de ley que no haya escuchado alguna vez “El Mensajero del Éter", el famoso micro de Radio Gualeguay que surgió con la radio misma y que actualmente continúa en el aire. Este espacio radial fue, durante mucho tiempo, muy esperado por la población, especialmente rural, pues era utilizado para enviar mensajes familiares, sociales, laborales y de toda otra índole, comparado en la actualidad como una especie de "muro de Facebook". Gracias al Mensajero, las familias de la ciudad sabían que recibirían a sus parientes del campo el fin de semana, las granjas avícolas que debían "levantar tolva" para que los camiones puedan ir a recoger los pollos, o quienes tenían ganado se enteraban que el río venía creciendo y debían ir a buscar sus animales. Hoy día, el Mensajero ya no tiene la popularidad de antaño, pues la tecnología especialmente de los teléfonos celulares y el mensaje instantáneo lo reemplazaron. Pero en su época de esplendor, Jorge Alarcón cuenta, todavía con asombro, que llegó a leer más de setenta mensajes en una salida al aire, recordándose además que el mensaje siempre se repetía para que no quedaran dudas al oyente.

La programación era por demás variada. De aquella primera emisión oficial de septiembre del '73 figura el recuerdo de "Espontánea", que se emitía de 12 horas y era conducido por Mario Roberto Alarcón, y cuyo programa le permitió ganar en 1977 el premio Santa Clara de Asís. Luego, entre otros programas de la época, pueden nombrarse: "Una hora con la música argentina" con Jorge Alarcón, que duró en el aire 22 años; "Gualeguay baila tango" con "Pepe" Freyre; "Música de permanencia" con Oscar "Cacho" Etcheverry; "Mañanitas domingueras" con "Coco" Bordatto; "Canta el País", primero con la conducción de "Cacho" Lardit y luego con el payador Adolfo Cosso; "La revista de la tarde" con Roberto Romani; y "Prohibido Fumar" con "Panchi" Cosso, entre muchos más.

Roberto Romani.

La Radio también supo acoger a personajes ilustres de la cultura nacional como Jaime Dávalos, Oscar "Ringo" Bonavena, o los locales Jorge Burruchaga y "Mencho" Medina Bello, además de muchos personajes del quehacer político de nivel nacional, provincial y local.

Orígenes de la televisión en Gualeguay

La televisión por cable en Gualeguay nace en 1986; ese año se funda la primera señal local con Canal 2, luego en el año 1987 aparece Televisión Integral S. A. más conocida por su sigla TEISA.

Las señales contaban con dos o tres canales, entre ellos la opción local de noticias, además de aquellos de alcance nacional como el Canal 13 de Santa Fe, y Canal 7 de Buenos Aires, en aquel momento llamado ATC.

Canal 2 Gualeguay Televisora Color

Canal 2 nació en 1986 gracias a la gestión de Abdo Samid Ángel, y de Eugenio y Jorge Guerscovich, y como primera gran novedad realizó la transmisión del carnaval de la ciudad de ese mismo año. La línea de extensión de red comenzó al principio por calle Pellegrini; y la primera emisión fue el 22 de julio de 1986 aunque se había proyectado hacerla el día 20 en festejo por el día del amigo, pero no se pudo por falta de elementos técnicos.

El primer conductor del noticiero local, primer programa del canal, fue Marcelo Macchiavello, al que siguieron luego Enrique Enrique y Julián Cosso. Entre el plantel de empleados se encontraba Horacio Suárez, Raúl Almada, Juan Paz y Alicia Sayas; todos ellos continúan hoy en día en la emisora. Su domicilio, que sigue siendo el actual, está sito en las calles Islas Malvinas y Sarmiento.

El canal contaba inicialmente con tres señales: Canal 13 de Santa fe, con programación diferida de dos días, lo que se consideraba entonces como un gran avance; ATC y la señal local. La tecnología satelital comienza con el Mundial de Fútbol de Italia de 1990, año en que se expande el espectro de canales; con esta nueva ampliación se explotan las posibilidades de la emisión satelital, con múltiples señales, además de ATC.

En aquel momento se contaba con un par de caseteras las cuales transmitían para la línea local. La programación se hacía con producciones pregrabadas, lo único en directo eran las presentaciones del noticiero, las cuales se realizaban con las notas ya grabadas y se presentaban en vivo; si el sistema llegaba a fallar se encontraba una placa preparada con la leyenda, "en instantes volvemos...". Solo había un operador para realizar todas las actividades operativas.

La programación se emitía hasta las doce de la noche; se emitían películas para completar la programación que se pasaban fuera del horario del noticiero para agregar contenido y como estrategia para sumar abonados al servicio.

Al principio la adhesión de abonados se hacía de acuerdo al trayecto de la red de cableado, las personas pedían y el cable llegaba hasta su domicilio. Un caso importante fue el del barrio Pompeya: el encargado de cableado, Edgar Latorre, haciendo caso a la cantidad de pedidos desde ese punto de la ciudad decidió llegar con la línea hasta allí, pidiendo colaboración a los encargados de línea; se cableó todo el barrio y al lunes siguiente se hizo la conexión con todo el barrio, un lugar populoso de la ciudad que por aquel entonces era un punto lejano pero que proveería a la empresa de una buena cantidad de abonados, así se decidió y casi la totalidad del barrio se anexó al servicio.

La venta de la señal se hacía mayormente por la calidad del servicio, ya que el alcance de las señales de Rosario y Buenos Aires no tenía calidad o era difusa y muy ligada a las condiciones climáticas, que hacían perder o ganar nitidez según las variaciones del clima.

Edgar Latorre, formado técnicamente, fue contratado para poner en funcionamiento la empresa pues tenía conocimientos al respecto. Cuando se necesitaba equipamiento técnico se buscaba en ciudades como Buenos Aires o Santa Fe. La transmisión se hacía en color, el noticiero siempre fue en directo, y se hacía un trabajo muy importante en cuanto a la presentación de las notas.

Ese primer año se comenzaron a realizar otras producciones locales además del noticiero, imágenes sociales con producciones de los eventos sociales de la ciudad a cargo de Patricia Bonzón, y un espacio dedicado a la moda, con la conducción de Roxana Colman, en que se seleccionaba a modelos de la ciudad para hacer los desfiles en una escenografía montada, y se grababan los desfiles que se emitían al aire en una compaginación a través de enganches manuales, sin edición digital como se realiza en la actualidad; el programa era considerado como de formato magazine.

Las publicidades se hacían con un libreto, realizado por María Bur, luego se grababan para ser emitidas; los abonados se facturaban a mano en un primer momento y luego de dos años el canal llego a tener unos trescientos abonados. En 1990 se hace la digitalización de los registros, en sistema DOS, pues la plataforma Windows todavía no se había expandido.

Se destaca la participación del personal en los primeros años, por su compromiso con la empresa y por el trabajo manual que muchas veces se debía realizar para generar las programaciones existentes, haciendo distintos trabajos como realización y producción de contenidos.

La televisión cubría el espectro visual sin interferir con la dinámica de las noticias, muchas de ellas llegaban en diferido, pero el atractivo de la televisión por cable era la posibilidad de ver los hechos. El detalle de la información se daba en la posibilidad visual de participar de los hechos. La televisión en ese momento ya era un elemento de llegada masivo. Este canal siempre tuvo como premisa la emisión de contenido de producción local y regional, objetivo que aún se conserva dentro de los fines a seguir.

Una particularidad de esta empresa de producción de contenidos es la de ser un emprendimiento que se genera a partir de capitales privados locales, característica que la distingue, ya que no cuenta con diversificación de inversiones, ni pertenece a un multimedio de nivel nacional. Por eso Canal 2 es "El canal de la ciudad".

Televisión Integral S. A. (TEISA)

Esta señal por cable comenzó a emitir señal en 1987 con Carlos Frías en la dirección artística, notas y conducción de noticias a cargo de Verónica Virué y Víctor Elizalde; los camarógrafos eran Fabio Akiki y Omar Cavandié; dentro de los operadores de control estaban Claudio Taborda y Martín Otero, además estaba en el control de cámara y estudio Juan Paz, y dentro de los técnicos de red y del canal trabajaban Edgardo Martínez y Guillermo Martini.

Los estudios se ubicaban en el antiguo lugar desde donde transmitió la Difusora Popular en calle Maipú 35; allí se instalaron las primeras antenas de recepción satelital de todo Entre Ríos que transmitían la señal de ATC y el canal local. El equipo se instaló allí porque dentro del grupo empresario fundador se encontraba Carlos Germano, artífice además de otros medios de comunicación como Difusora Popular y Radio Gualeguay; lo acompañaban en esta empresa Elio Frare, María Lina Delmonte, Idelfonso Tomassi y Roberto Larrateguy.

Dada la poca tecnología y experiencia con que se contaba en los primeros programas se filmaban en exteriores con las mismas cámaras que se filmaban en el estudio. Los productores realizaban sus proyectos, los presentaban al canal y se llevaban a cabo de acuerdo a los recursos técnicos con que se contaba.

En el canal se comenzó la programación diaria con un noticiero local en el cual participaban un conductor, un notero, un camarógrafo y el operador de estudio. El primer noticiero realizado por personal local salió al aire el 14 de abril de 1987 bajo el nombre de NOTITEISA y el canal se denominaba TEISA Canal 4; este noticiero era conducido por Verónica Virué y Víctor Elizalde, ellos realizaban además programas independientes de otro género en el mismo canal; en el ámbito deportivo estaba Juan José Caro.

La red de cableado se realizó tras la autorización municipal con el permiso de ocupación de espacio aéreo. En la primera etapa se cableó toda la zona céntrica utilizando las columnas de alumbrado, bajo el modelo de distribución de cableado de la ciudad de Rafaela (Santa Fe) y con el asesoramiento técnico de Omar Riedel, se llevó a cabo esta tarea por un técnico de la ex compañía entrerriana de teléfonos y mano de obra local, Edgardo Martínez, quien estuvo desde un principio y siguió con la responsabilidad de la parte técnica en TEISA y hoy lo hace en Cablevisión.

TEISA existió hasta el año 1999; en el año 2000 se convirtió en Mandeville S.A., y en 2001 se fusionó con Cablevisión hasta la actualidad. (A fines de 2024 el Grupo Clarín decidió dejar de solventar los costos del noticiero local y por lo tanto no se emitió más).

Resumen de periódicos:

El Progreso (probablemente haya sido el primer periódico, en 1861).

La Nueva Era (hacia 1870).

El Entre Ríos (hacia 1877).

El Nacionalista (1877).

El Avisador (1877)

Los Principios (1877)

La Unión (época de 1878).

El Porvenir (1878).

La Discusión (década de 1880).

La Reacción (semanario hacia 1890).

El Municipio (hacia 1890).

El Trabajo (comienzos del siglo XX).

El Debate (fundado en 1901).

Tribuna (1902).

La Época (1903).

El Autonomista (1904).

Gualeguay (periódico dominical).

Centenario (dirigido por Peregrino Alpires).

Diario de Gualeguay (1912).

La Realidad (posterior a 1912).

La voz del pueblo (desde 1911).

El Horizonte (fines de 1914).

El Defensor (1915).

La Verdad (aparecido en abril de 1915).

Justicia (fundado en mayo de 1915 - se editó hasta 1956).

La Opinión (1916).

La Verdad (mencionado nuevamente, del Partido Demócrata Progresista, 1917).

El Gualeguay (mencionado por su cierre en 1918).

La Concentración (1918).

El Eco Parroquial (1918).

La Crónica (1918).

El Provincial (1919).

La Fiesta (semanario cultural, 1919).

Vida Nueva (revista, década de 1920).

Ideas (revista cultural, década de 1920).

La Verdad (diario nacido el 1° de enero de 1921).

La Renovación (1923).

Voz Radical (1931).

Periódico Estudiantil (1931).

La Mañana (década de 1930).

Democracia (semanario, 1934).

El Día (1935).

Lucha (1942).

Atalaya (década de 1940).

El Pregón (1945).

Gualeguay Deportes (década del 60’).

El Debate – Pregón (se fusionan en 1975).

El Supremo (1983 – edición especial por el bicentenario de la ciudad).

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