Las imágenes publicitarias, las películas, la televisión e internet han instalado una idea casi inamovible en la sociedad: la belleza física es un don extraordinario que solo unos pocos privilegiados poseen. Esta concepción, aunque muchas veces inconsciente, ha marcado a fuego la percepción colectiva y personal sobre el ideal estético. Como consecuencia, decenas de generaciones han vivido frustradas, atrapadas en un ciclo que incluye trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia, con el único objetivo de escalar una montaña imposible hacia la cima de la “belleza perfecta”. La presión social para ser esbelto, tener un físico escultural o una apariencia única es inmensa y constante. Sin embargo, ¿qué es realmente la belleza? ¿Es solo una cuestión de apariencia? Más allá de los cánones superficiales, la belleza física es, en última instancia, subjetiva. Depende de quién la observa y cómo la interpreta. Más aún, la belleza exterior es solo un reflejo, un resultado de aquello qu...