General Galarza: del campo San Guillermo al nacimiento de un pueblo ferroviario
La historia de General Galarza está íntimamente ligada al avance del ferrocarril en Entre Ríos y al proceso de colonización agrícola que transformó la provincia entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, mucho antes de que el nombre de Galarza apareciera en los mapas, aquellas tierras ya eran conocidas como “San Guillermo”, denominación que remite a los primeros emprendimientos rurales establecidos en la zona.
En 1836, los empresarios Barber, Cartney y Salisbury adquirieron seis leguas cuadradas de campo, bautizando la propiedad con el nombre de “San Guillermo”. Tiempo después, Barber se asoció con Salvador María del Carril y juntos consolidaron un importante emprendimiento rural. Hacia 1866 quedó conformada la Sociedad San Guillermo Limitada, administrada inicialmente por los hermanos Tomás y Francisco Ogilvy.
La explotación agropecuaria continuó creciendo y, en 1874, José O’Dwyer asumió la administración de la compañía. Bajo su conducción, la empresa logró en 1880 que el gobierno extendiera oficialmente la escritura de las tierras a nombre de la sociedad. Años más tarde, la firma adoptaría la denominación inglesa “The San Guillermo Company Limited”, reflejando la fuerte presencia de capitales británicos en el desarrollo económico regional.
El gran cambio llegaría con el ferrocarril. En 1887 se autorizó la construcción del ramal Tala–Gualeguay, una obra estratégica que atravesaría las tierras de San Guillermo. El acontecimiento fue celebrado por la compañía en sus informes anuales, donde se anunciaba con entusiasmo que la nueva línea férrea permitiría conectar la zona con los principales centros comerciales de la provincia.
Tres años más tarde, en el kilómetro 251 del ramal, se estableció una estación ferroviaria de tercera categoría que recibió el nombre de “General Galarza”, en homenaje a un militar entrerriano que había acompañado las campañas de Francisco Ramírez y Justo José de Urquiza.
El 30 de enero de 1891 el ramal ferroviario quedó habilitado al servicio público. Como ocurrió en muchas localidades entrerrianas, alrededor de la estación comenzó a proyectarse un núcleo urbano destinado a recibir colonos, comerciantes y trabajadores rurales. Los agrimensores Martínez y Matti fueron los encargados de realizar las primeras mensuras y delinear el futuro pueblo.
El proyecto urbano contemplaba una planta de 64 manzanas de cien metros por lado. En el centro se reservaban cuatro manzanas para la plaza principal, mientras que el cementerio sería ubicado hacia el sudeste del trazado urbano.
Ese mismo año, la compañía propietaria de las tierras comenzó a evaluar la posibilidad de impulsar una colonia agrícola. Sin embargo, la muerte de José O’Dwyer, ocurrida pocos años después, alteró los planes iniciales. Su hijo Juan tomó entonces la conducción de la empresa y, ante el creciente arribo de colonos, ordenó una nueva mensura al agrimensor Arriola y proyectó oficialmente un pueblo al oeste de la estación ferroviaria.
Aquel trazado fue aprobado el 5 de octubre de 1912 bajo el nombre de “San Guillermo”. No obstante, con el paso del tiempo, la denominación popular de la estación ferroviaria terminó imponiéndose y el pueblo pasó a ser conocido definitivamente como General Galarza.
En 1913 comenzó una nueva etapa institucional. Se creó la comisaría local y la empresa donó terrenos para calles, plazas, escuelas, edificios públicos y cementerio. Paralelamente comenzaron a surgir pequeños comercios y servicios que dieron forma a la vida cotidiana del naciente pueblo.
La dimensión espiritual de la comunidad estuvo marcada desde sus orígenes por la presencia de la Iglesia Católica y la Iglesia Adventista, instituciones que acompañaron el crecimiento poblacional y social de la zona.
La educación también tuvo un lugar central en los primeros años de la localidad. En 1914 se organizó la primera escuela infantil de segunda categoría y la educadora española Petra López Fidalgo de Morel se convirtió en la primera maestra del pueblo.
Con el correr de las décadas, General Galarza experimentó un importante crecimiento edilicio y económico. Nuevos caminos, comercios e instituciones fueron consolidando el perfil productivo de la localidad. Sin embargo, la vida social no estuvo exenta de conflictos. En 1921 se produjeron graves enfrentamientos entre trabajadores estibadores y carreros en huelga y la policía local. Los incidentes dejaron heridos de arma blanca y de fuego, además de la muerte de uno de los obreros.
Ese mismo año se construyó el edificio policial y se autorizó una línea telefónica de la Compañía Entrerriana de Teléfonos que conectó Galarza con Mansilla, mejorando las comunicaciones regionales.
En 1922 se instaló el Banco Agrícola Regional y se organizó la Comisión Pro Templo, destinada a impulsar la construcción de una nueva iglesia. La piedra fundamental fue colocada al año siguiente y el edificio quedó inaugurado en 1925.
A partir de entonces continuaron incorporándose servicios esenciales: la usina eléctrica, el correo, el Club Social y numerosas actividades comerciales que acompañaron el crecimiento demográfico y económico del pueblo.
En la década de 1930 General Galarza ya mostraba un notable desarrollo institucional. Funcionaban el Juzgado de Paz, el Registro Civil, entidades bancarias, cooperativas agrícolas, escuelas, farmacias, hoteles, panaderías, tiendas, carpinterías, herrerías y múltiples establecimientos vinculados a la producción cerealera y ganadera. La localidad se había convertido en un dinámico centro agrícola del departamento Gualeguay.
En 1936 se organizó una sala de servicios hospitalarios, antecedente del actual Hospital Perú, posteriormente ampliado y reconstruido en 1961.
El crecimiento institucional continuó durante el siglo XX. Mediante decreto del 25 de julio de 1947 se creó la Junta de Gobierno y, el 8 de enero de 1948, la localidad fue elevada a municipio de segunda categoría bajo la denominación oficial de “Estación Galarza”. Finalmente, desde el 10 de diciembre de 2011, pasó a integrar la categoría de municipio único.
Hoy, más de un siglo después de la aprobación del plano original de San Guillermo, General Galarza continúa siendo una comunidad profundamente ligada a su identidad ferroviaria, agrícola y colonizadora. Su historia resume buena parte del proceso de formación de los pueblos entrerrianos surgidos al calor del ferrocarril y del trabajo de generaciones de inmigrantes, productores y comerciantes que dieron vida al corazón rural de Entre Ríos.
| Cine teatro Ideal, en la década del 30'. Foto: gentileza familia Fraccaroli. |




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