Almuerzo a la criolla para celebrar el cumpleaños del jefe policial
Nuestro simpático y distinguido Gefe de Policía, siguiendo su costumbre tradicional, ha querido celebrar ayer (31 de mayo de 1889) su cuadrajésimo cuarto cumpleaños con una fiesta hermosa y placentera, llena de encantos y atractivos por su misma sencillez é íntima expansion.
«Las Delicias» es el poético nombre dado por nuestro Gefe á una chacra de su propiedad, situada en el extremo Este la ciudad, y por cierto, el nombre se halla perfectamente en armonía con el lugar de que se trata, por las bellezas y primores que ofrece aquel lindo y pintoresco panorama.
El parage no podía ser mas adecuado para entregarse á los placeres que trae en pos de sí un almuerzo á la criolla, al aire libre, rodeado siempre de atractivos y episodios amenos.
No hubo targetas, ni invitaciones especiales: pero los amigos íntimos del Sr Gianello se encargaron de propalar la grata nueva del almuerzo, que en breve circuló con la velocidad del relámpago.
Como aquí todos somos amigos del Sr. Gianello, todo el mundo como es natural se dió por invitado, y quiso aprovechar tan bella oportunidad para manifestar sus simpatías á nuestro Gefe, y echar de paso una cana al aire, entregándose á los placeres luculianos.
En doscientas personas se calcula la concurrencia que ayer acudió á «Las Delicias,» dispuestas á devorar como Heliogábalos la inmensa coleccion de provisiones, de que se habia hecho acopio con toda prodigalidad y largueza.
La caminata á «Las Delicias,» los aires puros del campo, y los juegos y ejercicios á que préviamente se lanzaron los comensales, abrió su apetito de una manera feroz; no eran las 11, y ya algunos no podian resistir la comezon interna del estómago, que pedia á gritos reparacion para rinforzar las extenuadas energías; por eso se les veía peregrinar con sus restos lánguidos y sus caritas enjutas en derredor de los fiambres, de las lenguas conservadas, de los salchichones, de los pasteles, de los pavos gurdos y rellenos, del tradicional asado con cuero, y de otras etcéteras de igual peso y calibre.
Felizmente, las impaciencias no tuvieron tiempo de asumir las formas de una sublevacion, porque momentos despues de la hora señalada, se dió la señal del combate, y aquí es donde te quiero ver, escopeta!
Dos mesas largas como noche de invierno, viéronse pobladas inmediatamente por aquella jovial y distinguida muchedumbre que se abalanzó jadeante sobre los manjares, como el halcon se lanza sobre la inerme presa.
Los platos íban y venian con rapidez asombrosa; no se daba paz á la mano, ni reposo á la mandíbula batiente; volaban como por encanto aquellos platonazos de tiernos y apetitosos manjares, y corria de mano en mano y de vaso en vaso el cordillera, el coustó, el jeréz etc.
Argus, que es hombre ducho en estas materias, y que tratándose de cuestiones luculianas sabe muy bien donde le aprieta el zapato, se recostó á buena parte; al lado de las familias de Gianello, Mugica, Tullier, Coudannes, Taborda etc.; con el pretexto de hacer los honores á las damas y á las niñas, se desbandó del grupo, procediendo por cuerda separada; mordió opíparamente, dedicándose con especialidad á cortejar uno de los pavos gurdos á que antes hicimos referencia.
Satisfechos los estómagos, algunos de los cuales se asemejaba al tonel sin fondo de las Danaides, la alegria y la expansion reflejáronse en los semblantes, y el chiste, la agudeza epigramática, el aticismo y el diálogo espiritual y chispeante, empezaron á hacer roncha en la muchedumbre bulliciosa y juguetona.
Por fin tocó su turno al champagne, y con él á los toas y á los spiches.
Hablaron los doctores Erausquin y Crespo (Desiderio) y los señores Manuel D. Alvarez, digno Comisario de la 2.ª Seccion de campaña, el Director de la Escuela Graduada de Varones don Gregorio Villanueva y el Sargento Mayor don Nicanor Pico.
Sus discursos conmovieron á la concurrencia, y emocionaron tan profundamente al señor Gianello, que le hicieron verter alguna lágrima furtiva; En párrafos elocuentes, y con el acento de la verdad sincera, se hizo allí justicia al recto y honorable funcionario que se halla al frente de la administracion departamental, describiendo los doctores Erausquin y Crespo con vívos arranques oratorios las relevantes prendas personales que adornan á nuestro digno y respetado Gefe de Policía.
La voz elocuente de los oradores simbolizaba el mensage que la opinion pública del Departamento lleva á su Gefe en el fausto đia de su cumpleaños; es el homenage de gratitud y de cariño que los pueblos deben á los funcionarios probos y honrados que ajustan su conducta y sus procedimientos á los preceptos de la ley, de la justicia y de la moralidad administrativa.
Visiblemente emocionado levantóse el Sr. Gianello, y con frase conmovedora y tocante, que reflejaba la tierna agitacion de su espíritu, agradeció efusivamente al pueblo allí reunido, y en el cual se encontraban representadas todas las clases y condiciones sociales, las vivas manifestaciones de adhesion y cariño de que le hacian objeto sus amigos, abundando en ideas y sentimientos nobles y patrióticos, y agregando que como funcionario público estará siempre al lado de la justicia, dentro de la órbita que le imponen las leyes, y dispuesto á propender con todas sus fuerzas al bienestar y grandeza de este Departamento.
Estas bellas palabras causaron la mas grata impresion en la concurrencia, y entre los acordes de la Banda de Música, que acudió tambien á amenizar el acto, se aclamó y vivió frenéticamente el nombre del honorable Gefe del Departamento de Gualeguay.
Momentos despues la concurrencia se estendió por aquellos pintorescos lugares, dedicándose á diversiones y juegos recreativos.
A las tres de la tarde, los comensales regresaban á la ciudad haciendo los más bellos y risueños comentarios de tan hermosa fiesta, y con el alma llena de gratas emociones y dulces recuerdos.
Espectador. (Diario La Discusión, 1889).

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