Gualeguay a fines del siglo XIX: Un polo de progreso industrial que movía a toda la provincia
La publicación del segundo
volumen de la ambiciosa obra estadística La Provincia de Entre-Rios bajo sus diferentes aspectos,
dirigida por el Jefe de la Oficina de Estadística provincial, don Cayetano
Ripoll, ha arrojado una contundente radiografía sobre el pulso económico local.
Los números, lejos de ser fríos guarismos, trazan el perfil de un departamento
en plena ebullición industrial y comercial a fines de la década de 1880. La
publicación la realizó el diario El
Debate.
Según los datos censales
relevados por Ripoll, el Departamento de Gualeguay registra un total de 149 establecimientos industriales
en plena actividad. En su conjunto, estas firmas representan un capital
declarado por sus propios dueños que asciende a $929.100 m/n y sostienen el empleo de 983 personas (entre ellas, 721
trabajadores argentinos y 262 extranjeros). Para dinamizar la producción, estos
talleres y fábricas emplean un total de 191 animales como fuerza motriz.
Radiografía del mapa
productivo de Gualeguay
El desglose de los comercios
e industrias locales revela una enorme diversidad y especialización para la
época, donde conviven antiguos oficios artesanales con modernas instalaciones
mecanizadas:
Saladeros ($350.000): Con
apenas 3 grandes establecimientos, concentran el mayor volumen de capital del
departamento.
Barracas ($92.000) y
Carpinterías ($66.000): Sectores de enorme empuje gracias al acopio y el
trabajo de la madera.
Fábricas de Conservas ($65.000)
y Molinos a Vapor ($41.000): Industrias que marcan la vanguardia
tecnológica y alimenticia.
Herrerías (10 locales, $33.000)
y Panaderías (10 locales, $30.200): Oficios clave para el abastecimiento y
la infraestructura de la comunidad.
Otras industrias: El registro
incluye desde 18 carpinterías, 4 confiterías, 4 licorerías y 3 atahonas, hasta
sastrerías, cigarrerías, sombrererías y platerías, que completan el dinámico
ecosistema comercial de la región.
Puerto Ruiz: El epicentro de
la carne y las conservas
El verdadero motor de
exportación y procesamiento ganadero de Gualeguay se concentra en Puerto Ruiz,
un enclave estratégico situado a
El gigante saladeril
El establecimiento saladeril
"Puerto Ruiz"
—propiedad de los señores Martín Laurencesa y Cía.— representa por sí solo un
capital de $150.000 m/n, cuenta con 3 motores a vapor de 30 caballos de fuerza
cada uno y emplea a 150 operarios. Este coloso, junto a los saladeros de Parachú
e hijo ("San Bernardo") y A. O. Sampayo ("San José"),
procesa ganado proveniente de casi todos los rincones de Entre Ríos.
Un imán ganadero provincial:
En la primera mitad de 1888, se beneficiaron 93.516 animales en los saladeros
locales. Sorprendentemente, el ganado no solo provino de Gualeguay (17.431
cabezas), sino que llegaron arreos masivos desde Gualeguaychú (24.867), Nogoyá
(12.752), Victoria (9.722) y el resto de los departamentos entrerrianos,
extendiéndose incluso hasta la provincia de Corrientes.
Conservas de exportación
A la par del tasajo, la Fábrica de Carnes Conservadas de don
Guillermo Milne, también asentada en Puerto Ruiz, expone el avance de la
manufactura local. Con un capital de $40.000 m/n y una máquina a vapor de 10
caballos de fuerza, la planta produce mensualmente más de 50.000 tarros de un
kilo de carne vacuna, lanar y de aves, alcanzando pedidos anuales por un valor
de $152.000 m/n.
Innovación y
aprovechamiento forestal
Una de las adiciones más
novedosas a la industria local ha sido el aserradero a vapor fundado a inicios
de 1888 por los señores D. Pedro
Chiarle y Cía. en el ejido municipal. Con una inversión de $22.800 m/n, el
establecimiento resolvió la histórica carencia de un centro de procesamiento de
maderas en la zona.
El ingenio de sus
propietarios les permitió diversificar la planta de una manera insólita:
aprovechando las mismas máquinas a vapor (cuenta con 18 máquinas movidas por un
motor de 12 caballos), instalaron en paralelo una fábrica de confites y dulces. En apenas diez meses
de operación durante 1888, el aserradero produjo 200.000 kilos de aserrín para
las curtiembres (recaudando $5.000 m/n), mientras que la división de dulces
elaboró productos por un valor de $59.000 m/n, demostrando el éxito de esta
curiosa combinación industrial.
Los datos provistos por la
oficina de Ripoll dejan en claro que Gualeguay no es solo una escala en el mapa
entrerriano, sino un engranaje fundamental para el progreso y el
engrandecimiento económico de toda la provincia.
Otro informe sobre el crecimiento industrial en Gualeguay
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