A 60 años de la caída al río de un camión de Pitón
Sucedió en 1966, en
Puerto Ruiz. Un camión de la emblemática Empresa Pitón cayó al agua y
permaneció sumergido durante diez días. El rescate movilizó al pueblo y quedó
registrado en una serie de fotografías que hoy forman parte de la memoria viva
local.
Las aguas del río Gualeguay, a la altura de Puerto Ruiz, han sido testigos de innumerables historias de pescadores, poetas y barcos. Sin embargo, el año 1966 sumó a la crónica local un episodio tan insólito como espectacular, de esos que se transmiten de generación en generación en las mesas familiares y que hoy, gracias al rescate de un archivo fotográfico, vuelve a la superficie.
El protagonista mecánico de esta historia fue un imponente camión Mack, un verdadero gigante de gran porte para la época. El vehículo pertenecía a la ya por entonces reconocida "Empresa Pitón", un apellido fuertemente ligado al desarrollo del transporte y la infraestructura en la región.
Por causas que el tiempo o la leyenda fluvial prefieren matizar, el pesado camión terminó perdiendo el terreno firme y cayó directamente a las profundidades del río. Lejos de ser una maniobra rápida de remoción, el Mack permaneció completamente sumergido en el lecho del Gualeguay durante diez largos días, transformándose temporalmente en parte del paisaje subacuático de Puerto Ruiz y en el centro de todas las conversaciones del paraje.
Postales del rescate
Las imágenes de aquel suceso, atesoradas por Alicia Pitón, capturan la magnitud del desafío que significó devolver el camión a tierra firme. "Este camión era de mi padre, Pedro, y de sus hermanos, José y Dante", evoca Alicia al recordar la odisea que movilizó no solo a la empresa, sino a colaboradores y curiosos.
Una de las fotografías
más emblemáticas del archivo familiar inmortaliza el momento exacto del alivio,
una vez que el titán de metal fue rescatado de las aguas. En ella se puede ver
a los protagonistas de la hazaña posando frente a la máquina recuperada: los
señores Dujovne y Legna, junto a los hermanos José y Dante Pitón, acompañados por
el entonces menor José L. Pitón, con termo y mate, testigo directo de una tarde inolvidable.
A seis décadas de aquel
"chapuzón" que alteró la calma portuaria, la historia del camión
sumergido de los hermanos Pitón emerge nuevamente no solo como una anécdota
pintoresca, sino como un testimonio del esfuerzo, la templanza y el trabajo de
los hombres que, contra viento, marea y río, construyeron la historia diaria de
nuestro sur entrerriano.



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