El "Mencho" Medina Bello: El rugido del gol que nació en Gualeguay


De atajar en la tercera división local a levantar la Copa América junto a los grandes del fútbol mundial. Un repaso por la trayectoria de Ramón Ismael Medina Bello, el delantero que conquistó corazones a fuerza de potencia, carisma y un amor incondicional por la pelota.

Hay futbolistas que juegan con el manual de táctica bajo el brazo, y hay otros que juegan con el corazón en la mano. Ramón Ismael Medina Bello —el eterno e inconfundible "Mencho"— pertenece a esa raza de delanteros indomables que dejaron una huella imborrable en el césped y en las tribunas. Nacido un 29 de abril de 1966 en Gualeguay, Entre Ríos, su carrera es el reflejo perfecto del potrero: sacrificio, versatilidad y una potencia que hacía temblar a los defensores rivales.

Un arranque entre los tres palos y el salto a Avellaneda

El romance del Mencho con el fútbol comenzó en 1979 en el Club Atlético Urquiza de Gualeguay. Lo curioso de sus inicios radica en su increíble polifuncionalidad: mientras en la cuarta división se destacaba como un centrodelantero movedizo, en la tercera división ¡se ponía los guantes para ser el arquero del equipo!

Su destino, sin embargo, estaba en el área rival. Tras debutar en la primera división local en 1983, su nombre empezó a sonar con fuerza fuera de la provincia. Dos años más tarde, en 1985, armó las valijas tras ser comprado por Racing Club de Avellaneda, donde rápidamente se ganó el respeto del fútbol grande a base de goles y entrega.

La gloria con la Banda Roja y la Selección Nacional

En 1989, Medina Bello dio un paso fundamental en su carrera al ser transferido a River Plate. En el club de Núñez vivió sus años de mayor esplendor, convirtiéndose en una pieza clave del ataque millonario hasta 1993.

Ese rendimiento superlativo le abrió las puertas de la Selección Argentina dirigida por Alfio Basile. Con la camiseta albiceleste, el Mencho tocó el cielo con las manos al consagrarse campeón de América en dos oportunidades consecutivas: Copa América 1991, en Chile, y la Copa América 1993 en Ecuador (la última gran gloria argentina antes de la sequía de casi tres décadas).

Su gran nivel lo llevó a formar parte del plantel nacional que disputó la Copa Mundial de Fútbol de 1994 en los Estados Unidos, compartiendo vestuario con leyendas de la talla de Diego Maradona y Gabriel Batistuta.

El "Mencho" fue un verdadero amuleto y baluarte de la última gran época dorada de la Selección Argentina en los años 90.

El trotamundos que siempre volvió a casa

Tras un exitoso paso por el fútbol internacional jugando para el Yokohama Marinos de Japón, regresó a River Plate en 1996 para sumar más títulos a su palmarés. Aunque anunció su retiro inicial en 1999 vistiendo la camiseta de Talleres de Córdoba, el bichito del fútbol pudo más: dos años después regresó sorpresivamente para defender los colores de Sportivo Dock Sud en el ascenso, y en 2005 despuntó el vicio en Juventud Unida de Gualeguaychú.

El retiro definitivo, no obstante, tenía que ser especial. En febrero de 2015, el Mencho firmó con Centro Bancario de su querida Gualeguay por una razón que va más allá del deporte: darse el lujo de jugar sus últimos minutos oficiales junto a su hijo Mauricio, cerrando el círculo perfecto de su historia con la pelota.

Pizarrón y potrero en Entre Ríos

El fútbol no se deja tan fácilmente, y Medina Bello decidió volcar toda su experiencia desde el banco de suplentes. Tras iniciar su carrera como director técnico en 2010 al frente de Berazategui, el ídolo regresó a sus pagos para dirigir, en dupla con Omar Gauna, a "La Academia" Asociación Deportiva en General Galarza.

Años después de sus grandes hazañas en los estadios más imponentes del mundo, el "Mencho" sigue demostrando que, no importa cuán lejos te lleven los goles, el verdadero triunfo es nunca olvidarse del lugar de donde saliste.

Comments

Popular posts from this blog

Tu cuerpo no envejece, se “seca”. Técnica de 5 segundos para rehidratar tus tendones

Cinco cosas sobre ti que nunca debes contar a nadie