Cines de antaño

Gualeguay se ubica en el sur provincial, a solo a 70 kilómetros del límite con la provincia de Buenos Aires y a 220 kilómetros de la capital de Argentina; una distancia similar la separa de Paraná, la capital entrerriana. Gualeguay se destaca en tanto polo cultural con proyección nacional y mundial. Ha sido cuna de escritores de la talla de Juan Laurentino Ortiz, Carlos Mastronardi, Amaro Villanueva, del pintor Cesáreo Bernaldo de Quirós y de cineastas como Fernando Ayala, entre otros artistas destacados. Gualeguay tenía dos salas de cine con proyecciones diarias y además una de teatro -el de la Sociedad Italiana- en la que también se proyectaba. Desde el campo de estudio de la historia de los medios se realiza un aporte para comprender el modo en que se desarrollaron regional y localmente el cine y la televisión en las décadas investigadas, enmarcando las prácticas de ir al cine y ver televisión en tanto consumos culturales históricamente situados.

Diversos autores aportan a la construcción de nuestro objeto de investigación…

En Gualeguay entre los entrevistados estuvieron: Raúl, lector de la Biblioteca Carlos Mastronardi y concurrente a los cines en la época estudiada; Jorge Alarcón, periodista y pionero de la radiofonía en la ciudad, hermano del fundador de LT 38; Daniel Vuotto, quiosquero (vendedor además de revistas y libros); José, proyectorista durante décadas en los cines de Gualeguay; José Dellagiustina, administrador de la Sociedad Italiana de Gualeguay, sala de teatro y cine; Aníbal Vescina, profesor de biología y empleado de la biblioteca Carlos Mastronardi de Gualeguay desde hace décadas. Nos acerca información, imágenes y su propia experiencia. Nos brindó información sobre el cine y sobre cómo comenzó a ver televisión en la casa de su tío por primera vez.

Gualeguay tuvo dos salas de cine (el Cine Variedades y el Cine Mayo) con proyecciones diarias, además de la Sociedad Italiana -con gran afluencia de público según cuentan los testimonios recogidos. Las crónicas de la época dan cuenta que los distribuidores de Buenos Aires quedaban sorprendidos por la cantidad de boletos que se cortaban en Gualeguay.

Los Cines Mayo y Variedades ya no funcionan. Del primero se mantiene edificio, aunque desmantelado, ya que en el allí funciona un negocio de venta de motos (luego otros emprendimientos); aunque aún conserva la fachada original y su cartel. El Variedades se ha convertido en un salón de fiestas que tiene el mismo nombre y ofrece ambientación como cine con las máquinas de proyección exhibidas en el hall, el sector de la boletería como recepción de invitados, en un excelente estado de restauración que pudimos conocer y registrar fotográficamente.

La que aún permanece en pie es la de la Sociedad Italiana de Gualeguay. Con una importante agenda de eventos, allí se realizan bailes, obras de teatro, se enseñan diferentes disciplinas y se organizan reuniones, entre otras actividades. Funciona como Centro Cultural y mantiene abierta la sala de cine-teatro para proyecciones y obras programadas, algunas de ellas provenientes de carteleras nacionales.

Las salas de cine constituyeron sin dudas espacios vinculados a la sociabilidad de la época. Además de ofrecer la proyección de películas y puesta de obras de teatro, generaron momentos de encuentro y esparcimiento que se adaptaban a otras necesidades sociales. En los testimonios y registros de imágenes de la prensa se da cuenta de cómo a veces se desmontaba la sala y se quitaban las butacas para instalar mesas durante los eventos de gala o bailes sociales de la época en fechas importantes.

En el cine los espectadores se encontraban con otros ciudadanos con quienes trabajaban durante el día. Los niños asistían a funciones especiales en vacaciones y los adultos tenían funciones a las cuales asistían sin los niños. Antes y luego de las funciones, algunos testimonios plantean que se cenaba o se tomaba un café. Al finalizar las mismas se conversaba sobre la película que se había visto. Era muy común antes de ir a la confitería, que había una muy famosa acá en la esquina, donde está el edificio, que era la confitería El Águila, era muy tradicional de Gualeguay. Entonces se iba a hacer un poquito el tiempo, a tomar alguna copa o alguna cosa y después se iba al cine. Algunos esperan la salida del cine para ir a cenar... (Jorge, Gualeguay). Resultan interesantes algunos efectos provocados por el cine en los espectadores que relatan el temor que sentían al caminar hacia su casa, después de haber visto en el cine una película de terror. Uno venía al cine y te ponías el traje, cuando veías una película de terror vos salías mirando para el costado...recuerdo que en el trayecto a mi casa había una estación de servicio, y pasaba por ahí, porque estaba el sereno...no agarraba por otra calle aledaña. (Raúl, Gualeguay).

 

(FUENTE: meryvignatty,+UNL_Culturas14+10.pdf).

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