La ciudad soñada
Parque de la Estación. Hace un tiempo, durante un taller de crónicas literarias, la docente nos propuso escribir sobre “la ciudad soñada”. En mi caso, no tuve que inventar escenarios utópicos ni imaginar geografías imposibles: simplemente escribí sobre Larroque, el lugar donde resido desde hace casi dos años. Larroque es una localidad que me gusta para vivir. Agradable, tranquila, con un marcado espíritu emprendedor. Tiene una población de aproximadamente 7.000 habitantes y, en muchos aspectos, me recuerda a la Gualeguay de hace unos treinta años: un pueblo sereno, con gente amable, donde la inseguridad no es un tema de conversación recurrente. Sin embargo, los comienzos no fueron del todo fáciles. Al principio, percibí cierta indiferencia, una sutil resistencia a aceptar al recién llegado. Me resultaba frustrante saludar y no recibir respuesta. Pero con el tiempo comprendí que también, en ocasiones, fui yo quien no supo corresponder con cordialidad. Y ahí aparece una pregu...