Biblioteca Popular de Gualeguay: El templo de la sabiduría de la ciudad
Hay
instituciones que nacen destinadas a convertirse en el alma de una comunidad.
En Gualeguay, ese lugar de privilegio lo ocupa, sin lugar a dudas, su
Biblioteca Popular. Desde hace más de trece décadas, este espacio no solo
custodia el saber en papel, sino que se erige como el epicentro cultural por
excelencia de la ciudad, un faro de resistencia intelectual que ha marcado a
fuego la identidad de generaciones de gualeyos.
Aquella noche en el Teatro Nacional
Para
comprender su magnitud, debemos trasladarnos al 8 de diciembre de 1891. Esa
noche, las luces del antiguo Teatro Nacional de Gualeguay iluminaron un
encuentro trascendental. Un grupo de vecinos comprometidos, liderados por el
prestigioso Dr. Antonio Medina y bajo el generoso patrocinio de la Sociedad de
Socorros Mutuos “La Argentina”, se reunió con un norte claro: dejar constituida
la Sociedad Fomento Educacional y Biblioteca Popular.
Al concretarse la firma del acta, el Dr. Medina pronunció unas palabras que quedaron grabadas en el bronce institucional y que resumían una utopía social: “Quédese fundada esta Biblioteca Pública, Templo de Sabiduría, para democratización del conocimiento e ilustración de los pueblos”.
Aquel proyecto no tardó en expandir sus fronteras hacia la vanguardia pedagógica nacional. Bajo el ala de la Sociedad Fomento Educacional, se fundaría la Escuela Primaria de Adultos "Cristóbal Colón". Aquello fue un hito histórico: se convirtió en la primera escuela de la Argentina con esta modalidad, un legado de inclusión que permanece vivo y late hasta nuestros días, funcionando actualmente en las aulas de la Escuela Castelli.
Los libros itinerantes y la casa propia
Aunque
la biblioteca formalizó su existencia en 1891, sus raíces bibliográficas eran
aún más antiguas. El catálogo fundacional se nutrió de los tesoros de la vieja
Biblioteca Pública de Gualeguay, que había sido creada en 1843 gracias al
esfuerzo conjunto del Club Social de Gualeguay y el Club Renacimiento (dos
instituciones históricas que se fusionarían en 1882 para dar origen al célebre
Club del Progreso).
El 5 de septiembre de 1892, la flamante biblioteca abrió sus puertas al público por primera vez. Su primera sede funcionó en una propiedad arrendada a la señora Matilde Sarasola de Piaggio, ubicada en la emblemática esquina de las calles 25 de Mayo y General Urquiza (el solar histórico donde actualmente funciona la Liga de Madres).
El crecimiento del patrimonio y la masiva concurrencia de lectores hicieron que el rincón alquilado quedara chico. El gran salto hacia la posteridad se dio en 1907, año en el que la institución logró adquirir un terreno propio. Allí, con esfuerzo comunitario y planos ambiciosos, comenzó a levantarse el edificio actual. La gran inauguración se celebró en diciembre de 1912, coronando un majestuoso hogar definitivo para las letras.
Un faro que no se apaga
Pasaron
los años, cambiaron los gobiernos, las tecnologías y las modas, pero las
estanterías de la Biblioteca Popular de Gualeguay siguieron firmes, firmando un
pacto inquebrantable con su comunidad.
Hoy, al trasponer su umbral, no solo se respira el aroma inconfundible de los libros, sino también el eco de aquellos pioneros de fines del siglo XIX. La institución sigue cumpliendo al pie de la letra el mandato de Medina: ser, en cada rincón de sus salas, un verdadero templo abierto para la democratización del conocimiento.
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En la fotografía tomada el 5
de septiembre de 1892 se encuentran de izquierda a derecha: Mateo R. Sola,
Clariso Hereñú, Pedro Caracoche, Domingo Schiaffino, Dr. Antonio Medina, Miguel
Barroetaveña, Luis Couddannes y Bartolomé García. (Archivo de C. G.) |
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| La primera sede estaba situada en las actuales 25 de Mayo y Urquiza, donde funciona la Liga de Madres. |





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