Emilio Chiozza: “Fui docente durante 38 años y nunca di clases de sentado”


Si hay un símbolo en la docencia de la educación física ese es el profesor Emilio Chiozza. Llegó a nuestra ciudad en los albores de la década del 60’ proveniente de Concepción del Uruguay, junto a su esposa, y se afincó en nuestra ciudad, que lo cobijó y le dio no solamente la posibilidad de una fuente laboral sino también que se sintiera un gualeguayense más. Fue la cara representante del CEF durante casi cuatro décadas y de la mano de él surgieron importantes atletas, que brillaron en todos los niveles.

Emilio Chiozza junto a su nieta Pierina y su hijo Eduardo.
¿Cuál fue el motivo por el cual usted emigra de Concepción del Uruguay para radicarse en nuestra ciudad?
.- El motivo que me trajo a Gualeguay fue la necesidad de trabajo, allá por el año 1956. A raíz que no lograba insertarme laboralmente, debido a la escasez de empleo, decido venir a Gualeguay a probar suerte. Y por esas cosas que tiene la vida, hoy llevo cincuenta años viviendo en esta ciudad. Mi esposa también era de Concepción del Uruguay, y mis hijos, sí, son gualeguayeneses, los cuatro.

¿Cómo fueron sus comienzos en el Centro de Educación Física?
.- De lucha… Trabajando en conjunto con un grupo de personas que bregó mancomunadamente para lograr un fin, y creo que se logró. Pero no fue mérito de uno solo sino de todos y, aun hoy, la nueva generación sigue luchando para engrandecer el Centro, que ya tiene unos cuantos años.

Delegación entrerriana de atletismo de 1964, que participó en un certamen nacional en Cosquín, Córdoba. En la imagen (de izq. a der.): Emilio Chiozza, Alberto Massoni (prof. de C. del Uruguay), Jorge Perinotto, Luis Carli, Miguel A. Velázquez y Suriani.
¿Podría definirme en pocas palabras a “Mecha Lesca?
.- “Mecha” Lesca fue una atleta inolvidable…, realmente. Era muy linda y muy amorosa y jamás se sintió importante por los triunfos que obtenía. Por aquellos años, en los torneos intercolegiales, los atletas competían de Primero a Quinto Año en una sola categoría; luego con el tiempo se formaron tres y creo que era lo más justo porque de esa manera competían por edades similares.
En cambio, en los tiempos de “Mecha”, ella fue campeona nacional de disco, con récord argentino en forma consecutiva en Tercero, Cuarto y Quinto Año. Eso jamás se dio en los torneos intercolegiales argentinos, que durante mucho tiempo fueron los más importantes en la formación física de los alumnos de las escuelas secundarias de todo el país.

Es decir que fue una atleta excepcional…
.- Extraordinaria. Y jamás asignó mayor importancia a sus logros. Fue una atleta íntegra y además una excelente alumna de la Escuela Normal (Ernesto A. Bavio).

¿Cuántos fueron los años de docencia que lo mantuvieron como profesor de educación física y cuál fue el mayor halago que tuvo como tal?
.- Durante 38 años, 3 meses y 16 días fue docente de educación física y nunca di clases de sentado. Y el mayor halago que obtuve en ese período fue la comodidad de encontrarme desempeñando lo que me gustaba hacer; además era un convencido de lo que hacía. Y con los alumnos la importancia enorme la tuvieron ellos, porque eran los que competían y los que obtenían los triunfos, por lo tanto era todo mérito de ellos, yo solamente era ayudante. Y eso provocaba al mismo tiempo en uno, una satisfacción interna tremenda.

¿Qué le diría los jóvenes con respecto a la actividad física y el deporte?
.- El deporte es una necesidad. El hombre es un ser bio, psíquico, espiritual y por lo tanto hay que alimentar las tres características  de manera uniforme para que sea íntegro.

Con el paso de los años, Chiozza continuó ligado al atletismo. En la gráfica entregando un premio a Roberto Díaz.

¿No le parece que los jóvenes están un poco alejados del deporte?
.- Es verdad. Y para que eso se revierta se tiene que hacer un esfuerzo mancomunado.  Cuando el profesor trabaja con el alumno, debe interesarlo, integrarlo, motivarlo. Pero además debe existir una empatía entre ellos para que de ese modo se logren los resultados. Sin embargo, insisto en que esa consecuencia es mérito exclusivo de los chicos. Nosotros estamos formados para guiarlos, educarlos y entrenarlos, pero en definitiva el protagonista es el alumno.

(Nota publicada en octubre de 2006 en el Diario El Debate Pregón).


PD. El profesor Emilio Chiozza falleció el 6 de mayo de 2018, en Gualeguay, Entre Ríos.

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