Grupo Amistad: tres décadas de solidaridad al servicio de los más vulnerables
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| José "Sengo" Kablan junto a colaboradoras del Grupo Amistad. |
Desde la recuperación personal hasta una extensa red de hogares, comedores y espacios de contención, la obra iniciada por José María "Sengo" Kablan se convirtió en una de las instituciones solidarias más importantes de Gualeguay.
En una ciudad donde la solidaridad ha sabido transformarse en una verdadera forma de vida comunitaria, el Grupo Amistad constituye uno de sus mayores ejemplos. Nacido de la iniciativa de José María "Sengo" Kablan y de un grupo de personas que encontraron en la fe un camino de recuperación personal, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una organización que brinda asistencia integral a niños, adolescentes, adultos mayores y familias atravesadas por distintas situaciones de vulnerabilidad.
Lo que comenzó como un espacio de ayuda para personas con depresión fue ampliando paulatinamente su horizonte. Quienes recuperaron la esperanza sintieron la necesidad de devolver a la comunidad aquello que habían recibido, orientando sus esfuerzos hacia quienes más lo necesitaban.
Uno de los hitos fundamentales de esta historia fue la creación, el 12 de octubre de 1996, del entonces Hogar de Tránsito para Menores "María Madre", hoy denominado Residencia Socio-Educativa "María Madre". Desde entonces, la institución brinda protección integral a niños de entre 5 y 12 años que, por disposición de los organismos provinciales de protección de derechos, deben ser separados temporalmente de sus familias.
Su misión trasciende el simple alojamiento. Allí los niños encuentran un lugar seguro donde reciben alimentación, vestimenta, atención médica y psicológica, escolarización, apoyo educativo, actividades deportivas, recreativas y artísticas, además del acompañamiento espiritual y afectivo indispensable para reconstruir sus proyectos de vida.
El Hogar desarrolla dos modalidades de trabajo. Por un lado, alberga de manera permanente a niños que requieren protección institucional y, por otro, funciona como Centro de Día, recibiendo diariamente a menores que participan de talleres, actividades educativas y recreativas, regresando luego a sus hogares junto a sus familias.
Gran parte de los niños que llegan al Hogar lo hacen como consecuencia de situaciones de violencia familiar, maltrato, abandono o graves conflictos sociales. En ese contexto, el equipo interdisciplinario no sólo acompaña a los menores, sino que también trabaja con sus familias mediante entrevistas, seguimiento social, asistencia psicológica y visitas domiciliarias, procurando fortalecer los vínculos y favorecer, cuando es posible, la restitución de derechos.
El funcionamiento cotidiano del Hogar es posible gracias al trabajo conjunto entre el Estado provincial —a través del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (CoPNAF)— y el Grupo Amistad, que afronta gran parte de los gastos mediante recursos propios y el permanente apoyo de la comunidad.
Con la sanción de la Ley Nacional Nº 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la institución amplió su propuesta incorporando talleres gratuitos abiertos a la comunidad, especialmente destinados a niños provenientes de sectores con menores oportunidades. Computación, inglés, cocina, teatro, dibujo, pintura, modelado, gimnasia y apoyo escolar forman parte de una oferta educativa que busca promover la inclusión y el desarrollo de capacidades.
Una red solidaria que no deja de crecer
Con el paso de los años, el Grupo Amistad extendió su labor mucho más allá del Hogar María Madre. Actualmente administra distintos dispositivos de contención adaptados a cada etapa de la vida.
Entre ellos se encuentran el Hogar María Madre, destinado a niños; María de la Providencia, para adolescentes; San Ceferino, que acompaña a jóvenes mayores de edad; María Reina de la Paz, orientado a adultos mayores autoválidos; y, desde 2025, el Hogar Puerta de la Esperanza, creado para brindar contención a personas mayores que atraviesan situaciones de soledad.
La institución también sostiene un comedor comunitario donde, de lunes a viernes, se entregan alrededor de 80 porciones de comida diarias, además de talleres de capacitación y diversos espacios de promoción humana.
A esta tarea se suman los centros de oración y evangelización distribuidos en distintos barrios, como Santa Rafaela, San Chárbel y La Sonrisa, cuya actividad también demanda recursos humanos y económicos permanentes.
Más de una veintena de promotores trabajan actualmente en turnos rotativos para asistir, educar y contener a niños, adolescentes y adultos alojados en las distintas instituciones del Grupo.
La solidaridad como motor
Buena parte del sostenimiento económico de esta obra social proviene de la solidaridad de la comunidad gualeya.
Durante todo el año se organizan cenas, peñas, bingos, ventas de empanadas, pasteles y otras propuestas gastronómicas destinadas a recaudar fondos. Asimismo, el Grupo participa activamente en la cantina del corso infantil de Gualeguay y desarrolla numerosas campañas solidarias.
Sin embargo, el acontecimiento más representativo continúa siendo el tradicional Fogón de la Amistad, realizado desde mediados de la década de 1990 sobre la Ruta Nacional Nº 12, al norte de Gualeguay. El encuentro reúne a destacados artistas de la música y la danza folklórica y constituye uno de los principales eventos benéficos de la ciudad.
Las necesidades de mantenimiento, ampliación y reparación de los edificios nunca se detienen, razón por la cual la institución mantiene una permanente búsqueda de recursos para garantizar la continuidad de sus servicios.
Una obra construida entre todos
A lo largo de los años, cientos de voluntarios, benefactores y colaboradores anónimos han contribuido al crecimiento del Grupo Amistad. Su fundador, José María "Sengo" Kablan, suele resumir ese espíritu con palabras que reflejan la esencia de la institución:
"La palabra 'gracias' queda chiquita. Si no nos damos la mano unos a otros, nada crece. Esto de unirnos es tanto un acto espiritual como un compromiso de acción. Lo que se hace con amor da frutos, y gracias a Dios podemos disfrutarlos."
Actualmente, la presidencia del Grupo Amistad está a cargo de José Cavenaghi, quien continúa impulsando una obra que, desde hace casi treinta años, transforma la solidaridad en acciones concretas.
Más allá de los edificios, los talleres o los servicios que ofrece, el verdadero patrimonio del Grupo Amistad es su capital humano: personas que, con vocación, compromiso y profunda sensibilidad social, hacen posible que cientos de niños, jóvenes, adultos mayores y familias encuentren cada día un lugar donde sentirse protegidos, escuchados y acompañados.
En tiempos en los que la exclusión y la desigualdad representan grandes desafíos sociales, el Grupo Amistad continúa demostrando que la solidaridad organizada puede convertirse en una poderosa herramienta para cambiar vidas y construir una comunidad más justa, fraterna y esperanzadora.

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