Escuela de Artillería e Infantería de Gualeguay
El
francés Carlos Tomás Sourigues llegó a Buenos Aires entre 1835 y 1840, dejando
atrás una Europa convulsionada por los cambios políticos que culminarían con el
ascenso de Napoleón III y la restauración del Imperio en Francia. Hombre de
formación excepcional y espíritu inquieto, desarrolló en la Argentina una
trayectoria tan amplia como singular: fue maestro, ingeniero, militar,
cirujano, explorador, urbanista, topógrafo, agrimensor y paleontólogo.
Poco después de arribar al país obtuvo de Juan Manuel de Rosas la licencia de maestro, lo que le permitió incorporarse al ámbito educativo porteño. Entre 1843 y 1845 ejerció la docencia en el Colegio Republicano Federal y, tras el cierre de esa institución en 1846, continuó enseñando Historia en el instituto dirigido por el padre Majesté.
Su destino cambiaría definitivamente cuando pasó a Entre Ríos bajo la órbita política y militar del general Justo José de Urquiza. Hacia 1850 se radicó en Gualeguay, donde desempeñó tareas como docente y agrimensor, dejando una profunda huella en la vida intelectual y técnica de la región.
Fue en esta ciudad donde Sourigues impulsó una iniciativa de enorme valor histórico: la creación de la Escuela de Artillería e Infantería, una institución militar y educativa hoy casi olvidada, pero estrechamente ligada al proceso de organización de la Confederación Argentina. Aquella escuela constituyó uno de los primeros antecedentes de formación militar sistemática en Entre Ríos y respondía a la necesidad de profesionalizar cuadros técnicos y castrenses en tiempos posteriores a la caída de Rosas y la Batalla de Caseros.
Las referencias históricas coinciden en atribuir a Sourigues la creación y dirección de este establecimiento, concebido inicialmente en Gualeguay y posteriormente trasladado o incorporado al histórico Colegio del Uruguay, fundado por Urquiza en 1849 y convertido en uno de los centros educativos más importantes de la Confederación.
La existencia de esta escuela aparece mencionada incluso en documentos legislativos bonaerenses del siglo XX, donde se recuerda expresamente que Urquiza había confiado a Sourigues “la creación y dirección de la Escuela de Artillería e Infantería de Gualeguay”.
Aunque en la actualidad se conservan escasos registros sobre el funcionamiento cotidiano de la institución —su ubicación exacta, cantidad de alumnos o duración precisa—, su sola existencia revela el clima de transformación que vivía Entre Ríos en la segunda mitad del siglo XIX. En aquel escenario de organización nacional, Gualeguay también fue protagonista de un proyecto educativo y militar pionero, impulsado por un hombre cuya vida parece atravesar múltiples disciplinas y fronteras: Carlos Tomás Sourigues.
(Fuente: información de fuentes oficiales del Estado).
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