Hotel Jardín: la histórica esquina que acompaña a Gualeguay desde 1880
Entre los lugares que se identifican con la historia local, como una ciudad progresista, seguramente, algo tiene que ver con la historia de la Colectividad Italiana de Gualeguay, ya que nuestra ciudad, es uno de los principales departamentos de la provincia con mayor asentamiento de italianos. Ello permitió que heredáramos de ellos, no solo sus costumbres, sino también su idiosincrasia.
El antiguo Hotel “El Americano” -en Mitre y Maipú-, conjuntamente con el antiguo
“Hotel Milanés” de Don Agostino Gianello y rebautizado años mas tardes como
“Hotel de Londres”, en la esquina S.E de la intersección de San Antonio y Chacabuco, son
sin lugar a dudas, ese patrimonio adquiridos de nuestros mayores. Enfocándonos
precisamente en lo que fue “El Americano”, fue fundado a principios de año 1880
por Don Mateo Stanchi, un comerciante hotelero nacido en la localidad genovesa
de Camogli, el 15 de julio de 1856.
Don
Mateo Stanchi, adquiere el lote ubicado en Calle Maipú esquina Mitre, en el
año 1878, y empieza a construir el hotel, que fundacionalmente fue de una sola
planta, con entrada principal sobre la esquina, constaba desde la esquina de
Maipú hacia Mitre, con tres ventanales, un zaguán y un último ventanal, y sobre
calle Maipú desde la esquina de Mitre, con tres ventanales, un zaguán y un
último ventanal.
El
hotel, contaba también con un salón comedor, en el cual solían hacerse fiestas
privadas, agasajos, lunch, etc. Un viejo programa de menú de casamiento,
celebrado en sus instalaciones, dice en su portada “Hotel El Americano", de Mateo
Stanchi Servicio Especial para Banquetes y Lunch, Gran Confort para viajeros y
pensionistas, Calle Maipo y General Mitre en Gualeguay”.
Tras el fallecimiento de Don Mateo Stanchi este lugar fue vendido a Don Enrique F. Valentini, un italiano nacido el 16 de diciembre de 1866 en Ascoli Piceno. Este al tomar posesión del mismo lo rebautiza como “Hotel de Londres”. (Publicaciones de El Debate dan cuenta que hasta 1908 -al menos- continuaba vigente la denominación de Hotel El Americano).
En una publicidad del año 1905 de este lugar, puede leerse “Hotel de Lóndres", de Enrique F. Valentini (Café y Billar) en Calle Mitre Esquina Maipú 126 Gualeguay, con habitaciones completas y bien amuebladas. Cocina especial, servicio muy esmerado, vinos finos nacionales y extranjeros. Precios Reducidos, se reciben pensionistas. Viandas a domicilio. La casa dista de Dos cuadras de la Estación Central. Tiene teléfono y alumbrado a gas. Comodidades Especiales”.
Don Enrique Valentini se asocia a Don Enrique Ferreccio, propietario del “Restaurant Genovés”, el cual estaba ubicado en la esquina de Mitre, esquina Gral. Urquiza. Para esta época, se estima el inicio de la construcción de la Planta Alta del actual Hotel Jardín.
Enrique F. Valentini, traslada el “Hotel de Lóndres” a calle San Antonio esquina Chacabuco, donde antiguamente funcionaba el "Hotel Milanés" de Don Agostino Gianello.
En Gualeguay, durante el año 1910 y en la intendencia de Don Miguel Barroetaveña, se inaugura el 6 de enero el Hotel El Genovés, cuyo nombre aludía a la procedencia del padre de su dueño, Don Enrique Ferreccio.
Su emplazamiento no es casual, muy cerca de este lugar estaba la vieja estación del ferrocarril y era paso obligado para la plaza. La esquina de Mitre y Maipú señaló por años un punto de referencia para el acontecer ciudadano.
Comentario arquitectónico:
Amplio edificio de planta baja y primer piso de estilo ecléctico, construcción italianizante de maquillaja frances. En planta alta hay balcones sostenidos por ménsulas y con antepechos de herrería.
Sobre las aberturas del piso superior, las decoraciones muestran diseños geométricos y de ramas, constituyen el adorno principal sumado a algunas pilastras y guirnaldas. Una media cornisa y balaustrada coronan la fachada. A la derecha esta la entrada al restaurante, por la izquierda la del alojamiento y en la esquina la del actual desayunador del Hotel Jardín, antiguo acceso al Hotel El Genovés.
En el interior tiene un patio cubierto iluminado por una claraboya de
La explotación del hotel pasó por varias administraciones, a Ferreccio le siguieron: Saracco y Gatto, Piovesana, Piaggio y Velázquez, hasta que en 1995, adquiere el inmueble la firma Hotel Jardín S.R.L. y sus socios realizaron desde entonces remodelaciones para lograr lo que es hoy. Un hotel de 41 habitaciones con baño privado, T.V., calefacción central, aire acondicionado, servicio DDI y DDN, cocheras cubiertas, con cobertura médica las 24 hs.
En conclusión, un hotel que se encuentra en la vanguardia de los mejores hoteles de Entre Ríos.
(Fuente: cuenta de Facebook Hotel Jardín).
«Hotel de Londres»
Una publicación de un diario local, que no se puede precisar la fecha, aunque se estima que pueda ubicarse hacia fines del siglo XIX, compartimos la misma, con puntuación y redacción de la época. Probablemente se trate del mismo emprendimiento que tiempo más tarde asume como propietario y administrador Enrique Federico Valentini.
Bajo la direccion del apreciable y progresista D. Pedro Chiarle, ha abierto sus puertas al servicio público el cómodo y magnífico Hotel de Londres, uno de los más confortables y espléndidos de la localidad.
El antiguo Hotel ha sufrido cámbios y transformaciones radicales que lo colocan en primera línea entre los Establecimientos de su clase.
El Sr. Chiarle ha querido dotar á la ciudad de Gualeguay de un Hotel de primera clase, que se halle en armonía con las necesidades y exigencias cada vez más crecientes del confort y de los refinamientos del progreso, y ha llevado á cabo su plausible pensamiento, sin detenerse en cálculos, ni sacrificios.
Las instalaciones y compartimentos del edificio, han sido preparados con refinado gusto y elegancia, y los ámplios y magníficos departamentos destinados para pasajeros llaman especialmente la atencion, tanto por su irreprochable aseo y [excelentes] condiciones higiénicas, como por el lujo y correccion del mobiliario.
Las personas de trato delicado encontrarán seguramente en el nuevo Establecimiento todas las comodidades apetecibles y todos los elementos requeridos por el arte del buen vivir, ó por el arte de cute curanda, como diria algun teólogo de cuello rollizo y abdomen saliente.
El departamento destinado para el Comedor es magnífico, y ha sido preparado con todo gusto y tino, y el servicio de mesa es inmejorable.
La direccion de la cocina ha sido confiada á manos expertas y hábiles, capaces de satisfacer las exigencias del Lúculo más refinado, porque, ante todas las cosas, Chiarle se propone tratar á cuerpo de rey á sus huéspedes y comensales, por lo mismo que solo por este medio puede fijar sobre base sólida el crédito y reputacion de su Establecimiento.
El Hotel de Londres viene muy oportunamente á llenar una necesidad, y á marcar un notable progreso en nuestra ciudad, la cual, por su importancia y adelantos, no ménos que por el número considerable de su poblacion flotante, requería un Establecimiento de esta naturaleza, dotado de todos recursos y elementos necesarios para hacer la vida amena y confortable.
*La era del Hotel Jardín
El 5 de marzo de 2025, el Hotel Jardín celebró 30 años bajo la actual administración. En ese marco, su propietaria, Gabriela Franco, repasó en una entrevista concedida a El Debate Pregón los comienzos del emprendimiento, los desafíos atravesados y la visión de futuro de una empresa que se consolidó como referente de la hotelería regional.
Gabriela Franco, actual presidenta de la Asociación Hotelera Gastronómica y Turismo de Gualeguay e integrante de la comisión directiva de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), recordó que los inicios estuvieron marcados por el esfuerzo y las reformas constantes.
“Cuando abrimos las puertas, el 5 de marzo de 1995, el hotel requería muchísimas mejoras. Las habitaciones no tenían baño privado y había mucho por hacer. Con trabajo y dedicación logramos transformarlo en un hotel categorizado de tres estrellas, brindando mejores servicios y comodidad a nuestros huéspedes”, señaló.
Franco también recordó las dificultades de los primeros años y especialmente el impacto de la pandemia, período durante el cual el hotel permaneció cerrado durante más de un año. Sin embargo, destacó que nunca sintió la actividad como una carga y valoró especialmente el acompañamiento de su equipo de trabajo.
“La hotelería es una tarea de los 365 días del año, pero siempre disfruté lo que hago. Tengo empleados que me acompañan desde hace más de veinte años y eso genera un sentido de pertenencia muy importante”, expresó.
A lo largo de estas tres décadas, el Hotel Jardín se convirtió en un símbolo de hospitalidad para la ciudad y la provincia. “Cuando comenzamos teníamos ciertos objetivos, pero creo que logramos incluso mucho más de lo que imaginábamos”, afirmó.
Desde hace casi quince años, Gabriela Franco conduce el hotel de manera individual, aunque destaca permanentemente el apoyo de su equipo de empleados, del Estudio Contable Guerra y de su familia, especialmente de su hijo mayor, quien se incorporó al emprendimiento en los últimos años.
Su vocación por la hotelería y el turismo también la llevó a involucrarse activamente en espacios de capacitación y representación institucional. “Siempre estoy formándome y promoviendo la capacitación de empleados y futuros profesionales del sector, ya sea a través de FEHGRA o UTHGRA. Me apasiona lo que hago y creo que eso marca la diferencia”, sostuvo.
Consultada sobre el futuro, Gabriela Franco aseguró que espera continuar muchos años más al frente del establecimiento. “No me veo sin hacer nada. Mientras pueda, seguiré aportando mi granito de arena”, señaló.
Finalmente, al cumplirse el trigésimo aniversario de esta nueva etapa del hotel, expresó su agradecimiento a quienes acompañaron el proyecto a lo largo de los años: “A Dios, a mis empleados, a los clientes, a las empresas que nos eligen, a mis hijos, a mi pareja y al pueblo de Gualeguay, que siempre nos recomienda y nos permitió crecer”.
A más de 140 años de su fundación y a tres décadas de su renovación contemporánea, el Hotel Jardín continúa siendo mucho más que un alojamiento: es parte viva de la memoria urbana de Gualeguay y testimonio de una ciudad que conserva, en sus edificios históricos, buena parte de su identidad.
*(Fuente: El Debate Pregón).







Comments
Post a Comment