Solidaridad tras las rejas: la histórica cruzada por los presos de Gualeguay
![]() |
| Foto ilustrativa. |
Tras dos de reclamos por mejoras en las condiciones de detención a fines del siglo XIX, las instituciones intermedias locales dieron una respuesta ejemplar de empatía y asistencia humanitaria.
La historia de las comunidades no solo se escribe a través de las grandes gestas políticas o económicas, sino también mediante los pequeños gestos cotidianos que revelan su calidad humana. Desde hacía algunos lustros, se venía solicitando insistentemente a las autoridades de Gualeguay de fines del siglo XIX un mejoramiento sustancial en las condiciones de vida de los presidiarios locales. Ante la falta de respuestas oficiales inmediatas, fue a través del compromiso de las instituciones intermedias de donde surgió la ayuda fundamental, uniendo sus esfuerzos la Sociedad de Beneficencia y la Unión Pía de San Antonio.
A través de las crónicas recuperadas del periódico El Debate, específicamente en su edición del 20 de junio de 1903, es posible reconstruir las dos caras de una misma moneda: por un lado, el prolijo inventario de las donaciones recolectadas por las comisiones directivas de ambas entidades y, por el otro, la conmovedora carta de agradecimiento que los propios reclusos hicieron pública, dejando una huella indeleble sobre las necesidades esenciales y los valores de la época.
La movilización de una comunidad: la colecta de junio
La gran campaña benéfica estuvo destinada a
un sector profundamente postergado de la población: los internos de la Cárcel
Pública local. El objetivo era aliviar las duras condiciones de los denominados
"presos criminales y policiales" mediante la entrega directa de ropa,
calzado y dinero en efectivo, la cual se concretó el día 15 de junio de 1903.
El registro de contribuyentes, difundido por la prensa local con absoluta transparencia, demuestra cómo la causa interpeló a todos los estratos sociales e institucionales, logrando recaudar la considerable suma de $136 pesos en efectivo, además de una cuantiosa cantidad de indumentaria de abrigo.
El aporte de los vecinos
Entre los donantes particulares se destacaron figuras de la Iglesia, comerciantes y vecinas de renombre: Monseñor de La Lastra lideró la nómina en efectivo con un aporte de $10 pesos. Firmas comerciales y sociedades como Solanas, Novas, Pocas y Cía., junto a Carbone y Badaracco, sumaron $10 pesos cada una. Familias tradicionales como los Crespo, los Roig, los Lazo, los Parachú y los Raggio, entre muchos otros, aportaron sumas que oscilaban entre los 50 centavos y los 5 pesos, demostrando que toda ayuda sumaba para la causa común. Incluso instituciones de salud, como la Farmacia Bordatto, dijeron presente con su contribución económica de $1 peso. En total se recaudaron 136 pesos.
La respuesta del comercio local
El comercio textil de Gualeguay fue el pilar
fundamental para mitigar las necesidades de abrigo de los internos. Las tiendas
más importantes de la ciudad abrieron sus inventarios con generosidad:
La Tienda «Don Juan» aportó 3 pantalones y 3 blusas.
La Tienda «El Progreso» proveyó una docena de camisas y otra de medias.
El establecimiento «Las Tres Banderas» donó 4 camisetas.
La firma Mendiburu, Surraco y Cía. colaboró con otra docena de camisas, mientras que vecinos particulares como Juan Piaggio, Juan Longhi, Filomena de Repetto, Micaela de Morán y Manuel Piaggio entregaron trajes completos, sacos de paño, calzoncillos y alpargatas.
El calzado estuvo cubierto gracias a la donación de Admirabile de Pezutti, quien entregó 4 pares de botines y 3 pares de zapatillas.
La «Manifestación de gratitud» desde el fondo del infortunio
La respuesta de los beneficiarios no se hizo
esperar. El 16 de junio de 1903, apenas un día después de recibir la ayuda, un
interno llamado Benigno Villarruel tomó la pluma y redactó una carta abierta en
representación de todos sus «compañeros de infortunio». El texto, enviado
directamente desde las celdas de la Cárcel Pública, es un fiel reflejo de la
sensibilidad y el impacto real que tuvo la campaña dentro del penal.
«Nos dirigimos por medio de estas líneas al pueblo de Gualeguay para manifestarle nuestra más profunda gratitud, expresándole nuestros agradecimientos sinceros a todas las damas y señoritas y Sociedad de Beneficencia, como a los distinguidos caballeros que tan generosamente se prestan para aliviar nuestra desgracia, cubriendo nuestra desnudez, proporcionándonos ropa, dinero y otros regalos que no merecemos, sino a título de prójimos desgraciados».
La misiva de los reclusos no omitió el apoyo espiritual, dedicando un párrafo especial de agradecimiento al obispo y a sus dignos subalternos eclesiásticos, cuyas «palabras consoladoras y consejos» afirmaban haber dejado una marca profunda en sus corazones arrepentidos.
El escrito concluía con un emotivo deseo de felicidad y bendiciones para toda la sociedad de Gualeguay, destacando su carácter humanitario frente a quienes, según sus propias palabras, «gimen en la desgracia».
Un espejo del pasado
A más de un siglo de distancia, este episodio
rescatado de las páginas de El Debate nos invita a reflexionar sobre la
solidaridad comunitaria de los pioneros de Gualeguay. En una época donde los
sistemas asistenciales del Estado eran muy limitados y las demandas de décadas
anteriores no hallaban eco oficial, la sociedad civil asumió un rol activo
frente al dolor de sus semejantes. Aquella entrega de abrigos y monedas en el
invierno de 1903 no fue un simple acto de caridad burocrática; fue un puente de
humanidad tendido hacia el interior de la prisión, recordándoles a aquellos
hombres que, a pesar de sus errores, seguían siendo considerados prójimos por
el pueblo que los rodeaba.
Ficha Documental Histórica
Fuente original: Secciones «Donación a los
presos» y «Manifestación de gratitud», publicadas en el diario El Debate,
Gualeguay, Entre Ríos, en su edición del 20 de junio de 1903 (hechos del 15 y
16 de junio).
Entidades organizadoras: Comisión Directiva de la Sociedad de Beneficencia y Unión Pía de San Antonio unidas.
Portavoz de los internos: Benigno Villarruel.

Comments
Post a Comment