Descarrilamiento en el ramal Gualeguay-Tala en 1929: cuando la culpa obrera chocó contra la realidad de las vías

El accidente ocurrido el 17 de mayo de 1929 en el ramal Gualeguay-Tala del Ferrocarril Central Entre Ríos (F.C.E.R.) sigue resonando en la memoria del personal ferroviario como un símbolo de las históricas batallas por las condiciones de trabajo. El siniestro, provocado por el evidente deterioro de la infraestructura, no solo puso en riesgo la vida de la tripulación, sino que desató una inmediata e indignante persecución institucional.

En su edición mensual de aquel año, la revista La Fraternidad expuso las dos caras del hecho bajo un contundente subtítulo: “Censurable actitud de un inspector”. La crónica de la época relataba:

“Nos referimos al descarrilamiento de la máquina 524, tren 115, conducida por los compañeros Mariano A. Durán y Juan L. G. Barbizán, los cuales se salvaron milagrosamente al tumbarse la locomotora en el punto indicado”.

Sin embargo, el verdadero foco de conflicto social surgió inmediatamente después del vuelco de la pesada unidad. Lejos de priorizar la seguridad vial o la integridad de los trabajadores, la fiscalización de la empresa intentó desviar las responsabilidades materiales para cortar el hilo por lo más delgado: los conductores.

“Lo que más indignó, no es el hecho mismo del accidente, sino la actitud del inspector Viduzzi, quien se atrevió a lanzar especies tendientes a culpar al personal del accidente. Este señor, antes de buscar la forma de responsabilizar al personal, debió prever el accidente, y si su celo y contracción no fueron aplicados a tan buen fin, no debió buscar chicanas para acusar a quienes, por culpa del mal material de las vías, estuvieron a punto de sucumbir”.

La firme postura sindical y el peso de las evidencias técnicas no tardaron en sepultar la maniobra corporativa. Las pericias demostraron de forma inequívoca que la causa raíz del siniestro radicaba en el abandono del tendido ferroviario, revirtiendo la carga de la culpa sobre la propia supervisión de la línea.

“Como se demostró más tarde, el descarrilamiento se debió a la causa de referencia, quedando muy mal conceptuado el inspector transformado en fiscal acusador. Esperamos no ver más tan desagradables y egoístas actitudes”.

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