Escuela Castelli: Símbolo de historia educativa en las aulas de Gualeguay
Cuando caminamos frente a la
imponente fachada de estilo francés que hoy corona la esquina de la Escuela Nº
1 "Juan José Castelli", es fácil olvidar que la historia de la
educación en Gualeguay comenzó de una manera mucho más humilde. Detrás de esos
majestuosos muros academicistas se esconde el relato de una institución que vio
nacer a la patria misma y que resistió el paso del tiempo adaptándose a cada
época.
Barro, paja y la visión de
Rocamora
Para entender los orígenes de la escuela más antigua de la ciudad hay que viajar a finales del siglo XVIII. En 1783, Tomás de Rocamora envió un informe al virrey Vértiz que sorprendía por su avanzada visión social. Con una notable capacidad de síntesis, el fundador diseñó lo que debía ser el primer programa educativo entrerriano de la zona: una humilde construcción de paja, con una entrada grande, mesas, bancos y una vivienda para el maestro. Lo más revolucionario para la época era su condición: la enseñanza debía ser gratuita para aquellos que carecieran de recursos económicos.
Aunque Gualeguay ya contaba con escuela y maestro en 1785, no fue hasta 1793 cuando el Cabildo local ordenó la construcción de un edificio propio para "el mejor adelantamiento de la juventud". Así, en 1794 y por orden del Virrey, nació la Escuela Pública Católica bajo el patrocinio de la Parroquia San Antonio, la semilla colonial de lo que hoy conocemos como la Escuela Castelli.
Los comienzos, desde luego, no fueron sencillos. En 1801, el maestro Fermín de Susso ya dejaba asentadas dos quejas que se convertirían en constantes históricas: la baja asistencia de los niños a las aulas y el exiguo pago que percibía por su labor.
De la escuela de varones al
palacio francés
Con el nacimiento de la Argentina moderna en el siglo XIX, la institución comenzó a transformarse. Hacia la década de 1870, aquella vieja escuela de enseñanza pública —exclusivamente masculina— fue oficializada como la Escuela Graduada de Varones. Dos décadas después, en 1893, dio un paso crucial hacia la modernidad al convertirse en la Escuela Graduada Mixta Modelo.
El imponente edificio que hoy admiramos comenzó a proyectarse en 1902. El diseño fue encargado al ingeniero Juan Buschiazzo (hijo), quien planificó la monumental obra sobre las antiguas caballerizas de la Comandancia Departamental, pegadas a las viejas oficinas municipales.
Finalmente, las puertas del nuevo palacio escolar se abrieron en 1910. Dos años más tarde, el 12 de octubre de 1912, al cumplirse el centenario del fallecimiento del prócer argentino Juan José Castelli, la comunidad educativa adoptó oficialmente su nombre en su homenaje.
Un hogar para la cultura y el
aprendizaje
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| Salón de Exposiciones de la Escuela Nacional Graduada Mixta "Modelo" de Labores, actual Escuela Castelli. |
Su vocación de cobijo y educación se amplió aún más en la década de 1950, cuando sus aulas comenzaron a albergar también a la histórica Escuela Cristóbal Colón, una primaria de adultos que había sido fundada originalmente en 1892 por la Biblioteca Popular de Gualeguay.
Hoy, al observar sus detalles
arquitectónicos de principios de siglo y la vida que bulle en sus pasillos, la
Escuela Castelli no es solo un monumento de estilo francés; es el testimonio
vivo de una comunidad que, desde el barro y la paja de la colonia, eligió la
educación como los cimientos de su futuro.
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Docentes de la Escuela
Castelli en la década del 70'.
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Paradas: Estela Morisse de Bassino, Zaragoza de Vaccari, Adela Ceballos, Villaruel de Mancini, “Betty” Nosiglia, Norma Baldo, Nélida Hermenegilda García de Erbén; Cristina Garín. Sentadas: Cristina Garín; González; Marta; Leonor Galizzi. |



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