Hace 120 años Gualeguay inauguraba uno de sus edificios más emblemáticos: el Banco de Italia y Río de la Plata
El 26 de diciembre de 1906 el diario El Debate publicó la noticia de la inauguración del nuevo edificio del Banco de Italia y Río de la Plata, una institución fundada en Argentina en 1872 y que ya se consolidaba como uno de los principales motores del crédito para el comercio y la producción nacional. La sede se emplazó en calle San Antonio y Ayacucho (actualmente Primer Entrerriano).
El
artículo
El diario El Debate dedicó una extensa cobertura a uno de los acontecimientos financieros y urbanos más importantes de la Gualeguay de comienzos del siglo XX. Comparto el artículo periodístico, con ortografía y puntuación actualizadas, que se publicó aquel 26 de diciembre.
No se puede
negar que el movimiento comercial e industrial aumenta progresivamente en esta
ciudad, y ello es prueba evidente de la marcha próspera de los bancos radicados
aquí.
El comercio fuerte y
serio representado por firmas muy bien reputadas en la principal plaza
comercial de la República, la agricultura floreciente y, sobre todo, los
valiosos establecimientos pastoriles que constituyen su opulenta industria
agropecuaria, son el exponente fiel de sus riquezas.
Al desarrollo de
estas fuentes de riqueza y de trabajo han contribuido en gran parte esos
bancos, y aunque el Banco de Italia y Río de la Plata se encuentra instalado
aquí desde hace relativamente poco tiempo, ha sido, desde su instalación, un
verdadero factor de progreso, por haber desempeñado un importante papel como
banco habilitador, sin poner trabas ni obstáculos de ninguna clase. Ha llevado
el crédito hasta el límite que las necesidades comerciales e industriales
exigían.
El gerente de la sucursal local, señor Esteban C. Muzio, con su inteligencia, actividad y claras aptitudes comerciales, ha contribuido muy eficazmente a cimentar el crédito del establecimiento, haciendo de esta la primera sucursal que la institución posee en esta provincia y vinculándola íntimamente al movimiento financiero de nuestra ciudad; mérito que hacemos constar con agrado, haciendo justicia a sus reales condiciones.
Y no solamente bajo el aspecto financiero ha atraído hacia sí las simpatías del público, sino también desde el punto de vista material de la ornamentación y embellecimiento de la ciudad, construyendo un hermoso y cómodo edificio para instalar sus oficinas, como el que se inaugura.
Elegante y severo en su arquitectura exterior, cómodo y amplio en su interior destinado al público, luminoso salón de atención, oficinas confortables para los empleados y la gerencia, agregado a esto una espléndida casa habitación para el gerente, todo ello decorado y amueblado con un buen gusto irreprochable, hacen de este suntuoso edificio el mejor que se ha construido hasta hoy aquí y que pone en alta estima el respeto hacia la capital federal, cuyo criterio se deja sentir en todo cuanto puede decirse al respecto.
Por eso, su
inauguración congregó en el vasto local a la amable invitación del presidente
del Concejo local, señor David Badaracco,
y del gerente, señor Esteban C. Muzio,
a un importante número de representantes del comercio, de la industria y demás
entidades de nuestra culta población.
Los asistentes
fueron recibidos alrededor de una bien servida mesa por los señores doctor Eduardo R. Spangenberg, Joaquín B. Álvarez, Juan Badaracco, doctor José Joaquín Aguirre Zabala, Darío González Calderón, doctor Celestino I. Marcó, doctor Mariano Ballesteros, doctor Joaquín R. Crespo, Carlos F. Schuster, Segundo Gianello, Alberto Bretsch, Francisco Quintana (hijo), Félix Parachú, Julio Laurencena, Bernardo
Gómez Soria, Aníbal Chizzini,
Vicente Solimano, Alfonso Coviti, José Filippini, Luis
G. Agusti, Augusto Rüeg,
Bernardo G. Legna, José L. Surraco, Isidro Maiztegui, José M. Elizarán, Eliseo B. Ortiz, Antonio Covetto, Albano Crespo, Ignacio Filippini, Francisco C. Pazeda, Emilio A. Pérez, Andrés
A. Arena, José Giovanetti,
Anselmo Lazo, Luis B. Camilión, Francisco Coudanne, Clarisio Lerenú, Cristino García, Alfredo Meding, Julio H. García, Roberto
von Wernich, Agustín Buone,
Santiago Baggio, Aquiles Sanguinetti, Cipriano M. Thompson, Gregorio N. Beracochea y muchas otras
personas cuyos nombres no recordamos, además de los constructores de la obra,
carpinteros, albañiles y pintores que habían trabajado en ella.
El presidente del
Concejo, señor David Badaracco, y el gerente, señor Muzio, pronunciaron breves
palabras, siendo luego saludados por el contador, señor Arturo Costa; el
tesorero, señor Flavio Carboni; y los auxiliares jóvenes Alfredo Lesca y
Augusto Badaracco.
El almuerzo fue
irreprochablemente servido por el señor Ángel Virto, propietario del Café del
Club Social.
Nuestros votos por
la prosperidad del Banco y nuestras felicitaciones al gerente y al Concejo
local.


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