Estudio de las decoraciones murales ocultas del Teatro Italia
El objetivo de este trabajo es estudiar las
decoraciones murales de la sala del Teatro Italia. Partiendo de diversas
hipótesis que formulan la existencia de antiguos diseños bajo los sencillos y
despojados recubrimientos modernos que hoy se pueden observar y aplicando
diversas metodologías de procesamiento y análisis de imágenes, pudimos
confirmar dichos indicios. Los resultados nos permitieron desarrollar una
reconstrucción digital virtual de alguno de los posibles momentos
históricos-estéticos. Mediante esta técnica pudimos interpretar el aspecto de
este bien cultural, de manera virtual y anticipada, en vista de una eventual
propuesta de restauración. Cabe señalar que estos estudios forman parte de un
proyecto mayor, todavía en curso, que investiga cinco teatros líricos
argentinos y sus contextos, articulados en torno al eje fluvial del río Paraná.
Ese proyecto, abordado desde diversas dimensiones materiales y simbólicas,
pretende reunir un conjunto de instrumentos analíticos para la preservación,
conservación y restauración de los mismos.
Palabras clave: estarcido con plantillas,
imagen subyacente, teatro italiano, reconstrucción virtual
Introducción
Entre los edificios característicos de las
pequeñas ciudades que crecieron con la transformación de la Argentina en las últimas
décadas del siglo XIX y las primeras del XX, están los teatros. A su modo
representaban la voluntad y la vocación de modernización/europeización tal cual
la imaginaban los grupos dirigentes locales y regionales. Algunos de esos teatros
fueron creados ex nihilo y otros fueron readaptaciones de antiguos salones
dedicados a las actividades de una asociación local. El último es el caso que
aquí tomaremos en consideración: el teatro Italia de la sociedad del mismo nombre
en la ciudad de Gualeguay, en la Provincia de Entre Ríos. El hecho de que el
teatro local existente se incendiase poco antes de las celebraciones del
considerado primer centenario de la Argentina (1910) llevó a la readecuación de
la sala de una Sociedad de Socorros Mutuos, como lugar principal para
presentaciones musicales. El teatro presenta entonces, un interesante desafío
para el estudio de los aspectos formales y materiales de los recubrimientos pictóricos
y decorativos que contienen la historia del teatro y sus transformaciones desde
los orígenes hasta el presente. El momento actual nos habla así del pasado,
pero para descifrarlo es necesario recorrer el camino inverso e ir develando
las sucesivas capas materiales, pero también de algún modo simbólicas, que lo
recubren.
Nuestro objetivo es estudiar parte de las
decoraciones murales, partiendo de la constatación de la existencia de antiguos
diseños ornamentales subyacentes y ocultos bajo los sencillos y despojados
recubrimientos modernos que hoy se ofrecen a la mirada de los visitantes. Nos aproximaremos
a una caracterización material y, en base a los resultados obtenidos en el
curso de la investigación, propondremos un posible modelo de reconstrucción virtual.
Asimismo, cumpliendo con uno de los objetivos del proyecto: relevar,
identificar y relacionar los aspectos materiales de las salas teatrales en
estudio, procuraremos distinguir los recubrimientos pictóricos y decorativos, que
podrían ser considerados con un buen grado de probabilidad, como los
originales.
Desde nuestro primer encuentro con la sala del
teatro Italia, pudimos percibir evidencias de algunos rastros de relieves en la
pared, que por su recorrido hacían presumir la existencia de motivos decorados
subyacentes a la capa de pintura blanca actual. Ese relevamiento preliminar
orientó la investigación hacia diferentes hipótesis:
• una decoración pintada sobre la pared
• un empapelado con un ligero relieve
• un revestimiento de tela adherido sobre el
muro (la menos probable).
Durante el proceso de localización e identificación,
pretendimos apreciar su calidad material, estudiar las formas, el color y la
textura de los diseños.
A partir de la documentación gráfica y estratigráfica obtenida, nos propusimos componer un mapa virtual que posibilitase la visualización e interpretación del contexto ambiental del interior de la Sala Teatro, donde esas decoraciones tuvieran su protagonismo. Estos modelos virtuales, basados en la investigación y documentación recopilada en el archivo de la institución, creemos serán de gran utilidad en el momento de discutir las posibles opciones que permitan planificar futuras actividades de Conservación Restauración del predio.
Orígenes del Teatro
La sala del Teatro Italia fue creada como el
salón teatral y de festividades de la Sociedad Italia de Socorros Mutuos y
Beneficencia, institución que funcionaba desde 1868 en la ciudad entrerriana de
Gualeguay. Esta asociación edificó primero, hacia 1872, el predio que marcó el comienzo
de las actividades societarias de asistencialismo.
Con posterioridad, anexó el terreno donde se
levantaría el edificio teatral (Devoto 2006)[2], destinado a albergar acontecimientos
artísticos, sociales y patrióticos de la colectividad italiana. Como lo indica
el mismo frontis del edificio teatral, en 1902 comenzaron las obras de su
construcción, hechas posible por la recolección de contribuciones de los
asociados desde el año anterior.[Figura1 A].
Inaugurado oficialmente el 11 y 12 de marzo de
1903, la prensa local detalla los actos y las presentaciones musicales que
acompañaron al estreno de la nueva sala que ostentaba la comunidad italiana de
Gualeguay. Destacaron el “verdadero éxito y esplendor” (El Debate 10/10/1903)
de los festejos, [Figura 1 B] que se sucedieron por espacio de todo el día, con
una vasta e inusitada concurrencia que ocupaba el “amplio y hermoso salón
profusamente iluminado” (El Debate 14/10/1903) de la flamante sala de
encuentros.
“El salón-teatro era similar a los de otras
sociedades italianas de socorros mutuos: un escenario elevado al fondo de un salón
rectangular equipado con sillas, que podía albergar tanto representaciones
teatrales como conferencias, asambleas o bailes”. (Bernasconi 2017) [Figura1D].
Desde luego que todo ello era posible porque Gualeguay era por entonces una
ciudad que, gracias a su conexión por medio del que fue el primer ferrocarril
de la provincia, con un activo puerto fluvial sobre el río Paraná, vivía una prosperidad
vinculada a su creciente actividad ganadera, a sus ricas colonias agrícolas y a
la creación de nuevas industrias que elaboraban productos primarios. Notorios aspectos
que hacían de la ciudad desde fines del siglo XIX, un importante centro
económico y cultural, reflejado en la vitalidad del movimiento asociativo ya
que sus habitantes habían constituido, además de la sociedad italiana, la sociedad
española (1879), la francesa (1881), una argentina de socorros mutuos (1884) y
una de fomento educacional (1892) (Bernasconi 2017).
La ciudad contaba ya con un teatro acorde a
sus ambiciones; antes de la construcción de la sala teatral de la Sociedad
Italia, había visto la luz el teatro Nacional -nacido gracias al esfuerzo
solidario y el aporte mediante la compra de acciones por un grupo de sus
habitantes- con una capacidad de 700 plazas, e inaugurado el 28 de marzo de
1891 [Figura
Este sorpresivo acontecimiento modificó buena
parte del destino y de la fisonomía de la sala de reuniones de la Sociedad
Italia. A partir del siniestro, la sala tuvo la oportunidad de ocupar esa
vacancia, transformándose desde ese momento en el Teatro oficial de la entera comunidad
y no sólo de la italiana, lo que le añadió un protagonismo por buena parte del
siglo XX. Esa tradición contribuyó a que, en el año 2015, fuera declarado,
junto al resto del conjunto edilicio, Bien de Interés Histórico Nacional.
Funciones, Transformaciones y Reformas
El grueso de las reformas que reacondicionaron
el funcionamiento para su nuevo e inesperado papel fueron iniciadas en 1910.
Las adaptaciones se enfocaron en la necesidad de aumentar las localidades de
espectadores y la solución consistió en construir una serie de palcos, dos de
avanzada, inexistentes en la actualidad, y otros que abarcarían, todo el
perímetro del salón en modo de emparentarlo a la tipología de los teatros
existentes en tantas ciudades de las provincias argentinas [figura1E]. Existía
un particular interés de los responsables de la sociedad por moderar los costos
involucrados en esas reformas, a fin de no comprometer otras actividades, pero también
existía, muy probablemente, una sensibilidad y un afecto especial por el
antiguo salón, lo que sugería realizar las reformas en el recinto …rispettando
l’estetica dell’attuale ambiente[3]. De esta manera, la readaptación y creación
de los nuevos espacios y sus ornatos deberían imperiosamente estar en
conjunción con los ya existentes.
Gracias a la documentación fotográfica
existente del pasado del teatro[4], que nos permitió hacer comparaciones con el
estado actual, se pudo realizar una primera aproximación a los cambios estéticos
que habían tenido lugar en el recinto. Una primera observación denota que la
sala, entre su nacimiento y la reforma sucedida en 1910, presentaba una planta
única exenta, con tres puertas frontales y seis laterales. Las paredes
interiores aparecían cubiertas con un decorado de diseños repetitivos,
enmarcado por guardas también decoradas. Este acabado se percibía ubicado por encima
de lo que podría ser una moldura o panel colocado a una distancia aproximada de
![]() |
Figura 2.- A: Salón teatral de la Sociedad Italia, Gualeguay. Imagen previa a la reforma de 1910. Se observa la planta única, la decoración mural, y la decoración de los paneles perimetrales a la boca del escenario. B: Frontales y ménsulas decoradas en la línea de palcos, artesonado y decoración mural de la planta alta y pintura lisa en las paredes de la planta baja.
De la descripción al análisis en profundidad. Itinerario de una investigación.
Dibujos, formas y colores conforman los rasgos
que contribuyeron a labrar la identidad de este salón devenido en teatro, la
primera y la posterior a sus transformaciones tempranas. Sin embargo, otros
vestigios formales latentes, convivieron de manera subyacente y oculta, bajo
las numerosas capas de pintura. Repintes que contribuyeron no sólo a ocultar
sino a olvidar por parte de los espectadores y usuarios sucesivos cómo había
sido el recinto en sus épocas de esplendor. A partir de aquellos indicios
fragmentarios se identificaron los motivos subyacentes, mediante el auxilio de
un conjunto de técnicas de adquisición de imágenes y de operaciones de
prospección estratigráficas, catas o cateos, complementarias. Con la idea de
observar y registrar las imágenes de los posibles decorados subyacentes se
empleó la Reflectografía infrarroja. Se utilizó un reflectógrafo infrarrojo
portátil, desarrollado por nosotros en base a un sensor tipo Sony CCD (Charge Couple
Device) con salida analógica[5]. Este equipo trabaja en la Banda denominada NIR
(Rango Infrarrojo Cercano de una longitud de onda de
Optamos por la obtención de imágenes
fotográficas con luz rasante, utilizando una fuente luminosa halógena tangencial,
direccionada con un ángulo entre 5° y 30 ° por encima de la superficie. Con la
ayuda de esta técnica pudimos obtener imágenes que evidenciaron los vestigios de
los diseños ocultos, su textura y la superficie por donde se extendían esas
irregularidades. Los mejores resultados, donde las decoraciones se manifestaron
con total continuidad en su recorrido lineal, se obtuvieron en el sector del
muro del primer piso, por encima del vano de la escalinata que une ambos
niveles. La razón por la que hayan subsistido en aparente buen estado podría
deberse a estar en un lugar poco accesible. Allí pudieron ser cubiertas con
pintura pero no sufrieron las abrasiones, los desgastes o la desaparición como
en otros sectores [Figura 3].
Figura 3.- Detalle en relieve de un fragmento de arabesco que decoraba los muros del Salón teatral de la Sociedad Italia. Fotografía con luz rasante o tangencial.
A fin de estimar la ubicación de las
diferentes capas pictóricas que cubren las paredes y tratar de conocer la gama
cromática aplicada a lo largo del tiempo, comprobando el aspecto y materialidad
de la primera capa de recubrimiento, desarrollamos una serie de diez catas y
estratigrafías en las diferentes zonas de ambas plantas.
Para estudiar los films obtenidos en las
catas, y organizar los valores de color de las distintas capas que se
observaron, utilizamos la técnica espectrofotocolorimétrica, que permite
analizar el valor de color de una mezcla pigmentaria mediante un espectrómetro,
utilizando el modelo cromático CIELab. A los efectos de encontrar el formato y
escala exacta del patrón de diseño más aproximado posible, se efectuaron calcos
sobre las zonas en que las imágenes rasantes habían detectado los rastros de
decoración y que después de practicar la remoción de los repintes quedaran al
descubierto.
Utilizamos Rayos X para examinar la estructura
de tres paneles de madera blanda, pertenecientes al lateral superior izquierdo
del escenario, a la altura del primer piso. Estas tablas que según las
fotografías de época poseían formas pintadas en origen se encontraban desencoladas
y sueltas, razón por la que pudimos trasladarlas a nuestra Universidad a
realizar el estudio respectivo.
Análisis de Resultados
Aplicando las metodologías mencionadas en el
punto anterior, pudimos comprobar que los vestigios del diseño presente en el
muro correspondían a motivos pintados sobre él, tratándose de decoraciones
realizadas con la técnica del estarcido con plantilla.
Esta modalidad de estampado fue casi siempre
la manera más simple y práctica, para reproducir en soportes variados un mismo
motivo de forma repetitiva. Citando a Gombrich:
No podemos saber cómo se hizo el primer
patrón, pero podemos estar seguros de que no fue hecho a partir de la nada.
Flores, plumas, conchas, piedras son de uso universal, pero antes de ser
utilizadas deben ser buscadas, recogidas, seleccionadas y, con frecuencia, también
preparadas. No existe una rígida línea divisoria entre la elección de tales
elementos y su distribución ordenada… hacer, viene antes que comparar… (Gombrich,
1999)
El estarcido[6], sténcil o stampino estuvo muy
en auge, en paralelo con las tendencias estéticas del Neogótico, alcanzando un
máximo de refinamiento en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo
XX. Introducida en Argentina por ingleses, franceses e italianos, esta técnica
fue de uso frecuente en paredes y cielorrasos y servía también como complemento
decorativo de los materiales de revestimiento importados, como mosaicos, molduras,
azulejos, papeles decorados y otros. La reproducción rápida y precisa de los
diseños por medio del estarcido con plantillas, permitía que cualquier artesano
competente pudiera llevarla a cabo, dejando a los más hábiles concentrarse en
el trabajo de trazados o fileteados a mano alzada.
La calidad de la decoración impresa requería de la pericia y exactitud de los moldes, también llamados plantillas, modelos, estampas, pochoirs, patterns o patrones, que podían estar confeccionados en papel, cartón o metales tales como plomo, cobre o cinc, calados o troquelados a fin de generar el diseño correspondiente. Los moldes de papeles resistentes eran los más habituales, de menor costo y fácil fabricación, a diferencia de los metálicos, más duraderos pero difíciles de calar, requiriendo ser trabajados con ácidos, como en las técnicas de huecograbado, tal como los que fueron hallados en la Sociedad Italia (Figura 4).
Figura 4.- Imagen de dos patrones de metal para estarcido pertenecientes al acervo del Museo de la Sociedad Italia de Gualeguay.
Las plantillas de papel
necesitaban para su uso y reutilización ser impregnadas en cera o aceites
secantes, lo que les confería la maleabilidad e impermeabilidad necesaria para
interactuar con cualquier tipo de pintura.
Todo motivo que exigiese el empleo de colores
diferentes debía ser reproducido por medio de varios moldes, uno para cada
color (Cuchy 1908). La pintura a utilizar, tanto fuera de base acuosa con
acabado mate, o provista de aglutinantes oleosos con acabados brillantes o
satinados, requería que la consistencia tuviese la fluidez necesaria, de consistencia
algo más espesa que para la aplicación a pincel.
De esta manera se consiguen contornos más
nítidos sin chorreaduras (Luft 1948). Una decoración más resistente y duradera
-no sería la de nuestro caso- podía también obtenerse aplicando los pigmentos
desleídos en agua de cal sobre un mortero de arena y cal, para integrarse íntimamente
durante la carbonatación, con el enlucido aún fresco. (Mora 1984).
A partir del indicio primero, procuramos
identificar entonces los motivos que desde el interior dejaban rastros de su
presencia y finalmente hallamos parte de él, luego de practicar las catas y
remociones necesarias.
Localizada nuestra inspección en la pared
lateral izquierda de la planta alta de la sala, en posición frontal respecto el
escenario, dejamos al descubierto casi la totalidad de los vestigios, muy
deteriorados, del patrón repetitivo, que sirvió para decorar el muro interior.
Este diseño unitario, que se multiplicaría en forma sucesiva en la superficie mural,
mide aproximadamente 70 x
Los colores observados van desde la tonalidad
ocre amarillo al siena natural, correspondiente al fondo o soporte de pared,
sobre la cual se asientan diseños de tintes azulados verdosos, tierra verde,
tierra sombra natural, blanco y algunas trazas de tierra rojiza que tal vez
podrían pertenecer al motivo original o bien al recubrimiento subsiguiente
posterior. Según la imagen de la cata y la estratigrafía [Figura 5 B y C], se
puede observar desde abajo hacia arriba: la estructura de la argamasa del muro,
donde se aprecia la presencia de una carga inerte de considerable
granulometría, posiblemente arena y un conglomerante, seguramente cal. Podrían
existir dos capas, donde en la superficial, con una carga inerte de partícula
más pequeña, también hubiera presencia de yeso. Por encima, los estratos pictóricos,
una capa de color tipo ocre amarillo o tierra siena natural, presumiblemente el
primer color del muro donde se asentó el diseño estarcido, luego color rojizo oscuro,
rosa amarillento, verde claro, blanco y blanco grisáceo, que correspondería al
color actual. Corresponde señalar que la caracterización de los componentes del
mortero y de la fórmula pigmentaria, formará parte de una próxima
investigación.
Las texturas intervinientes son de sumo
interés ya que además de haber sido el signo conector entre pasado, presente
-subyacente y visible- ostentan una topografía que permaneció en algunos
sectores a pesar de los sucesivos repintes y nos indican algunas de
suscaracterísticas particulares. Los perímetros de la mayoría de los diseños
muestran una acumulación de material, provocada tal vez por la densidad de la
pintura y también por la herramienta y direccionalidad con la que se colocó el
material. Esos rastros corresponderían a una densidad medianamente fluida, y a
un utensilio como un pincel ancho plano, cepillo plano o espátula, utilizados
con un movimiento horizontal.
Figura 5.- A: Imagen del diseño estampado con la técnica del estarcido. B: Imagen de la cata próxima al motivo descubierto. Se observan, desde abajo hacia arriba, las tonalidades de las capas de pintura que lo cubrieron sucesivamente. C: Imagen estratigráfica, obtenida del mismo sector.
También algunas de las texturas muestran una
elaborada y sofisticada participación en la consecución del ornato, pudiendo
ser las responsables de determinados efectos ópticos lumínicos en la percepción
de conjunto. El motivo principal que involucra más formas es una especie de
flor de lis, de textura plana, que se encuentra rodeado por una trama escalonada
que se inscribe en una superficie romboidea, conformando un estarcido en
relieve, aparentemente aplicado en primera instancia. Compuesta de segmentos o
cintas transversales de
Tanto por la morfología como por el juego
lumínico pretendido que describimos con anterioridad, podemos establecer una
similitud del diseño con los conocidos arabescos adamascados. El damasco fue
desde siempre un motivo textil con connotaciones de lujo, usado en tapicería,
revestimientos e indumentaria. Originalmente estas telas se tejieron a mano, a
menudo en seda, lo que contribuía a reflejar mejor la luz y crear profundidad
en los diseños. Desde su aspecto estructural, el damasco es un tejido que
utiliza ligamento compuesto, presenta efectos de brillo y mate, debido al
reflejo de la luz, al emplear ligamentos escalonados que contraponen un efecto
de trama y otro de urdimbre, como el raso o la sarga.
Tratando de asociar el motivo con los de
papeles de pared pintados que circulaban por ese tiempo, encontramos un ejemplar
fechado entre 1850 y 1880, con una decoración y tonalidad algo similar, que
también presenta los trazos horizontales, responsables de insinuar el brillo o
reflejo característico que mencionábamos [Figura 7 A].
En el estudio efectuado con anterioridad en
otro teatro relevado durante el Proyecto, el teatro Rafael de Aguiar en San
Nicolás, Buenos Aires, también se descubrieron vestigios de pinturas
estarcidas. Pero esas decoraciones, ubicadas en los tabiques divisorios de los
palcos bajos, ocultas en la actualidad por repintes, con sus simples y modestas
formas, poco tienen en común con los arabescos observados en el Teatro Italia,
de elaborada y cuidada ejecución [Figura 7 B].
Figura 6.- A: Imagen del estarcido mural original de la sala; algunos trazos fueron reconstruidos a través del calco superpuesto sobre el diseño. B: Dibujo obtenido con calco del patrón repetitivo del diseño estarcido, en base a las medidas reales. C: Detalle del diseño estarcido mural. Se observan las finas franjas o cintas transversales que se disponen en una superficie romboidal y que determinan, según su mayor o menor volumen, las diferentes texturas en alternancia óptica. D: Dibujo que realizamos a partir de los calcos del diseño hallado, coloreado según una de las paletas cromáticas aproximadas a las tonalidades de origen.
Figura 7.- A: Fragmento de papel pintado, fechado entre 1850 y 1880, perteneciente a la colección del Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum. Donación de Thomas Straham & Col, Manufactura. B: Detalle del estarcido hallado en los tabiques divisorios de los palcos bajos de la sala del teatro Rafael de Aguiar de San Nicolás, Buenos Aires.
Estudios
complementarios
Asimismo, estudiamos algunas de las tablas
constitutivas del tablero de madera ubicado en el muro lateral izquierdo de la
boca del escenario [Figura 8 A]. Esta estructura, situada en el centro del muro
superior del lateral izquierdo a la embocadura del escenario, correspondería al
panel decorado que se observa en la fotografía histórica [figura 8 B] y que en
la actualidad, se encontraba pintado de color blanco, como el resto del muro.
Está compuesto por una cantidad indeterminada de tablas de madera de pino Thea
de
Una franja lateral notablemente radio opaca, al igual que ciertos grafismos ondulantes en la zona central, nos señalaba la presencia de algún elemento químico de alta densidad, como tal vez un pigmento a base de Plomo, y nos alentaba a suponer la existencia aún, de las pinturas decorativas subyacentes [Figura 8 D]. Complementamos el estudio con la remoción de las capas superpuestas de los repintes, una superior de pintura blanca de naturaleza acuosa y otra subyacente de color verde claro de naturaleza oleosa, dejando así al descubierto un motivo central de colores variados y unas guardas laterales con base de tonalidad rojiza, posiblemente Minio (tetróxido de Plomo) [Figura 8 E].
Figura 8.- A: Vista actual del muro lateral izquierdo del escenario, se observan los paneles centrales pintados de color blanco, con los cortes o grietas en la madera, que facilitaron la remoción momentánea de las distintas tablas encoladas que lo formaban. B: Fotografía con luz rasante de una de las tablas que pudieron trasladarse para ser estudiadas y restauradas. C: Imágenes radiográficas del panel estudiado. D: Imagen de una de las tablas de madera en proceso de restauración. Se observa la remoción de las capas que recubren el diseño pintado original.
Cuando se finalicen los procedimientos de restauración en los cinco tableros de madera, podremos acceder al diseño pintado y sus materiales constitutivos, casi en su totalidad [Figura 9 A]. Los mismos aparentan estar ejecutados con pintura de aglutinante oleoso y recubierta con un acabado de apariencia semejante a la goma laca. La paleta oscila entre tonalidades de blanco, amarillo, ocre amarillo, rojo carmín oscuro, rojo con blanco, verdes, tierras y mezclas. Se buscará cotejarlo también con uno de los bocetos perteneciente al museo de la Sociedad Italia [Figura 9 B] ya que podría haber sido el modelo que inspiró su realización, así como con otras de las decoraciones sobre madera del mismo teatro [Figura 9 C].
Figura 9.- A: Imagen de un fragmento del tablero decorado, del sector izquierdo de la boca del escenario, durante el proceso de restauración. Se observa parte del panel decorado tras la remoción de las capas de pintura que lo cubrían. B: Imagen de dibujo o boceto realizado aparentemente con pluma y tinta. En el mismo se lee: Schizzo tableros laterales del frente del palco diferentes uno del otro -- flores /Trofeo recuadro C: Imagen de fragmento de panel perimetral perteneciente a la decoración del artesonado del techo. Se observa una gran similitud de las formas orgánicas respecto al boceto de tinta anterior.
Reconstrucción virtual de la sala
La metodología experimental empleada en este trabajo,
se compone de dos etapas interrelacionadas. La primera, la adquisición de
imágenes a partir de fotografías realizadas con una cámara Canon 5d Mark II con
una lente Canon EF 24-
Cabe destacar que ambos motivos, los
correspondientes al frente de palcos y muros, están basados en información real
obtenida en el lugar. Los primeros se obtuvieron en base a dibujos e
interpretaciones de las fotos antiguas y de los vestigios originales, hallados con
anterioridad, por el personal del Teatro Italia. Y los diseños murales
corresponden a la fotografía del dibujo de la trama en escala, que elaboramos a
partir de los calcos directos sobre los motivos descubiertos, guiados por las
fotos históricas y coloreándolos con una gama aproximada a la de origen [Figura
10].
Figura 10.- A: Salón teatro de la Sociedad Italia antes de la reforma de 1910. B: Sala del Teatro Italia, después de la reforma de 1910 c. 1930. C: Sala del Teatro Italia en la actualidad, 2018. D: Reconstrucción virtual del interior de la sala, teniendo en cuenta aspectos formales y cromáticos aproximados, a partir de los resultados obtenidos y en relación con la documentación histórica.
Conclusiones
A partir de las observaciones, estudios y
análisis realizados, pudimos:
1. Reconstruir la decoración mural que
ostentaba la mayor parte de la pared de la planta única de la sala del teatro
Italia entre 1903 y 1910. Se trataba de una pintura realizada con la técnica
del estarcido con plantilla, con algunas de sus texturas en relieve.
2. Recomponer dicho diseño estarcido mural, obteniendo
la medida y proporción exacta, a través de calcos directos, sobre los motivos
descubiertos, guiados por las fotos históricas de referencia.
3. Determinar el impacto de las reformas de
1910 que convierten la sala única en 2 plantas. En la planta superior subsiste
la decoración mural mientras que en la inferior, desaparece. Las paredes se
pintan en dos o más tonalidades.
4. Descubrir que los motivos pintados en los
paneles a ambos lados del escenario fueron cubiertos por capas de pintura,
siendo el del sector izquierdo (vista frontal) el único que subsiste.
El conjunto de estas investigaciones y sus
resultados, más otras que continúan desarrollándose como parte de este proyecto,
podrán integrarse en las imágenes producidas para una reconstrucción digital
virtual de los distintos e hipotéticos momentos históricos-estéticos de la sala
teatral. En la [Figura 10] se propone uno de esos ejercicios que reúne el
estado actual de las investigaciones.
El recurso de las herramientas digitales,
aplicadas al campo de la restauración y conservación de Bienes Culturales,
ofrece grandes ventajas y se afirma como el auxiliar imprescindible para
visualizar posibles soluciones o alternativas al momento de pensar y decidir un
trabajo de restauración. De esta manera podemos interpretar de manera virtual y
anticipada, el posible aspecto del bien ya restaurado o intervenido sin límite
de posibilidades u opciones. De posible acceso a todos los especialistas, contribuye
a plasmar un consenso antes de emprender la restauración material de la obra.
También es el accesorio más elocuente al momento de obtener los recursos
materiales necesarios para emprender los trabajos, generando la seguridad de
los dadores de las subvenciones, al crear una prospectiva posible y con el
compromiso de un trabajo bien estudiado y con favorables resultados.
Resulta interesante citar, que Riegl, ya en
1903, avizoraba la posibilidad y necesidad de imaginar y crear estas soluciones,
…teniendo en cuenta el creciente desarrollo de los medios de reproducción
artístico-técnicos, se puede confiar en que en un futuro previsible
(especialmente tras el descubrimiento de una fotografía en color absolutamente convincente
y de la combinación de ésta con copias tipo facsímil) se podrán encontrar
sustituciones lo más perfectas posible de los originales documentales. Con ello
se podrán satisfacer, al menos de un modo aproximado los postulados de la
investigación histórica, científica, que constituye la única fuente de posibles
conflictos con el valor de antigüedad, sin que, debido a la intervención
humana, el original pierda valor para el culto a la antigüedad.
SOBRE LA OBRA Y LOS AUTORES:
El presente trabajo forma parte del proyecto
Proyecto PICT 3831-2015 dirigido por Fernando Devoto de la Agencia Nacional de
Promoción Científico-Tecnológica (ANPCYT) de la Argentina.
Agradecemos a Alicia Bernasconi y Fernando
Devoto por las observaciones y comentarios al artículo. También queremos expresar
nuestro agradecimiento a Stella Zucco por su trabajo en el Laboratorio de Rayos
X. A Sergio Redondo por todo su apoyo en técnicas fotográficas .y el aporte
efectuado en el procesamiento de imágenes de reconstrucción virtual. A Luciana Feld
y Alejandra Rubinich, por su trabajo en la confección de estratigrafías y, en
general, a todos los integrantes del Instituto de Investigaciones sobre el
Patrimonio Cultural, IIPC – TAREA.
Asimismo, gracias a todos aquellos que en la
ciudad de Gualeguay nos brindaron su colaboración. En especial a José Della
Giustina, Américo Detomasi, Facundo Cichero, Ricardo Mugnai, Graciela Beheran,
Agustina Carbone y demás integrantes de la Comisión Directiva de la Sociedad
Italia. A Gastón Marcó, Diario El Debate y a Julián Lazo.
Autores: María Alejandra Gómez Paredes y
Daniel Alberto Saulino. Artículo enviado el 10/01/2020. Artículo aceptado el
11/07/2020.



Comments
Post a Comment