Pedro Guzzonatto junto a su amigo Bonifacio Meoniz.
Entre el esfuerzo colectivo, la solidaridad vecinal y la pasión por el club, Pedro Emilio Guzzonato repasó con emoción más de dos décadas de compromiso con la institución norteña.
Nacido en el Quinto Distrito de Gualeguay, Pedro Emilio Guzzonato llegó a la ciudad a los 25 años para trabajar en la carpintería de los Meda. Allí conoció a un grupo de dirigentes que lo invitaron a sumarse a la comisión directiva de Barrio Norte, iniciando en 1970 un camino que se prolongaría hasta 1996.
“Me dijeron que había buena gente y que pronto sería la asamblea, entonces acepté”, recuerda. Su llegada coincidió con una etapa de intenso trabajo colectivo: “La mayoría éramos empleados. Dejábamos nuestras tareas a las seis de la tarde y veinte minutos después ya estábamos en el club, trabajando”.
Obras que marcaron una época
Entre los primeros logros se destacó la construcción de la cancha de fútbol, con sus parantes y tejidos. Pero la obra que más orgullo le genera a Guzzonato fue la edificación de las tribunas. “Tenía los materiales y decidí donarlos. Hablé con los directivos y al final logramos concretar el proyecto. Fue una novedad para Gualeguay: Barrio Norte con tribunas”, cuenta con emoción.
La iniciativa despertó el entusiasmo de la comunidad. Vecinos, amigos y empresas aportaron materiales y mano de obra. “Cuando vieron la foto en el diario de las columnas, la gente empezó a colaborar. Lo que pensaba que serían cuatro columnas terminaron siendo doce”, recuerda.
Solidaridad vecinal
El ex dirigente destacó también los gestos anónimos de los vecinos: mujeres que lavaban la ropa del equipo de fútbol sin cobrar, un lavadero que ofreció su servicio gratuitamente, y colaboradores que aportaban desde lo poco o mucho que tenían. “Ese espíritu solidario fue clave para que el club creciera”, remarca.
El legado
Durante 26 años integró diferentes comisiones directivas, compartiendo el esfuerzo con nombres como Torcuato Burone, Francisco “Pancho” Burlando, Julio González, Roberto Valbusa, Bonifacio Meoniz, entre tantos otros.
Hoy, al mirar hacia atrás, Guzzonato agradece: “Estuve desde 1970 hasta 1996. A todos los ex compañeros y a la gente que colaboró, solo puedo decir gracias. El club está hermoso, y lo más importante es que sigue contando con la solidaridad de la gente”.

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