Gualeguay y el choque definitivo: El día que Punta del Monte cambió la historia de Entre Ríos
El 6 de marzo de 1871, los campos gualeyos fueron testigos de una acción relámpago que desarmó el último aliento de la rebelión de López Jordán. Un repaso por los detalles del parte militar que marcó el destino del Litoral.
Hay jornadas en las que el destino de un país entero se decide en un puñado de hectáreas. El lunes 6 de marzo de 1871 fue una de ellas. Bajo el sol del litoral, las inmediaciones de Gualeguay —una zona sumamente estratégica de la provincia de Entre Ríos— se convirtieron en el escenario de un enfrentamiento que quedó grabado en las crónicas militares como el Combate de la Punta del Monte. Allí, las lanzas y los sables chocaron en defensa de una causa que se resistía a morir.
Una provincia desangrada por la guerra civil
Para comprender la enorme
tensión que se vivía en la región, es necesario remontarse a 1870. Tras el
trágico asesinato del general Justo José de Urquiza, el caudillo Ricardo López
Jordán se había alzado en armas contra el gobierno nacional liderado por
Domingo Faustino Sarmiento, desatando una cruenta guerra civil que desangró el
Litoral durante años.
El episodio en Gualeguay se produjo apenas unas semanas después de la dura derrota de López Jordán en la célebre Batalla de Ñaembé. Mientras los restos de la rebelión intentaban desesperadamente reorganizarse en suelo entrerriano, la caballería jordanista todavía resistía con tenacidad en distintos departamentos. Fue en ese tenso escenario donde los caminos de la historia condujeron al norte gualeyo.
El combate en la Punta del Monte fue uno de los últimos estertores de la resistencia federal antes de que el orden nacional se impusiera definitivamente en las provincias.
El factor sorpresa:
Álvarez contra Leiva
Según quedó asentado en
el parte oficial del Coronel Donato Álvarez —publicado en la Memoria del
Ministerio de Guerra y Marina de 1871—, Punta del Monte no fue una batalla
formal con dos ejércitos desplegados frente a frente, sino una acción
sorpresiva y fulminante de caballería.
Aquel 6 de marzo, la columna nacional al mando del experimentado Álvarez logró sorprender por completo el campamento de la división jordanista, la cual estaba liderada por el coronel Eustaquio Leiva y compuesta por un número de entre 800 y 900 hombres.
De acuerdo con los informes militares de la época, el impacto del ataque inicial provocó la rápida desorganización de los hombres de Leiva. Lo que siguió fue una feroz persecución de varias leguas al galope que terminó por dispersar y desbaratar completamente a las fuerzas rebeldes. Esta contundente victoria nacional frustró de inmediato cualquier intento de concentración jordanista, acelerando la desintegración de la resistencia en todo el departamento de Gualeguay y empujando a López Jordán hacia el exilio.
De los campos de Entre Ríos a las calles de Buenos Aires
El Combate de la Punta
del Monte no solo marcó el ocaso de las grandes guerras civiles en nuestra
provincia; también impulsó las carreras de quienes sobrevivieron a su fuego y
que hoy forman parte de la iconografía histórica argentina, tal como lo evoca
la ilustración de la imagen.
El Coronel Donato Álvarez, consagrado tras su victoria en Gualeguay, continuó una destacada trayectoria en las armas. Poco tiempo después de este combate, se destacaría como uno de los principales jefes militares en la frontera, una huella tan profunda que hoy en día es recordado por millones de argentinos a través de una importante avenida en la Ciudad de Buenos Aires.
A más de un siglo y medio de aquella jornada, los campos de Gualeguay custodian en silencio el recuerdo de una acción relámpago. El sitio exacto donde se apagó el suspiro del viejo federalismo jordanista y donde la Argentina comenzó a delinear, a la fuerza, su mapa definitivo.

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