Muky era una marca de la empresa ESDECO S.A. fundada por el señor Escobar (ES) y los hermanos De Conti (DECO) en 1974. Luego a mediados de los años 80 la firma cambia de dueños, pasando a manos de la familia Dell Arciprete, hasta 1991, con el nombre fabril INDUGUAY S.A. La misma funcionó en el inmueble ubicado en avenida Illia y continuación Urquiza, Gualeguay.
Comparto a continuación cuatro artículos extraídos de Internet que contienen diferentes
miradas sobre los míticos autitos de juguetes que se fabricaban en nuestra
ciudad. Los primeros dos textos coinciden en que Muky era la copia de una firma extranjera del rubro; en tanto que la tercera publicación es una entrevista a Bruno Dell Arciprete, integrante del ex emprendimiento familiar INDUGUAY y el cuarto posteo es la opinión de un forista que difiere de la afirmación de los primeros, que esgrimen la teoría de copia o robo de ideas.
1- Polémica por la autenticidad de los modelos
“Primeramente la
fabricación de estos juguetes estuvo a cargo de ESDECO y desde de 1985 INDUGUAY
S.A., fabricante de autos a escala hechos en samac, con suspensión y ruedas de
plástico”, afirma Alberto Losana en un artículo publicado en juguetesdelayerarg.blogspot.com.
Y agrega: “Son una copia de la serie Redline de Hot Wheels de 1965, adaptadas a
los materiales disponibles en la ciudad de Gualeguay, Entre Ríos, lugar donde
se desarrolló toda su producción entre 1974 y 1992 aproximadamente”.
“Durante toda su
existencia se destacan la cantidad de envases utilizados para presentar sus
siempre iguales modelos, a los que solo, se les cambiaba el color de la pintura,
los colores de vidrios y calcomanias”.
Losana afirma que “en el
tiempo se identifican cambios en los materiales, como el chasis plástico y más
tarde todo el auto plástico”.
“Se pueden ver en las
imágenes, la versión de las serie Superveloz hecha por Muky Argentina y Muky Brasil,
su parecido a la caja Superfast de Matchbox; también las diferencias con los
Hot Wheels Redline, principalmente en los vidrios claros de estos y los opacos
de color que ocultaban la nada interior”, concluye Losana.
2- Muky, miniaturas argentinas
Según la página uno64.foros.com señala que “prácticamente
todos los modeles hechos por Muky
fueron copias de los primeros Mattel Hot
Wheels. A finales de los 70's, a causa de la crisis económica en Argentina,
los hermanos De Conti se trasladaron a Brasil y comenzaron a manufacturar
juguetes denominados Súper Veloz. En 1984 o 1985, Muky es vendida a Dell Alciprete
usando la mayoría de los moldes y añadiendo unos pocos vehículos nuevos”.
“Los últimos Muky fueron
numerados del 8 al 40, números 1 al 8 se perdieron en algún momento. Además, esos últimos modelos
montaron chasis de plástico y los Muky fueron distribuidos en Uruguay y España
(¿?), además de la propia Argentina”.
“Cómo Induguay obtuvo
los moldes de Mattel es incierto. Por un lado se sospecha que pudieron haber
sido sustraído por los hermanos De Conti, por otro se dan por cuidadosamente
copiados de los master y una tercera teoría es que algunos fueron vendidos a
los hermanos por terceros con la aprobación de Mattel. En cualquier caso, ninguno de los moldes, nuevos
o viejos, de los 37 modelos originalmente realizados por Induguay fueron
vueltos a editar por Mattel. Aparentemente, la familia Dell Alcipriete ha
conservado los moldes y no se descarta que puedan volver a hacer modelos de
Muky”.
Los modelos son:
8.- Lola GT Spoiler
9.- Ford
MK IV Turbo (también llamado MK N Turbo, similar al número 18 con spoiler)
10.- Ford GT 40 Turbo (similar al 20 con spoiler)
11.- Chevelle SS (basado en el Custom AMX de Hot
Wheels)
12.- Lincoln Continental
13.- Arenero MUKY (basado en el Deora de Hot
Wheels)
14.- Lola GT 40
15.- Dodge Charger
16.- Corvette Special
17.- Casa Rodante Muky (variante de campaña basada en el Deora)
18.- Ford MK IV
19.- "Mac Laren" M.G.A. Turbo
(similar al 34 con spoiler)
20.- Ford GT 40
21.- Cadillac El Dorado
22.- Lamborghini Special (basado en el Torero
de Hot Wheels)
23.- Cisterna
Muky (variante pick-up basada en el Deora)
24.- Policía ('68 Plymouth Fury)
25.- Camión
Jaula (variante pickup con caja basada en el Deora)
26.- Súper Turbo
27.- Furgón
Muky (variante van del Deora)
28.- Chapparal
29.- Skoda
Baby (variante de carga del Deora)
30.- Ford
Coupé 36 (con asiento trasero abatible)
31.- Volcador Muky (variante recolector de
basuras del Deora)
32.- Lancia 3000 (Super Turbo con spoiler)
34.- "Mc Laren" MGA
35.- Bomberos
( 24 fire chief car)
36.- Servicio
Medico (24 paramedic car)
37.- Taxímetro
(24 taxi)
38?.- (Desconocido)
39?.- Ferrari
308
40?.- VW
(Beetle)
41?.- Ford 41
(Coupé).
3- "Muky, los autitos de una generación"
Entrevista extraída del portal de TOY MUSEUM® realizada a Bruno Dell Arciprete, parte propietaria de la empresa INDUGUAY S.A. desde 1985 hasta 1991.
Toy Museum: Hola, Bruno, gracias por atendernos.
Bruno: No, por nada, gracias a ustedes por acordarse de mi viejo.
Toy Museum: ¿Cómo arranca la historia?
Bruno: Mi viejo arranca con una empresa de fumigación, muchos años
antes del tema de los autitos. Él se inicia con el tema de piloto de avionetas
desde muy joven, en los ´70. Empieza a trabajar de piloto y monta su empresa de
fumigación en Entre Ríos, en Gualeguay. Después de varios años de trabajo logra
hacer una diferencia y comprar la fábrica de autitos ya instalada, se la compra
a un industrial de apellido Conti. Ahí empieza nuestra historia con los Muky,
con la fábrica pero como segundo rubro. Cuando empieza a producir se empiezan a
vender por todo el país, empieza a haber distribución, y empieza luego a
transformarse en el primer rubro. Todo estuvo relacionado igual, tanto que
hasta teníamos Muky y la fumigación en el mismo galpón, ahora lo ampliamos y
tenemos fumigación aérea y terrestre y las máquinas de la terrestre que se hace
en el campo las guardamos con todo ese equipo en el galpón. Los aviones los
tenemos en otro lugar.
Toy Museum: ¿cómo se le ocurrió a tu papá empezar a hacer
autitos?
Bruno: No se, pero en realidad lo que se le ocurrió fue comprar la
fábrica.
Toy Museum: Igualmente, él estaba con fumigación y de
repente se fue a producir autitos diecast.
Bruno: Bueno, mi papá era así, tenía cada ocurrencia. Se le
ocurrió y la pudo llevar adelante hasta que la situación del país lo obligó a
cerrar.
Toy Museum: Uds. cuando eran chicos estaban chochos, ¿no?
Era el sueño del pibe, tener un papá que haga juguetes.
Bruno: Si éramos los proveedores de todo el curso.
Toy Museum: Che, este tipo De Conti...
Bruno: Libio De Conti se llamaba, es el antiguo dueño de la
fábrica, él fue el que creó la marca y la fábrica con ese nombre, con Muky, y
la tuvo en Gualeguay durante varios años, el estaba alquilando un galpón.
Nosotros le compramos toda la fábrica funcionando en el año '85 –no me acuerdo
si es '84 o en el '85, eso lo tengo que confirmar- y el galpón lo seguimos
alquilando hasta que compramos un galpón propio y seguimos con toda la
matricería y la ampliamos, ideamos nuevos modelos y se siguió la producción.
Toy Museum: Y el nombre, entonces no tenés idea de donde
viene ¿no?
Bruno: La verdad que no tengo idea, lo que sí, ni bien compramos,
sé que seguimos con los registros de patente de la marca y a medida que íbamos
trabajando iban surgiendo nombres, hasta hay anécdotas, por ejemplo, una marca
de cacao brasilera tenía el mismo nombre que nosotros y había un estudio
jurídico que la protegía en Buenos Aires, ellos siempre nos iba comentando que
iban surgiendo empresas con el mismo nombre. Pero nunca supimos el origen de la
marca.
Desde el año en que se
compró se siguió la producción, aumentó bastante la producción en esos años,
desde el '85 en adelante se puso acá en Buenos Aires una distribuidora que
nucleaba todo el centro del país y después había toda una distribución interna
con camionetas que viajaban al interior. Se viajaba desde el norte de las
provincias, desde Catamarca hasta el sur en Chubut. Había dos o tres camionetas
que hacían ese recorrido. Además había una matricería en Buenos Aires, todos
los modelos que se le iban ocurriendo a la gente de la empresa un matricero
trataba de llevarlos a la práctica y de hacerlos autitos de colección.
Toy Museum: ¿Siempre tuvieron el mismo tamaño?
Bruno: Si, siempre tuvieron ese tamaño y siempre tuvieron esa
forma, nunca se trató de quitarle los detalles que tenían ni ampliarlos. Se
buscó trabajar en la matricería con la misma materia prima. Lo que sí
cambiamos, esto es un dato de color, es el tema de la suspensión, mejorando el
producto. Antes, los hacíamos de Samac enteros, el material del que se hacía tanto
el chasis como la carrocería, y nosotros lo que hicimos para mejorar la
suspensión, cambiamos la parte del chasis y la hicimos de plástico. Esto fue un
adelanto porque el auto resistía más el golpe de los chicos, fue una cosa
inicialmente planteada desde los clientes y nosotros la tomamos. También por el
tema de la producción, al tener dos líneas de montaje de plástico era más
rápido hacerlos así que en Samac.
La base de los autitos
es de plástico, así rebota mejor. Con el Samac el problema es que no rebotaban
y se partían al medio porque no tenían elasticidad. El cambio tiene que ver
también con la posibilidad de aumentar considerablemente la producción, porque
teníamos dos máquinas de inyección de Samac y cuatro de plástico.
Las ventanillas, lo
alerones, las ruedas y las bases se hacían en las máquinas de inyección de
plástico.
Bruno: No, las había azul, verde y ámbar. Teníamos cuatro modelos de camioncitos. Dos de carga y descarga, uno de YPF que era todo una cisterna y un modelo que le poníamos todos cañitos pegados. Y también había una casilla rodante completa. Todos tenían su porque en la realidad que se estaba viviendo en aquel entonces.
Toy Museum: También tenían pistas...
Bruno: Sí, genéricamente venía el autito armado. Hay una pista que
la hacíamos en la misma fábrica y que son como baguetas donde el autito se
encarrila y vos lo tirás, también hay un lupping para que el autito de una
vuelta con el impulso que le da el chico, y aparte de los autitos había un
álbum de figuritas que los chicos tenían que llenar. En la solapa de cada uno
de los autitos venía el número con el modelo del que estabas comprando,
entonces, en la fábrica y en todas las promociones que hacíamos una vez al año
en la costa atlántica, entregábamos los álbumes y a medida que los ibas
completando ibas teniendo premios.
Toy Museum: Nos llegó la información de que regalaban vuelos
en avioneta, ¿fue así?
Bruno: Sí, efectivamente había vuelos, también había becas de estudio desde secundario hasta terciario, entonces uno podía ingresar al Liceo o a la escuela secundaria...
Toy Museum: ¿En cualquier lugar del país?
Bruno: Claro, la fábrica te becaba dependiendo de dónde eras. Cómo te comenté antes que la actividad principal de mi papá era la aeronáutica, también teníamos becas para que los chicos hicieran el curso de pilotos. Había un montón de premios que a medida que ibas completando el álbum te los dábamos desde la fábrica. Lo importante de todo esto es que no había figuritas difíciles. Porque vos elegías el modelo y completabas el álbum, ya sea con la cajita o con el Blister, en las dos formas tenías posibilidad de sacar la solapa. En la cajita venía punteada como en las cajas de remedios y vos lo sacabas y lo pegabas en un álbum. El modelo que a vos te faltaba ibas y lo pedías en un quiosco, y siempre había de todos los modelos, así que era muy fácil completar el álbum. Tengo recuerdos de gente que iba a buscar un gorro, que era el primer premio que podías obtener con tan sólo cinco autitos, hasta chicos que se les entregaba la beca de estudio. Era bastante completo en el tema premios, y lo más importante era que se mantenía, no era una promoción, es decir que desde que se ideó ese sistema se mantuvo.
Toy Museum: ¿Vos sabés cómo surgió esto?
Bruno: Salió de la cabeza de mi papá. Cómo, no sé, porque yo tenía
cinco años...
Toy Museum: No claro, te pregunto porque realmente es muy
extraño, que se regale una beca de estudio, es una idea genial.
Bruno: La verdad que sí.
Toy Museum: Y además es una apuesta grande al país, a los
pibes, a su futuro.
Bruno: Sí, por supuesto, además, a medida que se iba dando todo el
desarrollo que terminó con la industria nacional, se iba abriendo la
importación, comenzábamos a tener más problemas para traer maquinaria de
afuera, iba aumentando el precio de la materia prima, todas esas cosas, se
fueron viendo esos cambios, y se fue achicando la producción, y empezamos a
sacar esquelas en las mismas cajitas de los autos que decían “¡Compre
Argentino, Ud. se beneficia!”, que trataban de inducir a la gente que siguiera
comprando objetos producidos acá en la Argentina. Todo eso hace que te des
cuenta de que quienes tenían la fabrica en ese momento, ya sea la gente de la
gerencia o mi papá que era el dueño, tenían una idea de proyección nacional
bastante importante.
Toy Museum: ¿ Sabés cuantos modelos había antes de que
ustedes tomen la fábrica?
Bruno: Son desde el # 8 al 40 que llegamos a hacer, nosotros de
todo eso hicimos 7 u 8 modelos. El Ford, la Ferrari...
Toy Museum: ¿del 1 al 8 no se sabe?
Bruno: Empieza directamente desde el 8, la verdad que no se, así
como no se sabe porqué el nombre Muky, tampoco se sabe por qué empezó desde el
número 8.
Pero sí el tema es que
era bastante costoso hacer la matricería. Cada matriz se sacaba en un año, o
dos, de perfeccionamiento y trabajo. Tal es así que teníamos un hombre cuya
actividad exclusiva era hacer los modelos, y en los 6 –7 años que la fábrica
anduvo bien, sacabamos un modelo por año. Es muy costoso llevar adelante una
matricería y tener personal especializado y únicamente para esa función, eso
hacía que saliera un modelo por año. Ya te digo, salió el Escarabajo, la
Ferrari, el Ford 40, una cupé del '30 y otros modelos más.
Toy Museum: El tamaño y la forma de las piezas de tu papá me
parecieron muy parecidos a los HotWheels. De hecho yo no los distingo salvo que
los dé vuelta y los mire desde abajo. ¿Tienen alguna relación?
Bruno: No, por lo que yo sé por los modelos anteriores, no había
copias sino que eran ideados por el dueño de la fábrica. Ahora, que haya habido
alguna relación indirecta, que él los haya copiado, puede ser, el tema es que
todas esas marcas que son de afuera, con las nacionales hay toda una
competencia, no en el mal sentido de la palabra, hay un cuidado importante con
el tema de las patentes. Si vos hacés un auto y lo registrás, es muy difícil
que te copien el mismo modelo. Pasó una vez con Buby, que sacó el Ford Sierra y
una fábrica se lo quiso copiar y no pudo.
Es más difícil que dos
marcas nacionales se copien que lo hagan de una de afuera, pero igualmente al
registrarlo...
Toy Museum: Bueno igualmente ustedes no tuvieron nada que
ver, en todo caso habría que preguntarle a De Conti si lo copió o no...
Bruno: Si, exactamente. Aparte se sacaba de la realidad, por
ejemplo el Escarabajo era un auto mundialmente conocido, no habría problemas en
copiarlo, sí hay problemas con el tema de la matricería.
Toy Museum: Es como la fórmula secreta ¿no?
Bruno: Claro, tener los planos, etcétera. Pero eso siempre se
cuidaba mucho y como la mayoría de los autos se copiaban de la realidad, no
había problema. El tema era llevarlo a la práctica, lograr hacer la matriz del
auto que estaba en la realidad.
Toy Museum: ¿Trabajaban con gente de acá, quienes hacían la
matricería eran personas formadas en alguna universidad nacional que se fueron
a trabajar con ustedes, o los formaban ustedes?
Bruno: Los matriceros eran dos y estaban trabajando en la
matricería de acá de Buenos Aires, en San Andrés, eran conocidos de mi papá, y
todo lo que hace a la producción de la fábrica eran todos de Gualeguay. Adentro
de la fábrica llegó a haber 45 personas trabajando a full, y cien casas de
familia donde se hacía todo lo que era calcomanías sacar el reborde de los
autitos y cosas por el estilo... había un movimiento importante.
Además de eso estaba la
distribución en San Andrés, al lado de la matricería, y ahí también había
bastante gente. Además de eso lo que te conté arriba de la gente que distribuía
por todo el país, había un distribuidor en Mar del Plata, uno acá en Buenos
Aires, y también trabajábamos con La Marca Distribuidora –no sé si seguirá
existiendo- que se encargaban de distribuir en Buenos Aires. Y después la
fábrica se encargaba de enviar afuera.
Toy Museum: ¿Enviaban a los países limítrofes solamente o a
todos lados?.
Bruno: Hubo envíos a Uruguay y por medio de las Ferias hubo envíos
a España. No recuerdo bien si era por medio de la Cámara Argentina del Juguete,
pero sé que hubieron bastantes envíos a España. Es más, también había muchos
coleccionistas que llamaban y enviaban cartas, y se les enviaba el modelo que
pedían.
Toy Museum: ¿De cualquier parte del mundo?
Bruno: De los lugares más inhóspitos, de Holanda, Alemania, pedían
el modelo 14 que les faltaba y que no lo podían conseguir...Yo tengo muchas de
esas cartas guardadas.
Toy Museum: Y uno se pregunta de dónde habrían conseguido
todos los otros, ¿verdad?
Bruno: Claro, la verdad es que trae lindos recuerdos. Pero claro, la mayor parte de la producción se vendía acá, en Argentina, y tenía salida afuera por medio de la Cámara, de algún representante en el interior del país que tenía otros contactos, etc. El 99% era para producir y vender acá en la Argentina.
Toy Museum: ¿Los autitos eran pintados a mano?
Bruno: No, había unas cintas de pintura electroestática que
trabajan a 1000 voltios, con un horno de secado que tiene unos
Esto es un pantallazo
para que veas que en la fábrica se hacía desde la matricería, la idea, hasta
este trabajo de detalle que te cuento ahora.
Toy Museum: El otro día estaba mirando el libro de Buby y
veía que ellos tuvieron distintas cajas y ruedas de los autos. ¿Las de Muky
fueron siempre igual?
Bruno: Si, siempre fueron de plástico negro y siempre la llanta
fue impresa, y la impresión de un cromado que hacía parecer que fuera una
llanta. Lo que sí se hizo en un momento antes de que cerrara la fábrica, fue
otro tipo de matricería que se intentó meter en el mercado pero no tuvo mucho
éxito. Era un auto de plástico con ruedas “patonas”, los autos eran del mismo
tamaño, pero las ruedas eran muy grandes. Esos se hicieron enteramente de
plástico y eran de colores vivos, venían en todo lo que fuera fosforescente.
Pero además de ese invento siempre se trató de conservar el mismo modelo, el
mismo tamaño, tanto en las ruedas como en la carrocería y el chasis. Era muy
tradicional la fábrica Muky si se quiere en ese aspecto.
Toy Museum: Sobre el packagin, vos me decías que tenían
cajitas y blister...
Bruno: Sí, exactamente. El producto a la venta era cajita y
blister. Hubo un blister triple también que ese lo fabricaban y lo hacían
cuando la fábrica no era nuestra. La firma que lo hacía, la de Libio Conti, se
llamaba Súperveloz, y la nuestra es Induguay. Cuando compramos la fábrica había
mucho embalaje con blister triple, los autitos venían tres, uno arriba del
otro. Seguimos produciendo y terminamos el ciclo del blister triple. Y ahí
empezamos a hacer la nuestra que era una cajita individual que tenía un visor,
y también un blister, del cual hasta hacíamos el plástico. Todo lo hacíamos
ahí. Lo único que mandábamos a hacer acá a Buenos Aires era la cajita porque no
teníamos impresora. Todo lo que era armado lo hacíamos en Gualeguay.
Toy Museum: Es interesante, porque la cajita la usaban para
hacer propaganda “Compre Argentino” y además el tema de las figuritas, con lo
que se puede decir que unían las pasiones argentinas, las figuritas y los
autitos.
Bruno: Si, hasta tenemos el privilegio mi hermano y yo de estar en
la foto que iba detrás de las cajitas, teníamos un auto de carrera, también
aviones para promocionar los autitos, y se entregaban gratuitamente vuelos de
bautismo, unos boletos que eran una foto con toda la imagen de la producción de
la fabrica de autitos desde el inicio de la producción hasta la pieza
terminada, era en papel foto, que decía “Vení a volar con nosotros”. La misma
camioneta de Muky te acercaba al aeroclub y hacías toda la vuelta por Mar del
Plata, Miramar o por donde estuviera la promoción.
Además de eso, todo el
tema de la venta de los autitos se hacía en diferentes partes, desde la Rural
en Buenos Aires, hasta una muestra importante que hay también en Mar del Plata,
todo evento importante donde hubiera posibilidad de armar un stand se iba.
Toy Museum: Respecto a los autitos, los hacían de diferentes
colores...
Bruno: Sí, sí. Los blancos son los que más se gastan con el
tiempo, se empiezan a poner amarillos.
Toy Museum: Por lo que me comentaste recién, la publicidad
de la empresa era muy grande
Bruno: Enorme, teníamos merchandising desde reglas, camisetas,
biromes...
Toy Museum: ¿Los modelos se le ocurrían a cualquiera de los
que trabajaba en la fábrica?
Bruno: Sí, pero especialmente a los de matricería, ellos tenían
siempre la última palabra, porque el tema es llevar a la matriz un auto que
está en la realidad. Entonces, por ahí te puede gustar mucho un auto pero no
lográs hacer una matriz de eso, sacarle los planos y demás.
Toy Museum: ¿y las matrices cómo eran, cómo las hacían, como
una artesanía y después lo pasaban a más grande?
Bruno: Sí, creo que era así. En Gualeguay tenemos los primeros
moldes y son todos hechos de goma, de madera, -no tengo idea bien cómo era el
proceso, pero tengo moldes de cómo diferentes pasos- otro en cobre y después en
samac. En cuanto a la maquinaria son importante las pulidoras y con la que se
hacen los moldes.
Toy Museum: Sobre lo que me contabas hace un rato de las
cartas de coleccionistas que te llegaban, ¿a ustedes cómo les caía eso?
Bruno: Los tipos pedían las cosas con una delicadeza y un cuidado
terrible, donde primero se presentaban, contaban su situación, pedían el modelo
que necesitaban... y lo que tratábamos de hacer era cumplir con esa gente que
estaba tan interesada, a nosotros no nos costaba nada y queríamos que estén
satisfechos.
Toy Museum: ¿Se les ocurrió alguna vez sacar una línea de
colección especialmente para coleccionistas?
Bruno: Especialmente para coleccionistas no. Nosotros teníamos –nosotros digo yo que cuando se tomaban estas decisiones yo estaba jugando con los autitos- la proyección de aumentar la producción con algún pequeño cambio en el autito pero siempre apuntando a un público muy masivo. No querían llegar tanto al coleccionista riguroso, sí a una persona que coleccionara autitos de la Argentina, pero no al coleccionista perfeccionista que implicaría darle un detalle que sería por fuera de la línea de producción, para que lo considere una pieza única.
Toy Museum: Se nota que apuntaban a la masividad en el tema
de las becas que me contabas antes.
Bruno: Lo que sí se pensó en una época, y empezamos a ver la
posibilidad, era hacer una serie de autitos –100, 200- de oro; y distribuirlos
en todo el país sin hacer alusión alguna a que había autitos de oro circulando
por el país. Se pensó, se ideó, se mezcló el material con el samac, y cuando lo
empezamos a inyectar no respondieron bien las máquinas para poder hacerlo. Y
por eso no se hizo. Pero la idea de hacerse era que luego de repartidos se
sacara una solicitada en el diario diciendo que en el país andaban dando vuelta
autitos de oro. Y esa iba a ser la edición limitada de los autitos Muky.
Toy Museum: ¿No tienen prototipos de estos autitos?
Bruno: No, iba a ser la misma matricería pero como la amalgama no
funcionó no los pudimos hacer. Es casi seguro que esto no funcionó producto de
la inexperiencia. Si hubiéramos consultado con un orfebre nos hubiera dicho qué
productos usar y listo.
Todo esto pasó en esa
fábrica, desde el cambio de la base de los autitos para la mejor suspensión
hasta esta idea de los autitos de oro. Tenían pensado hacer una buena campaña
publicitaria para que la gente comprara más y buscara su autito de oro. Y
después seguramente terminaría en manos de un coleccionista esa pieza. Era una
manera de incentivar también la compra, de llamar la atención.
Toy Museum: ¿Uds. cerraron con el menemismo?
Bruno: Nosotros cerramos en el año '91, la debacle empezó en el
'90, después de la apertura indiscriminada de la importación, que acabó por
supuesto con la producción nacional. Alcanzamos a cerrar en el '91 después de
haber despedido a todos los empleados e indemnizarlos. Eso también costó su
dinero y se tuvo que sacar plata de otros lados. En eso tuvimos el privilegio
de cerrar “tranquilos” la fábrica y de esa manera impedir vender la fábrica o
sus retazos o maquinaria para pagarle a los empleados. Por eso es que podemos hoy
en día conservar la maquinaria.
Toy Museum: Nosotros todavía no encontramos en el ámbito del
juguete ningún productor que haya logrado sobrepasar la década del '90.
Bruno: Creo que lo que pasó fue que era materialmente imposible
competir. Fijate que un autito de estos de los nuestros, tiene de costo $1.- ,
a lo que se le tiene que sumar la ganancia. Pero diez autitos chinos tenían
como precio de mercado $1. Esa es la diferencia, aunque haya diferencia de
calidad, el mercado argentino no podía decir, “compren autitos de producción
nacional que son de mejor calidad”, porque de hecho el precio es importante
también.
Fue salvaje la
situación, había devastación por parte de la importación y ahora estamos
sufriendo las consecuencias.
Toy Museum: ¿Les quedaron muchos autitos de aquella época?
Bruno: Nosotros todavía seguimos vendiendo parte de la producción
de aquella época. Especialmente al Museo de Fangio, la Cupecita '30 y el Ford
'40, por ejemplo, porque nosotros todavía mantenemos ciertos contactos les
acercamos algunas cajas de los autos que tenemos armados, que todavía quedan
bastantes. Porque la fábrica hacía varios modelos por mes.
Toy Museum: ¿Te acordás cuánto producían por mes?
Bruno: Más o menos, el pico de producción llegó a ser algo de 50 o
60.000 autitos por mes. Fue importante.
Toy Museum: Es muchísimo, y de hecho, como me contabas
antes, ustedes proveían a todo el país con las camionetas...
Bruno: Claro, ellas dependían de la empresa y tenía un viajante
que llevaba el producto. Además trabajábamos con encomienda, y en Buenos Aires,
por las dimensiones de la capital, trabajábamos con una distribuidora, La
Marca. Pero se trataba de centralizar todo en la fábrica.
La Marca Distribuidora,
estaba encargada de distribuir todos los productos nacionales en materia de
juguetes y ellos nos acompañaban en las campañas de promoción grandes. Nuestro
fuerte en eso era Mar del Plata en el verano. Íbamos todas los veranos y
llevábamos casillas, autos de carrera, avión, era un gran circo que montábamos
en la ciudad y que era muy bien recibido por la gente y los chicos. Teníamos
distintos tipos de productos de promoción, desde llaveros, remeras, tazas, y un
montón de cosas. Se sentía el nombre entre la gente, así conocida como Buby,
Galgo. La importancia que tuvo la producción nacional en ese momento histórico
fue increíble, hoy eso no se da en el ámbito del juguete. Todavía hoy tomo mi
café con leche en las tazas Muky.
Toy Museum: ¿Y de donde salen esas tazas?
Bruno: Lo que pasa es que el galpón que compra mi viejo para
instalar la fábrica una vez adquirida, antiguamente era una fábrica de
cerámica, de tejas, loza, todo cerámica. Cuando se compra se compra a galpón
cerrado, en un remate. Mi papá fue, no tenía mucha idea, creemos que levantó la
mano para rascarse la cabeza y así fue. De hecho teníamos el 2% de la plata
para pagar el galpón... Compra el galpón y el día que lo vamos a abrir vemos en
el piso del galpón todas las tazas tiradas, bandejas y todo lo que es vajilla,
y había cantidades industriales. Ahí surgió la idea de enlozarlas y ponerles
las imágenes de los autitos.
Allá en la fábrica,
tenemos una colección de la mayoría de los autos que se hacían en el país,
también de los Bugatti, en una de los paredes de la oficina, hay toda una pared
de vidrio y adentro están todos los autos, los Buby, los Muky, los Galgo, los
Gorgo, y hay un montón de autitos que fueron recopilados de distintos lugares y
puestos ahí. Siempre que va gente nos pregunta si los hacíamos todos nosotros,
y yo pienso. ¡Ojalá!
Toy Museum: Muchas gracias por todo.
Bruno: Gracias a ustedes por el trabajo.
Toy Museum: Hasta pronto.
4- Según forista no se trató de un plagio
Un aficionado, de
nombres Juan Carlos, publicó los siguientes conceptos en multiescalaargentina.activoforo.com:
“Creo necesaria esta
introducción para tratar de explicar algunos puntos importantes en la cuestión
de los autitos MUKY. Hay alguien que escribió: ¿Mac Laren SuperVeloz Made in
Brasil? Hubo una época en que muchas empresas comenzaban a radicarse en Brasil
y el fabricante de MUKY no fue la excepción, fabrico en Brasil y en Argentina
casi al mismo tiempo, desconozco como se las arreglaba para traer las piezas
elaboradas y terminar su manufactura en Gualeguay, tengo entendido que BUBY
hizo o quiso hacer algo similar”.
“Esto sucedió cuando la
razón social era ESDECO, y se llegaba a esta situación simplemente por
cuestiones de costo, ¿qué hacer?, ¿cerrar e irse a Brasil?, seguir manteniendo
la fuente de trabajo de muchas familias o hacer algo que se puede catalogar de
contrabando? En Gualeguay no había muchas opciones de trabajo como no fuera el
campo y además los empleados. Creo que en su totalidad trabajaban en sus casas
fuera del horario de fábrica, era el plantel efectivo multiplicado por no menos
de tres. O sea que trabajaba la familia e incluso amigos y se pagaba por tanto,
y era un dinero nada despreciable para el lugar y la época”.
“Y como ya dije en una nota anterior, (no en este foro) los chinos no copiaron a MUKY, tampoco MUKY copio fielmente a otros, se tomo un modelo y se hicieron modificaciones para simplificar la construcción de las matrices y para que no fuera un calco del original”.
“El Ford 41 no fue una
copia, este modelo se hizo a partir de un original realizado totalmente a mano
en masilla plástica por un modelista, a partir de ese original se desarrollo
toda la matriceria con métodos un poco mas avanzados de los que ya comente. Si
hay otro modelo similar y no fue realizado como este entonces si se puede decir
que copiaron a MUKY”.
“Con respecto a esto
solo puedo decir lo realizado en la época de INDUGUAY, desde el año
“A lo que le agrego; no
se si quien hizo los MUKY antes de 1984 era ladrón, de aquí hasta el final
puedo asegurar que no, como también puedo decir que la idea si bien era ganar
dinero, también era poder fabricar grandes cantidades con la mejor calidad
posible, (el proyecto era agregarle detalles de interior, que se sabia era una
gran falencia, pero había que replantear los modelos y hacer experiencia para
llegar a esto) y a bajo costo, justamente para que fuera accesible para
cualquier bolsillo”.
“Este fue el objetivo
principal de INDUGUAY, desde el comienzo, allá por mediados del ´84, se
fabricaban casi artesanalmente y en dos años se producían mas de 60.000
unidades por mes, la mitad de lo que se tenia proyectado que de haber podido
aguantar la situación económica que se vivió por esa época seguramente se
llegaba”.
“La empresa contaba con
taller de matricería propia, matrices propias, (compradas la mayor parte, no
robadas, y otras realizadas por terceros además de las desarrolladas y
fabricadas en su propio establecimiento donde se contaba con maquinaria y mano
de obra especializada, como así también la maquinaria para producción, los
operarios mas la gente que trabajaba fuera de la empresa, mas de 60 domicilios
abocados a tareas manuales que era imposible realizar en fabrica, también
contaba con su propia distribuidora para comercializar el producto y de esta
forma reducir la intermediación para bajar costos”.
“Respecto al principio
de este post quiero decir que hoy se tarda dos meses en hacer una matricería de
mayor calidad y precisión que las de aquella época y con un costo mas bajo a
pesar de las maquinas y herramientas mas caras, se gana en tiempo y el tiempo
es plata”.
Juan Carlos manifiesta por
último: “Espero que estos comentarios sirvan para aclarar o disipar dudas, no
para generar polémicas, cosa que no es mi intención, simplemente por haber
estado muy cerca de quien fue el dueño y el motor de INDUGUAY quiero por este
medio hacerles llegar mis conocimientos de gran parte de la historia de esta
empresa y un poco de los autitos MUKY”.

























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