El refugio del viajero en el Gualeguay de antaño: el Hotel de "La Amistad"
Un viaje al corazón de la calle San Antonio, donde la buena mesa, los dormitorios ventilados y la conexión directa con las mensajerías provinciales definían la hospitalidad de la época. El artículo fue publicado por el periódico local El Entre Ríos, en 1880.
Hubo un tiempo en que llegar a Gualeguay significaba sacudirse el polvo del camino tras largas jornadas a caballo o en galera. En ese mapa de distancias enormes, la esquina elegida para hospedarse decidía la suerte del viajero. Para quienes buscaban el mejor equilibrio entre comodidad, buena mesa y ubicación estratégica, el cartel del Hotel de "La Amistad", propiedad de Francisco Coudannes y Compañía, era un faro indiscutible en la calle San Antonio.
Promocionado en la prensa local como un establecimiento "sin rival en esta ciudad", el hotel basaba su prestigio en tres pilares fundamentales que hacían al deleite de los forasteros: la comida, el descanso y el precio.
Abundancia en la mesa y sábanas limpias
En una época donde los comedores de hotel funcionaban como centros de reunión social y tertulia, "La Amistad" se destacaba por ofrecer "comedores espaciosos con comida abundante y bien preparada". El menú casero y el trato directo de sus propios dueños garantizaban ese calor de hogar tan buscado por quienes estaban lejos de casa.
Pero el verdadero lujo del siglo XIX radicaba en los detalles más sencillos: la higiene y el aire fresco. El anuncio ponía especial énfasis en sus "hermosos y ventilados dormitorios con aseadas camas", una garantía de salud y confort en épocas donde las fiebres y el hacinamiento eran preocupaciones corrientes de los viajeros. Todo esto se ofrecía bajo la promesa de la "baratura", asegurando tener "los precios mas acomodados que en ningun otro de la misma localidad".
La puerta de entrada a la provincia: el hotel y las mensajerías
Quizás la mayor ventaja competitiva del Hotel de "La Amistad" —y que lo convertía en un sitio sumamente estratégico— era su vecindad inmediata con el transporte de la época:
"Al lado se encuentra la Agencia de mensagerias y carruages que hacen el servicio en toda la Provincia la cual es una verdadera ventaja para los S. s pasajeros."
Hospedarse allí significaba estar a un paso de asegurar el boleto para la próxima combinación hacia el interior entrerriano, coordinar el traslado de equipajes y estar al tanto de las últimas novedades de los caminos directamente desde la ventana del dormitorio.
Hoy, la vieja calle San Antonio guarda el recuerdo de aquel trajinar de carruajes, el tintineo de los cubiertos en el comedor espacioso de Coudannes y el espíritu de un Gualeguay que crecía al ritmo de la hospitalidad y el reencuentro.

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