Plaza Constitución

Tipología: plaza parquizada.

Ubicación: calles San Antonio, Gregorio Morán, Monte Caseros y 1º de Mayo.

Año de creación: 1783.

Autor del diseño: Agr. Don Pedro de Olmos, bajo órdenes de Don Tomás de Rocamora (1).

Remodelaciones: numerosas.

Estatua de la Constitución. Escultor: sin información.

Año de emplazamiento: sin información.

RESEÑA HISTÓRICA

En este sitio, Tomás de Rocamora dio comienzo su trabajo fundacional, el 20 de enero de 1783. El terreno estaba cubierto por un espeso monte, y no fue tarea fácil despejarlo.

El plano confeccionado por el fundador –de acuerdo a las pautas castellanas– tiene por centro la cuadrícula que asignó a la Plaza de Armas. Una recova debía ser construida en su perímetro (no existe testimonio alguno que la misma se haya realizado). El 19 de marzo, después de oír misa, Rocamora inició el reparto de los solares entre los pioneros. En torno a la Plaza se levantarían la iglesia, la casa del Cura, el Cabildo, la Cárcel y la casa del Comandante (2).

Al año siguiente, el párroco Fernando A. de Quiroga y Taboada –enemistado con Rocamora– describió la villa, al efectuar una denuncia, y no omitió contar que los tigres se paseaban por su plaza (3).

Pocas mejoras se le hicieron hasta mediados del siglo XIX. Durante los años de la Independencia, fue testigo de los hechos dramáticos ocurridos con motivo de las andanzas de las tropas realistas por la zona.

Cuando el Gral. Justo José de Urquiza se pronuncia contra Rosas, el 1º de mayo de 1851, el pueblo de Gualeguay adhirió de inmediato. Fue decidida así la construcción de una columna en la Plaza; la que se levantó en pocos días. El Gral. Urquiza, gratificado con esta iniciativa, obsequió una de las copas de su Palacio San José, para que fuese colocada en su cima (4).

Durante la intendencia de Jacinto González Calderón –1875 a 1876– se rectificaron, arreglaron y arbolaron las calles que circundan a la Plaza Constitución. Al terminar la década fue instalada una calesita (5).

En 1880 son abiertas sus calles transversales y un año más tarde, los presos se encargaron de excavar un pozo de balde al sureste de la columna; su objeto era lograr un mejor cuidado de los árboles y jardines que la embellecían (6). Existe una fotografía de la época que la muestra cercada con un alambrado perimetral, para evitar el pastoreo de los equinos (7).

Cuando el Ministro de la Nación Emilio Civit estuvo en Gualeguay, en 1904, se sorprendió al ver a la Plaza rodeada con alambre de púa (8). Pero sus jardines eran motivo de elogios. Por ese tiempo Juan Olivera era el responsable de su cuidado y mantenimiento (9). 

En septiembre de 1909 son construidos en ella los primeros veredones de mosaicos (10). 

Con motivo de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, a poco estuvo la Plaza Constitución de albergar el monumento ecuestre del Libertador –levantado finalmente en la Plaza que lleva su nombre–. Para entonces ya estaba colocada en el ápice de la columna la figura que ostenta en nuestros días, en reemplazo de la "copa del Gral. Urquiza", la que fue finalmente emplazada en el sector oeste del predio (11). 

El Intendente Juan Carbone (1918-1919) mandó a que se delinearan hermosos jardines en la manzana que queda justo frente a la iglesia San Antonio y en el sector sudeste del paseo. Solicitó especies vegetales a la Dirección de Paseos Públicos de la Capital Federal. Para eso contó con la colaboración del Dr. Telémaco Susini, quien hizo importantes gestiones. Finalmente llegó un vagón completo de diversas variedades, las que fueron distribuidas por el Botánico de los Jardines Públicos de Buenos Aires, Sr. Ángel Monti, auxiliado por el Sr. Malespina (12).

En octubre de 1919 es aprobada la construcción del "kiosco" para albergar a la Banda en las tardes de retreta (13). Perduraría conocida como la "rotonda de la Banda". Actuaron allí las Bandas Populares, la del 3 de Caballería y otras, en su visita a nuestra ciudad.

La mayoría de los actos trascendentes de Gualeguay se han desarrollado en este lugar. Las efemérides patrias, los actos políticos, cívicos, militares e incluso religiosos, congregaron en la Plaza a la ciudadanía (14).

El 9 de julio de 1938 quedó inaugurado el magnífico mástil, homenaje del pueblo de Gualeguay al Creador de la Bandera. El 26 de mayo de 1940 se descubrió el busto del Gral. Justo José de Urquiza (reproducción exacta de la obra del escultor italiano Renzo Baldi, para el monumento de la Capital Federal) (15).

En los últimos años, se emplazaron otros bustos, en homenaje a Francisco Ramírez (13-03-1973), Mariano Moreno (23-09-1978), Juan Bautista Ambrosetti (22-08-1986), Eva Perón (17-10-1984), cuyo nombre tuvo la Plaza un corto tiempo, y Leandro N. Alem (16-12-1990). Tiene además monumentos evocativos de la Independencia (9-07-1977), del Bicentenario de la Fundación de Gualeguay, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú (19-03-1983), del Minuán (3-12-1983), antiguo poblador de la región, y el reloj solar, testimonio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (11-09-1992). Los viejos vecinos recuerdan con nostalgia la llamada "vuelta del perro" cuando, entretenidos por los acordes de la banda, recorrían una y otra vez los senderos de la Plaza en busca de la niña de sus sueños.

COMENTARIO URBANÍSTICO

Es esta una plaza de añosa arboleda, con numerosas especies vegetales y cuidados senderos. Producto de los afanes de numerosas generaciones, conserva aún especies exóticas incorporadas en antiguas plantaciones. Sus bancos permiten el descanso de quienes buscan un lugar tranquilo en su interior, pues en ella se puede permanecer ajeno al tránsito de las calles adyacentes.

La Plaza tiene numerosos monumentos y obras de interés, entre los que se destacan desde el punto de vista artístico: la estatua de la Constitución cuyo comentario se desarrolla más abajo en párrafo aparte; el monumento a Urquiza: una cabeza de setenta y cinco centímetros de altura de bronce patinado; el monumento a Manuel Belgrano: un mástil de quince metros de altura, erigido por suscripción popular; "La Independencia", obra de Líbero Badii, el renombrado escultor vanguardista no figurativo, en la cual multitud de elementos parecen haberse desprendido con violencia de una forma cerrada primitiva; el "Quiosco" para la banda de Música, de diseño academicista de influencia francesa, que curiosamente está orientado al revés (el lugar para el director de la orquesta está ubicado por el lado de atrás con respecto a la explanada central); el monumento conmemorativo de los Doscientos Años de la Fundación de Gualeguay, que tiene tres columnas que se unen en lo alto, que representan las tres ciudades fundadas por Rocamora (Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay), y está decorado con tres bajorrelieves con representaciones de las actividades en que más se ha destacado cada ciudad; el reloj de sol emplazado por la A.P.D.H. que significa, como un texto en el mismo indica, que el paso del tiempo descubre la verdad; otros cuya descripción excede los alcances de este libro (16). Este lugar es el sitio público más antiguo de Gualeguay y se remonta a la época colonial. 

ESTATUA DE LA CONSTITUCIÓN

Los antiguos pobladores de Gualeguay contaban sólo con estas cuatro manzanas desmontadas, las que hoy constituyen la plaza, y el trazado borroso de algunas calles. Eso y el puñado de ranchos desparramados por los alrededores, entre el monte.

Habían sufrido los desplantes y arbitrariedades de las autoridades porteñas por muchos años. Cuando Urquiza se pronuncia contra esas autoridades, enarbolando la bandera del federalismo del interior, los vecinos, espontáneamente, deciden unirse a la causa. También deciden construir un símbolo de ese sentimiento viril que conmovía su sangre. Es así como nace la idea de hacer una columna en el centro de este espacio desbastado, llano y propio; versión civilizada del menhir prehistórico; imagen a la que acuden los pueblos cuando se toca su fibra más honda: la de la libertad; símbolo de poder y de vida. De inmediato piden la venia del General, que reconocen como líder, para realizar la obra (17).

Urquiza, agradecido, envió una copa de mármol de Carrara para coronar la columna. En esta época estaba construyendo su residencia de campo, el Palacio San José, en la cual otras copas similares adornan la avenida de entrada. La copa fue colocada en 1859.

No imaginó el General que las dimensiones de la columna serían tan generosas. Es por eso que la copa resultó pequeña para la altura de la misma. Para los habitantes de la plaza, el claro sentido estético les indicaba que era necesario mejorar el símbolo. Por ello, tiempo después, colocaron una espléndida representación de la Constitución–fruto de aquel pronunciamiento– para completar más bellamente el testimonio de aquellos hechos.

El conjunto, tal como se nos presenta hoy día, es muy armónico en sus proporciones. El piso de la plaza ha sido abovedado en la totalidad de su extensión, presentando su parte más elevada justamente en el centro, donde se halla el monumento. Éste tiene un basamento con forma de prisma cuadrangular que se apoya sobre tres escalones, las aristas están conformadas por pilastras ochavadas que le dan un sentido de giro a la obra. En cada una de sus caras este pedestal tiene sendas placas con las siguientes inscripciones: "El pueblo de Gualeguay al General Urquiza". "Libertad". "Constitución". "1º de mayo de 1851". Las pilastras terminan en unas ménsulas invertidas que le confieren un movimiento ascendente. Sobre este pedestal una basa simple sostiene un fuste barroco, coronado por una placa cuadrada que sustenta la estatua. La placa tiene en el centro de cada uno de sus lados un ensanchamiento con una estrella de ocho puntas. 

La figura que remata este conjunto apoya en su pierna derecha el Escudo Argentino, su brazo izquierdo levanta la mano mostrando un trozo de cadena (18). La otra, con un cortafrío, acaba de cortar esa cadena cuyo otro extremo cuelga de una pilastra. Sobre la pilastra un prisma, a modo de yunque, en el cual todavía apoya su brazo derecho. La figura acaba de girar hacia la izquierda para mostrar la libertad que la organización otorga a los pueblos. Sobre su cabeza tiene una diadema con una estrella de cinco puntas sobre la frente. Avanza con gesto seguro y ecuánime. 

Si bien ha roto las cadenas, la figura no tiene el gorro frigio con que tradicionalmente se representa a la simple y pura libertad sino una estrella de cinco puntas, símbolo de libertad pero con connotaciones más propias de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando ya se habían desarrollado diversas teorías sobre la organización del Estado. El Escudo Argentino apoyado en su pierna habla de un país determinado, al cual La Constitución libra de las ataduras de cualquier tirano. El prisma que oficia de yunque tiene una forma compleja de definir y que se puede suponer representativa de la situación anterior a la Organización Nacional. De esta escultura hoy presente en el centro de la plaza fundacional de Gualeguay no tenemos ni el nombre del autor, ni la fecha en que fue colocada; son pedazos de nuestra historia, no son los únicos, que se han perdido lamentablemente.

Numerosas placas, sobre la base de la columna, dan fe del afecto que el pueblo todo ha sentido por este testimonio del pasado (19). La copa que otrora se hallara sobre el monumento, se encuentra hoy en esta misma Plaza, en la esquina de la calle Rocamora, frente al templo parroquial, sobre una base de amplias dimensiones y tiene una placa que dice: "Obsequio del Capitán General don Justo José de Urquiza al Pueblo de Gualeguay".

NOTAS

1- Humberto P Vico, "Historia de Gualeguay", 1ª Parte, p. 39.

2- César B. Pérez Colman, "Historia de Entre Ríos", Tomo II, pp. 134 a 136.

3- Ídem... pp. 440-441.

4- El 8 de mayo de 1851 una comitiva se traslada hacia el Palacio San José y obtiene la aprobación del Gobernador Gral. Urquiza para el proyecto. Éste les responde con una nota (fechada el 22) en la que agradece los términos patrióticos con los que Gualeguay le honraba. Diario El Debate, 13-04-1953. Sancionada la Constitución en 1853, la Plaza es destinada a conmemorar la magna obra del Gral. Urquiza y es conocida a partir de entonces como "Constitución".

5- Diario "El Debate", 24-03-1953. Pronto, paraísos corpulentos y frondosos rodeaban el paseo. Diez años después Mariano Segovia coloca nuevas calesitas.

6- Humberto P. Vico, Obra citada, 1ª Parte, pp. 216-217.

7- Reproducida en el periódico "El Portavoz", mayo de 1987.

8- Diario "El Debate", 16-07-1904.

9- Ídem... 12-10-1904.

10- Íbidem... 13-09-1909. 11. El tema fue profusamente tratado en la prensa de esos días. Se aseguraba que la columna no era por ese entonces ni histórica ni original. Diario "El Debate", 8-04-1910.

11- Diario "El Debate", 8-04-1910. 13. Ídem... 16-10-1919.

12- Pueden nombrarse, entre las principales figuras que estuvieron en este ámbito, a Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Ramón S. Castillo, Arturo Frondizi, Ricardo Balbín, etc. En 1911 se llevaron a cabo en la Plaza actos multitudinarios en oposición al nombramiento de Domingo E. Giménez como intendente. Aquí se realizaron los primeros mítines obreros. Los festejos centrales por los doscientos años de la fundación de Gualeguay tuvieron por marco a la Plaza Constitución.

13- El acto programado para el día 25, debió suspenderse debido a la lluvia. La reproducción está firmada por los escultores G. Clicchetti y P. Piracina de Roma y por el maestro fundidor: "Fundición H. Campajola, Bs. As."

14- Además de los ya nombrados: el monumento al Minuán, a Mariano Moreno, a Evita, a Leandro Alem, a Francisco Ramírez, a Juan B. Ambrosetti, la Glorieta y la Copa donada a la ciudad por Urquiza. También tiene una Cota de Nivel del Instituto Geográfico Militar delimitada entre cuatro cadenas en el sector sudoeste.

15- Humberto P Vico, Obra citada, p. 142.

16- En las fotos antiguas no está el farol, seguramente agregado posteriormente.

17- En otros tiempos, el conjunto estaba cercado por una verja que en las esquinas tenía cuatro grandes faroles apoyados sobre pilares de mampostería.

Fuente: Espacios Públicos con Historia, una obra de investigación histórica realizada por Nidya Rampoldi, Claudio Marcelo Piaggio, Daniel A. Gabriel y Patricia Miguez Iñarra.

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