El turf y la memoria local: cuando el "hipódromo viejo" de Gualeguay vibraba con las carreras de la Patria

Imagen ilustrativa.

El 9 de julio de 1904, en coincidencia con las celebraciones patrias, la comunidad local recordaría una de las tradiciones más arraigadas de principios del siglo XX. A través de antiguos registros del diario local El Debate, se puede reconstruir el programa oficial de la gran jornada hípica que tuvo lugar en el denominado "hipódromo viejo". Este legendario espacio, hoy extinto, funcionó en el sector este de la ciudad, una zona donde actualmente solo quedan los vestigios del ex Círculo de Pilotos Gualeguay.

El programa de aquella jornada histórica

El festival hípico de 1904 estuvo integrado por cuatro grandes competencias que marcaron el pulso de la jornada:

· 1ª Carrera (1.000 metros): Una prueba reservada de forma exclusiva para caballos criollos sin antecedentes en canchas públicas. La inscripción se fijó en $5, con un premio de $25 para el ganador y un peso establecido de 62 kilos.

· 2ª Carrera (500 metros): Un sprint de velocidad pura destinado a ejemplares criollos que no hubieran competido en pistas públicas por sumas mayores a los $15. La entrada tuvo un valor de $10, el premio ascendió a $50 y el peso estipulado fue de 62 kilos.

· 3ª Carrera (700 metros): Diseñada para caballos criollos que no hubieran corrido en escenarios públicos por más de $25. Quienes anotaron a sus competidores abonaron $15 de inscripción, apuntando a un premio de $75, bajo el mismo reglamento de peso (62 kilos).

·  4ª Carrera (1.400 metros): El plato fuerte de la jornada, una competencia adaptada para caballos de paseo con marca registrada en este departamento y reconocidos en la localidad, siempre que no tuvieran rodaje en canchas públicas. El costo de la entrada fue de $8, el premio para el vencedor de $40 y los ejemplares cargaron con un peso de 64 kilos.

Inscripciones y la Gualeguay de antaño

El proceso organizativo de la época refleja las costumbres comerciales y sociales del Gualeguay de principios de siglo. Las propuestas debían presentarse por escrito, debidamente firmadas y en sobre cerrado (pliego), acompañadas por el importe de la entrada. La recepción se centralizó en las oficinas de la empresa, ubicadas en la calle San Antonio Nº 123 —en la residencia del señor Pedro Coudannes—, fijándose como tiempo límite el 4 de julio a las 8:00 horas en punto. En el documento se debía detallar obligatoriamente el pelaje (pelo), la marca y el nombre del caballo.

La apertura de los sobres se llevó a cabo al día siguiente, el 5 de julio a las 8:30 horas, en el mismo recinto. Aquel acto administrativo contó con la fiscalización de una destacada comisión conformada por vecinos ilustres de la época: los señores Clariso Hereñú, el Dr. Celestino I. Marcó y Marcial Arrebillaga, permitiéndose el ingreso de los interesados antes de difundir las listas al público general.

Para que las competencias se consideraran válidas, el reglamento exigía un mínimo de tres caballos inscriptos por carrera. Asimismo, todo el evento se rigió bajo las estrictas normas del anterior Jockey Club Gualeguay, con el beneficio adicional de que, en aquellas pruebas con más de cinco ejemplares en pista, quien lograba el segundo puesto recuperaba el valor de su entrada. Un fiel reflejo de la pasión por el turf que, desde el sector este de la ciudad, ayudó a forjar la identidad deportiva local.

 

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