El ingeniero noruego que retrató la intimidad de las estancias de Gualeguay en 1917
Llegó de Escandinavia para diseñar canales y vías ferreas, pero terminó capturando el alma de la vida rural entrerriana. Un repaso por la fascinante historia de Trygve Foosnes, el técnico que inmortalizó los secretos de la estancia “El Albardón”.
La historia de la Argentina moderna se construyó con el esfuerzo de miles de inmigrantes, pero pocos lograron retratarla con la agudeza y sensibilidad de Trygve Foosnes. Hacia 1917, la vida cotidiana en las estancias de nuestra provincia quedó inmortalizada para siempre gracias a la lente de este excepcional ingeniero civil noruego, quien supo combinar la precisión de su profesión técnica con un ojo artístico verdaderamente único.
Entre planos de mensura y
placas fotográficas
Nacido en Beitstad, Noruega, en 1887, Foosnes se graduó en 1910 en la prestigiosa Tekniske Læreanstalt de Trondhjem, una de las instituciones técnicas más importantes de su país natal. Al año siguiente, en 1911, desembarcó en la Argentina para recorrer diversos puntos estratégicos y sumarse al desarrollo de la infraestructura nacional.
Su camino lo trajo directo a nuestra región: entre 1914 y 1918, Foosnes estuvo radicado en la estancia “El Albardón”, en Gualeguay. Allí, mientras desarrollaba complejos proyectos de mensura y desagüe para los campos locales, aprovechaba sus momentos libres para documentar su entorno con una cámara de origen alemán.
Una mirada a la intimidad
rural: Tres damas inspeccionan una vasija mientras un caballero —con postura de
capataz o mayordomo— posa para la cámara de Foosnes en una propiedad
entrerriana hacia 1917.
Un legado recuperado para
la historia nacional
Foosnes no fue un habitante más de paso por el Litoral. Su nivel profesional lo llevó a colaborar estrechamente con figuras clave de la época, como el ingeniero Gunnar Lange y el influyente Pedro Christóphersen, posicionándose en la vanguardia del desarrollo del país.
A lo largo de su carrera, su trayectoria abarcó desde la ingeniería hidráulica en ferrocarriles (recorriendo destinos desde Mendoza hasta Buenos Aires) hasta su retiro en la Standard Oil Company. Además de su paso por Gualeguay, dejó huellas imborrables en la fotografía documental, como una serie de 50 imágenes del Frigorífico Wilson en Valentín Alsina (capturadas a partir de 1918), consideradas hoy pilares fundamentales para el estudio de la arquitectura industrial argentina.
Amor definitivo por la
Argentina
El vínculo del ingeniero con el país se selló de manera definitiva en 1924, cuando se casó con la argentina María Zulema Durruty. Foosnes eligió quedarse para siempre en esta tierra, y hoy sus restos descansan en el Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.
El rescate del ayer: El valioso legado fotográfico de Trygve Foosnes se conserva y difunde en la actualidad gracias al resguardo de la Colección Mariano Caviglia y la generosa donación de Sergio Coutada. Es, en definitiva, una ventana de lujo que nos permite asomarnos a la intimidad de una época que sentó las bases de la Argentina moderna.
A más de un siglo de
aquellas tomas en "El Albardón", las imágenes de Foosnes siguen
vivas, recordándonos que la historia de Gualeguay también se escribió a través
de la mirada curiosa de un ingeniero que llegó del frío norte europeo para
enamorarse de nuestra luz rioplatense.
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