El Mercado de Abasto: el corazón comercial que acompañó el crecimiento de Gualeguay


La historia de un edificio emblemático nacido en 1883 para abastecer a una ciudad en expansión.

A medida que Gualeguay avanzaba hacia la modernidad durante las últimas décadas del siglo XIX, sus autoridades comenzaron a proyectar obras que respondieran a las necesidades de una población en constante crecimiento. Entre ellas, una de las más importantes fue la construcción de un Mercado de Abasto, un espacio destinado a concentrar la actividad comercial vinculada a la provisión de alimentos y productos de consumo diario.

El 3 de agosto de 1883, la Municipalidad de Gualeguay aprobó el llamado a licitación pública para la construcción de un mercado que permitiera ordenar y fortalecer el abastecimiento de la ciudad. La iniciativa fue considerada de "conveniencia pública" y quedó plasmada en un acuerdo municipal que establecía las condiciones técnicas, económicas y administrativas que debían cumplir los interesados en ejecutar la obra.

El futuro mercado se levantaría sobre un terreno ubicado en calle Sarmiento —actuales Segundo Gianello, entre Federación e Hipólito Yrigoyen—, en una propiedad donada al Estado municipal por el vecino portugués Joaquín Bentos Álvarez, uno de los personajes destacados de la comunidad gualeya de la época.

La licitación despertó el interés de varios constructores. Finalmente se recibieron tres propuestas y la elegida fue la presentada por el empresario italiano Egidio Ruggieri, quien asumió el desafío de levantar una de las obras públicas más significativas del período.

El proyecto contemplaba un amplio edificio que dispondría de 136 puestos comerciales, cinco galpones destinados a depósitos y diversas dependencias complementarias. La magnitud de la obra revela la importancia que el municipio otorgaba al abastecimiento urbano y al desarrollo económico local.

Las bases establecidas por la Municipalidad eran precisas. El edificio debía ocupar media manzana, utilizar materiales de calidad sometidos a inspección municipal y concluirse en el plazo máximo de un año. Incluso se fijaron multas para eventuales demoras, una muestra del interés de las autoridades por concretar rápidamente una infraestructura considerada esencial para la comunidad.

Durante décadas, el Mercado de Abasto se convirtió en uno de los centros neurálgicos de la vida económica de Gualeguay. Productores, comerciantes y vecinos convergían diariamente en sus instalaciones, transformándolo en un espacio de intercambio comercial y también de encuentro social.

Con el paso del tiempo, el crecimiento de la ciudad y las nuevas exigencias funcionales hicieron necesaria una profunda transformación. Hacia la década de 1950, el antiguo edificio fue demolido y reconstruido casi en su totalidad, dando origen a la estructura que hoy forma parte del paisaje urbano y que muchos gualeyos aún recuerdan como el tradicional Mercado Modelo.

Un sitio ligado a la historia sanitaria de la ciudad

La manzana donde se emplazó el mercado guarda además otro capítulo fundamental de la historia local. Sobre las calles Alfredo Palacios y Federación se encontraba la residencia de la familia Bentos Álvarez-Ceballos, inmueble que tuvo una función trascendental para la comunidad.

Allí funcionó el primer hospital de Gualeguay, creado en 1879 por iniciativa de la Sociedad Damas de Beneficencia, una institución integrada por mujeres que desarrollaron una intensa labor filantrópica y asistencial en la ciudad. El establecimiento permaneció en ese lugar hasta 1904, año en que fue trasladado a su sede definitiva.

De esta manera, una misma manzana reunió dos instituciones fundamentales para el desarrollo de Gualeguay: el primer hospital público y el principal mercado de abastecimiento, reflejando el esfuerzo de una comunidad que, a fines del siglo XIX, apostaba simultáneamente al progreso económico y al bienestar social.

Hoy, más de ciento cuarenta años después de aquella licitación municipal de 1883, la historia del Mercado de Abasto continúa siendo un testimonio del crecimiento urbano de Gualeguay y del espíritu emprendedor de quienes imaginaron una ciudad preparada para el futuro.




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